La paradoja de los impuestos en Argentina: los que menos tienen pagan más que los ricos
¿Sabías que en la Argentina de Milei los que menos ganan destinan una mayor parte de su ingreso a impuestos que los más ricos? Mientras el Gobierno presume de bajar tributos, resignó $3,2 billones por Bienes Personales. ¿Cuánto de ese costo lo pagan las provincias y qué hubiera pasado con ese dinero?
Mientras el Gobierno de Javier Milei prometió bajar impuestos, los datos muestran que esa rebaja no llega a todos por igual. De hecho, la gestión libertaria resignó $3,2 billones en un año al reducir Bienes Personales, un tributo que grava los grandes patrimonios. Esa cifra supera lo que dejaron de recibir las universidades nacionales, que perdieron $2,4 billones en el mismo período.
El Instituto Argentina Grande (IAG) calculó que la pérdida de recaudación por la reforma de Bienes Personales alcanzó los $3,2 billones, a valores de junio de 2026. Para dimensionar el impacto, lo comparó con el presupuesto universitario: los recursos resignados habrían alcanzado para cubrir el recorte a las universidades y todavía sobraba un excedente.
¿Quién paga el costo?
La promesa de bajar impuestos no se aplica de manera uniforme. Según un análisis del centro Fundar, el decil de menores ingresos soporta una presión tributaria superior al 35% de sus ingresos, mientras que el decil de mayores ingresos paga menos del 25%. Es decir, quienes menos tienen destinan una proporción mayor de su sueldo al pago de impuestos.
La explicación está en el peso de los impuestos indirectos, como el IVA, que impactan más en los hogares de menores recursos. En cambio, los impuestos directos sobre la renta y el patrimonio tienen un peso menor en la estructura tributaria argentina.
En ese contexto, Bienes Personales aparece como uno de los pocos tributos que grava directamente el patrimonio de las personas. Sin embargo, las medidas del Gobierno redujeron los montos y las alícuotas que pagan los sectores con mayor riqueza.
Los cambios en Bienes Personales
La Ley 27.743, sancionada en julio de 2024, elevó el mínimo no imponible de $27,4 millones (correspondiente a 2023) a $384,7 millones para el período fiscal 2025. También estableció una exención para la vivienda única de hasta $1.346,5 millones y redujo progresivamente las alícuotas: la tasa máxima pasó de 1,75% a un esquema que llegará a una tasa única de 0,25% en 2027.
A eso se sumó el Régimen Especial de Ingreso del Impuesto sobre los Bienes Personales (REIBP), que permitió adelantar el pago de cinco períodos a una tasa de 0,45%, con estabilidad fiscal hasta 2038.
Además, desde el 1° de abril de este año dejaron de aplicarse alícuotas del 20% para objetos suntuarios como joyas, relojes, pieles y alfombras; del 18% para autos y motores de gama media y alta de más de $103 millones; y del 20% para embarcaciones de recreo o deportivas y aeronaves.
Para Fundar, la modificación de Bienes Personales representó una oportunidad perdida para avanzar hacia un sistema tributario más progresivo. En lugar de aumentar el peso de los impuestos sobre los patrimonios más altos, la reforma redujo la carga sobre uno de esos instrumentos.
El costo también es federal
La reducción de Bienes Personales no solo afectó las cuentas nacionales: también golpeó a las provincias, porque una parte de lo recaudado se distribuye por coparticipación. Según el informe al que accedió este medio, el 59% de la pérdida de recursos generada por la caída del impuesto es absorbida por los Estados provinciales.
Los especialistas del IAG plantearon: “Con los recursos de bienes personales que el gobierno de Milei decidió resignar, se podía garantizar el adecuado funcionamiento de las universidades públicas”.
En definitiva, la discusión no es solo cuánto recauda el Estado, sino quién sostiene esa recaudación y quién queda aliviado cuando los impuestos se reducen. En la Argentina de Milei, los datos vuelven a marcar una diferencia de clase: el peso de los impuestos continúa concentrándose sobre quienes tienen menos capacidad económica, mientras se achicó el aporte de los mayores patrimonios del país.