La pantalla le gana a la vidriera: el dato de Bariloche que encendió la alarma entre los comerciantes
La Federación de Empresas y Entidades de Bariloche armó una movida para que el comercio local no pierda la pulseada contra las plataformas online, y la respuesta de los empresarios fue masiva. Lo que encontraron en un depósito de la ciudad terminó de encender las alarmas.
La Federación de Empresas y Entidades de Bariloche (Feeba) decidió mover el tablero frente a la caída del consumo y puso el foco en el comercio electrónico. Este martes organiza un encuentro gratuito para empresarios, comerciantes y emprendedores de la ciudad, y la respuesta superó las expectativas: 200 empresas ya se anotaron para participar.
El presidente de la entidad, Elián Caramichos, explicó a Diario RÍO NEGRO cuál es la urgencia detrás de la convocatoria. «Tenemos que entender que tenemos que estar en plataformas y tener logística para que el producto llegue directamente al cliente», señaló.
El número que explica la jugada
Según el último informe de la Cámara Argentina del Comercio Electrónico (CACE), el segmento comercializó 248 millones de artículos en los primeros seis meses del año, con un alza interanual del 22%. En ese mismo período se procesaron 181 millones de órdenes de compra en todo el país, un 21% más que en los primeros seis meses de 2025, con un ticket promedio de 107 mil pesos.
La facturación del sector alcanzó los 19 mil millones de pesos durante el primer semestre de 2026. Los rubros que más vendieron fueron alimentos y bebidas, seguidos por herramientas y construcción y productos para el cuidado personal.
Lo que llega a los depósitos locales
Caramichos visitó el depósito de una de las empresas que recibe los productos que los barilochenses compran a través de plataformas como Mercado Libre, Temu y Shein. Lo que encontró lo sorprendió: «Lo que vienen son gaseosas, pañales, leche, electrodomésticos, productos de la industria textil. Mucha mercadería del día a día que no nos imaginábamos que la gente estaba comprando así».
El diagnóstico del referente de Feeba es contundente: «es mercadería que deja de vender el comercio tradicional». Aunque en la ciudad algunos comercios ya incorporaron la venta online, para Caramichos se trata de una cantidad «muy por debajo de la que deberíamos tener». Entre los rubros que dieron el paso mencionó verdulerías, corralones y tiendas de alimento balanceado.
Vidrieras que ya no se miran
El cambio de hábitos es el corazón del fenómeno. «La situación no es la mejor para el sector del comercio minorista y retail, y hay una serie de eventos que impactan en la economía. Más allá de la macro, tenemos fuertes cambios en los hábitos de consumo», describió Caramichos.
Y agregó: «La gente no sale a ver vidrieras pero está scrolleando todo el día. Quizás no sale a caminar para encontrar un producto, sino que en muchos casos es más cercana la pantalla, la plataforma».
Convencido de que no se trata de una moda sino de «tendencias marcadas», el titular de Feeba impulsa capacitaciones para «concientizar sobre estas herramientas». La convocatoria está abierta a empresas medianas y grandes, pero también a emprendedores, «para que evalúen si conviene buscar un local a la calle o sólo hacer foco en otros aspectos, como las vidrieras virtuales que funcionan las 24 horas con costos más reducidos».
La última milla, el talón de Aquiles
Uno de los obstáculos para el despegue del comercio electrónico en Bariloche es la logística. «El cliente quiere que el producto le llegue a la puerta de la casa», advirtió Caramichos. El informe de la CACE lo confirma: el 60% de los productos comprados se entregaron a domicilio, la opción preferida por encima del retiro en sucursal o punto de venta.
«En lo que se llama última milla se nos complica, no tenemos un buen servicio en la ciudad en este sentido», reconoció el empresario. Pese a todo, con la vuelta de temporadas bajas más marcadas, el comercio online aparece como una alternativa para sostener las ventas.
La oportunidad escondida en los camiones que vuelven vacíos
La logística no es solo un problema: para Caramichos también puede ser una vidriera hacia el resto del país. «Llegan por día entre 10 y 11 mil paquetes a nuestra ciudad. Y los transportes vuelven vacíos. Ahí tenemos una oportunidad para trasladarnos con nuestros productos a costos más bajos», explicó.
El cálculo que maneja va más allá: «En un año y medio pasarán a ser 30 mil paquetes, tenemos que aprovechar para negociar los precios de logística». Su idea es «trabajar en banda negativa», con las plataformas de comercio electrónico como aliados estratégicos. «Es uno de los planteos que queremos negociar desde la Federación y junto a los comerciantes», cerró.
La síntesis del momento la dejó él mismo: «Tenemos que aggiornarnos a las nuevas realidades de consumo».