La Pantera: el haitiano que cruzó la cordillera para deslumbrar en San Martín
Pasó seis meses esperando la habilitación, entrenando de sol a sol y sin bajar los brazos. Cuando llegó su chance contra River, no la desperdició. Pero lo que más quiere no es un gol: es tener a su familia cerca.
Con apenas 18 años, Pierre Daverson ya tiene una historia digna de película. Nacido en Haití, criado en Chile y con un sueño que lo trajo hasta San Juan, el extremo de las inferiores de San Martín empieza a dar que hablar. Su velocidad y su gambeta lo convirtieron en una de las promesas del Verdinegro, y su debut ante River ya es un recuerdo imborrable.
De Haití a Chile: los primeros pasos
Pierre es el mayor de cuatro hermanos. Su papá emigró a Chile cuando él era muy chico, y con el tiempo la familia se reunió en el país trasandino. Allí pasó unos seis años, lejos de la tierra que lo vio nacer, pero cerca de la pelota que siempre lo apasionó.
En Haití, las condiciones no eran fáciles. Su familia prefería que no saliera de casa, pero él se escapaba igual para jugar. "Me gustaba la pelota, me gustaba jugar. Me iba de casa a pesar de que no me dejaban, y claro, después llegaba el castigo", recordó entre risas.
En Chile empezó en torneos callejeros hasta que llegó a la Universidad de Chile, donde estuvo cerca de tres años. Tras ser desvinculado de la categoría 2008, siguió formándose en una academia, con tres entrenamientos semanales y partidos los fines de semana.
Un estilo propio, sin escuelita
Lo particular de su formación es que nunca pasó por una escuela de fútbol tradicional. Aprendió a su manera: partidos, potreros y muchas horas mirando videos de sus ídolos para repetir trucos en su casa. Así construyó un estilo gambeteador, veloz y atrevido que en Chile llegaron a comparar con Kylian Mbappé. Él lo toma con humor: "No voy a mentir, soy rápido".
El salto a San Juan
La oportunidad de cruzar la cordillera apareció casi de casualidad. En un torneo en Coquimbo, su equipo enfrentó a Aberastain de Pocito. Los jugadores sanjuaninos lo felicitaron y le sugirieron probarse. En ese momento, San Juan era un punto ciego en su mapa: conocía Chile, sabía de Mendoza, pero no imaginaba lo que venía.
La invitación le dio vueltas en la cabeza y se la contó a su papá. Finalmente, en febrero de este año llegó a San Juan con su padre, con la idea de quedarse apenas una semana. Pero un conocido de la familia, que había visto videos suyos, lo acercó a las inferiores de San Martín. Alcanzaron tres días de prueba para que el profe le dijera que había quedado. "Fue uno de los momentos más importantes de mi vida", confesó.
Seis meses de espera y un debut soñado
La habilitación para jugar en AFA tardó seis meses. Mientras tanto, Pierre entrenó todos los días, rogando por su chance. La convocatoria llegó por WhatsApp, y su nombre estaba en la lista para jugar contra River en Buenos Aires. "Llamé a mi papá y todo era felicidad, era un sueño", contó.
Ingresó a los 80 minutos y no necesitó más que unas jugadas para mostrar su talento. En una de sus primeras intervenciones, encaró hacia adentro y dejó a cinco jugadores del Millonario en el camino, con quiebres y velocidad. El apodo de "La Pantera" ya circula en la cantera verdinegra.
Su posición natural es la de extremo, y cada ingreso deja algo: una gambeta, una corrida, una asistencia. Pero el objetivo mayor va más allá del fútbol. Pierre quiere debutar en Primera y, sobre todo, traer a sus padres a vivir con él a San Juan. Su historia recién empieza.