La paradoja universitaria argentina: más estudiantes que Chile y Brasil, pero muchos menos graduados
Un informe revela la alarmante contradicción del sistema universitario argentino: tenemos más estudiantes que Chile y Brasil, pero una graduación que se desploma en comparación. ¿Qué hacen nuestros vecinos que nosotros no?
Un informe revela una situación preocupante para el futuro del país. La Argentina tiene proporcionalmente más alumnos en la universidad que sus vecinos, pero una tasa de graduación que queda muy por detrás, comprometiendo la formación de capital humano clave para el desarrollo.
El Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano publicó su boletín de febrero de 2026, donde compara los sistemas de educación superior de Argentina, Chile y Brasil. Los números muestran una contradicción flagrante.
En 2023, Argentina registró 564 estudiantes universitarios cada 10.000 habitantes, una cifra superior a los 461 de Brasil y los 352 de Chile. Sin embargo, al observar la graduación, la relación se da vuelta: el país tuvo solo 31 graduados cada 10.000 habitantes, frente a 64 de Brasil y 57 de Chile.
¿Dónde está el cuello de botella?
La eficacia del sistema se mide también en otra métrica: de cada 100 ingresantes en 2019, para 2023 se graduaron solo 23 en Argentina. En Brasil ese número fue de 38 y en Chile alcanzó los 76, más del triple que en nuestro país.
La brecha no es solo actual, sino que se ha ido ampliando en la última década. Entre 2013 y 2023, la cantidad de graduados creció un 38% en Chile, un 36% en Brasil y apenas un 18% en Argentina.
Alieto Aldo Guadagni, director del CEA, fue contundente: “La falta de mecanismos de evaluación y la baja tasa de graduación comprometen la acumulación de capital humano altamente calificado, indispensable para el desarrollo económico y social”.
La gran diferencia: exámenes y evaluación
El informe señala que una diferencia estructural clave es el acceso. Mientras en Argentina la ley 27.204 prohíbe los exámenes de ingreso restrictivos, Chile y Brasil aplican pruebas generales al finalizar el secundario que son usadas para la admisión universitaria.
Chile cuenta con la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), un sistema arancelado y estructurado que los estudiantes pueden rendir dos veces al año. Brasil, por su parte, implementa desde 1998 el Examen Nacional de Enseñanza Media (ENEM), que es voluntario, arancelado con excepciones, y se ha consolidado como la principal vía de ingreso a la universidad.
El examen que Argentina no tiene
Pero la diferencia más radical podría estar al final del camino. Brasil aplica desde hace más de 20 años el Exame Nacional de Desempeño dos Estudantes (ENADE), una evaluación obligatoria del nivel de conocimiento de los graduados universitarios.
Este examen es un componente curricular obligatorio: los estudiantes habilitados que no se presentan no reciben su diploma. Los resultados individuales son confidenciales, pero los datos agregados se usan para generar indicadores y mejorar el sistema. Desde 2024, incluso, sumaron una “Avaliação da Prática” para carreras docentes.
En Argentina, en cambio, no existe ningún mecanismo de este tipo. El boletín sostiene que esta ausencia “impide no solo monitorear el nivel de formación de los egresados, sino también contar con herramientas para evaluar a las instituciones educativas, revisar los planes de estudio y generar indicadores”.
Un llamado a revisar el sistema
El documento, elaborado por el subdirector del CEA, Francisco Boero, concluye que la diferencia no se explica por el acceso, sino por la capacidad de retener y graduar estudiantes. La comparación pone el foco en la necesidad de fortalecer la preparación secundaria, incorporar evaluaciones de desempeño y revisar las políticas de ingreso.
El mensaje final es claro: en el siglo XXI, el progreso de una nación depende del conocimiento de su gente. Y los números indican que, en la carrera por formar profesionales, Argentina está perdiendo velocidad frente a sus principales vecinos.