La papa argentina se achica: por qué una caída del 12% en la siembra es la mejor noticia para el campo
¿Menos siembra significa peor negocio? En el campo papero del sudeste bonaerense están festejando una caída del 12% en la superficie. Te contamos por qué esta reducción, combinada con el clima, podría ser la fórmula para dejar atrás un año de pérdidas y precios por el suelo.
El corazón productivo de la papa en Argentina dio un giro estratégico. Una reducción del 12% en la superficie sembrada, lejos de ser una mala noticia, es el antídoto que el sector necesitaba para recuperarse de un año desastroso. Con 33.700 hectáreas implantadas en el sudeste bonaerense, casi 5.000 menos que la campaña anterior, y problemas climáticos que afectan los rindes, los productores avizoran un horizonte de mejores precios.
El dato, confirmado mediante un relevamiento satelital presentado en la Fiesta Nacional de la Papa en Nicanor Otamendi, marca un reacomodamiento deliberado. La Federación Nacional de Productores de Papa (Fenapp) lo celebra como un paso necesario para sanear un mercado que el año pasado sufrió sobreoferta, pérdidas y una fuerte caída en los valores.
¿Por qué celebrar que se siembra menos?
Alfredo Pereyra, presidente de la Fenapp, fue claro al respecto: “Uno pensaría: ‘¿cómo, sembraron menos y están contentos?’. Bueno, hacía falta que sembráramos menos y que tengamos menos papa, porque venimos de un año realmente desastroso de precios”. La medida busca equilibrar la oferta luego de una temporada donde el excedente terminó siendo descartado.
La caída no fue pareja en toda la región. Algunos partidos lideraron los recortes: General Pueyrredón redujo su superficie un 19%, General Alvarado un 17% y Balcarce un 16%. Tandil y Benito Juárez registraron bajas del 14% y 13% respectivamente, mientras que Lobería tuvo un ajuste más moderado del 5%.
Sin embargo, hubo excepciones que muestran movimientos internos. Necochea sorprendió con un crecimiento del 32% en su área implantada, y Azul prácticamente no registró cambios respecto al ciclo anterior.
El clima, un aliado inesperado para los precios
La menor superficie se combina con un factor climático que potencia el efecto buscado. La campaña 2025/2026 se vio atravesada por condiciones adversas que impactaron directamente en la producción. “Las papas tempranas han tenido muy poca producción por las grandes lluvias, por los excesos de agua”, explicó Pereyra.
El problema continuó con las siembras intermedias y tardías, que se vieron afectadas por la falta de humedad posterior o se realizaron fuera de fecha óptima, acortando su ciclo y reduciendo su rendimiento potencial. Este escenario de oferta restringida por dos frentes –menor área y peores rindes– es el que alimenta el optimismo del sector.
“Creemos que vamos a tener un año de buenos valores”, afirmó el dirigente de la Fenapp. La expectativa es que esta combinación de factores permita una recuperación sostenida, dejando atrás la crisis de precios que castigó a los productores papeleros durante el año pasado.
El sector parece haber aprendido la lección y está ejecutando un ajuste estratégico, priorizando la rentabilidad sobre el volumen bruto. El éxito de esta apuesta se medirá en los mercados y las góndolas en los próximos meses.