La pastafrola sin harina que imita al membrillo y se volvió furor
¿Te imaginás una pastafrola sin harina que sepa igual que la de panadería? Descubrí el secreto de esta receta que usa dátiles y arándanos para imitar al membrillo.
Una pastafrola que no lleva harina, azúcar ni lactosa y que, sin embargo, logra el sabor y la textura de la de panadería. La receta, compartida por Eve Vidal, está causando sensación en San Luis entre los amantes de lo dulce que buscan opciones más saludables.
La clave está en una masa crocante hecha con leche en polvo deslactosada y coco rallado, que reemplaza a las harinas refinadas. El relleno, por su parte, se prepara con dátiles y arándanos, una combinación que imita el brillo y la acidez del membrillo clásico de manera sorprendente.
Al no contener gluten, azúcar blanca ni lactosa, esta versión se presenta como una alternativa ideal para quienes quieren cuidar la digestión, evitar los picos de glucosa y disfrutar de los mates del domingo con una opción 100% antiinflamatoria.
¿Qué ingredientes necesito?
Para la masa crocante se necesitan: 1 huevo, 3 cucharadas soperas de manteca (o ghee), 1 taza de leche en polvo deslactosada, 4 cucharadas soperas de coco rallado y 1 cucharadita de bicarbonato de sodio.
Para el falso membrillo: 1 taza de dátiles sin carozo, 1 taza de agua caliente (para hidratar) y un puñado de arándanos, frescos o congelados. La preparación está pensada para un molde de 14 a 16 centímetros.
El paso a paso exprés
Lo primero es hidratar la fruta: colocar los dátiles sin carozo en un bowl y cubrirlos con el agua caliente, dejándolos reposar entre 15 y 20 minutos hasta que estén bien tiernos.
Para la masa, hay que unir el huevo con la manteca blanda, la leche en polvo deslactosada, el coco rallado y el bicarbonato de sodio. Se amasa hasta formar un bollo tierno, firme y que no se pegue en las manos.
El truco del moldeado: separar un cuarto de la masa para las tiras del enrejado. El resto se coloca directamente sobre un molde, preferentemente de silicona o enmantecado, y se estira presionando con los nudillos hasta cubrir bien la base y los bordes.
Luego se escurre el agua de los dátiles y se procesan junto con los arándanos hasta lograr una pasta espesa, brillante y suave. Ese dulce se vuelca sobre la base de masa y, con el bollo reservado, se arman tiritas finas que se cruzan sobre la superficie.
El horneado lleva unos 15 a 20 minutos en horno precalentado a 180 °C, hasta que los bordes y las tiras estén apenas dorados. Se deja enfriar bien antes de desmoldar.
Tips para aprovechar la receta
Con esta misma masa se pueden preparar tartas de frutas sin azúcar añadido, simplemente rellenándolas con una compota seca de manzanas o peras. Además, el falso membrillo es ideal para guardar en frasquitos y usarlo como untable en el desayuno o la merienda.
Fuente: Pronto