La Patagonia que casi nadie conoce: la ruta 41 esconde algo que muy pocos se detienen a ver
Sociedad · Santa Cruz

La Patagonia que casi nadie conoce: la ruta 41 esconde algo que muy pocos se detienen a ver

El noroeste de Santa Cruz se prepara para una temporada con nuevas experiencias de naturaleza y aventura, y hay un cambio en la forma de llegar que le abre la puerta a un público que hasta ahora quedaba afuera. Lo que pocos saben es qué permite hacer ahora esa conexión.

Hay una Patagonia que no suele aparecer en las postales. Está en el noroeste de Santa Cruz, entre mesetas, cañadones, lagos y una fauna que sorprende, y para esta temporada prepara nuevas propuestas de naturaleza y aventura. La llegada de vuelos directos a Perito Moreno cambió el mapa para los viajeros que hasta ahora descartaban la región por las distancias.

Federico Djeordjian, de Chelenco Tours, resume el atractivo en una palabra: diversidad. “Además del lago y cordillera que uno imagina, una Patagonia de mesetas y de cañadones inmensos nos sorprende”, explica.

A eso se suma la fauna y la infraestructura de uso público de Parque Patagonia, que permite recorrer los paisajes con comodidad y sin necesidad de ser un experto. Caminar, observar y disfrutar lejos del ruido y de la rutina.

Una de las particularidades del noroeste santacruceño es que se puede pasar de un ambiente a otro sin salir de la región: caminar la estepa, detenerse ante la fauna silvestre y asomarse a la historia de quienes habitaron esos territorios hace miles de años. No hay una sola forma de conocerlo ni hace falta hacerlo todo en un mismo viaje.

Seis propuestas y viajes de hasta dos semanas

Parte de las propuestas de esta temporada apuntan a quienes disponen de varios días y quieren conocer la región en profundidad; otras permiten sumar experiencias a un viaje armado por cuenta propia.

“Tenemos seis experiencias que van entre cuatro y ocho días. Incluso se pueden combinar entre sí, resultando viajes de hasta dos semanas”, cuenta Djeordjian. Los recorridos integran alojamiento, traslados, excursiones y gastronomía, con avistaje de fauna, senderismo, fotografía y navegaciones como principales atractivos.

También hay alternativas para quienes llegan en auto. En esos casos, recorrer con guías locales cambia la perspectiva: “Más que manejar la Ruta 41, verla y hacer un par de fotos”, lo valioso es “entender la geología de todo lo que hay alrededor. Es como el detrás de escena, poder interpretar esos paisajes increíbles”, explica.

Las novedades de la temporada

Entre las propuestas nuevas aparece Experiencia Parque Patagonia, una excursión que incluye el Centro de interpretación y Planetario, recorridos por senderos como el Circuito Panorámico y las Tierras de Colores, y una pausa para almorzar en el Puesto de La Señalada.

Además, se fortalecen opciones más específicas, como la observación de pumas y las excursiones en torno al monte San Lorenzo, que “es la cumbre principal de la provincia, uno de los grandes atractivos, pero a la vez de los menos concurridos”, señala Djeordjian.

La intención es que los viajeros le dediquen más tiempo a la región. “Queremos que puedan llevarse un conocimiento mucho más acabado y profundo de la región y su gente”, plantea.

Más vuelos, más visitas cortas

Desde julio, los vuelos de American Jet entre Buenos Aires y Perito Moreno ofrecen una alternativa que resuelve, en parte, el problema de las distancias y habilita visitas más cortas. “Hay un público al que ahora sí llegamos. Y eso es un antes y un después para nosotros”, dice el referente de Chelenco Tours.

El cambio apunta sobre todo a viajeros extranjeros y a quienes no estaban dispuestos a encarar el largo recorrido terrestre desde Comodoro Rivadavia. Para ese público se sumó Los Antiguos en Aéreo, una propuesta que adapta la duración del viaje a las frecuencias disponibles y permite elegir distintas experiencias durante la estadía.

En paralelo, los prestadores de Los Antiguos y Perito Moreno trabajan juntos a través de Patagonia Pintada, una iniciativa para difundir los atractivos del noroeste santacruceño y de la región chilena, y ofrecer más alternativas a quienes llegan a recorrerla.

El desafío de ser anfitriones

Uno de los grandes retos es la organización y la capacitación: cuidar el territorio y promover buenas prácticas para el avistaje de fauna y el senderismo, siempre “de la mano de anfitriones locales”.

Para Djeordjian hay algo más que resulta fundamental. “Un pueblo anfitrión se construye entre todos”, sostiene. Desde el guía que acompaña una excursión o quien recibe a los visitantes en un alojamiento hasta el empleado de una estación de servicio al que alguien le pregunta por el estado de un camino o qué lugares puede conocer.

Se trata de que todos aporten a la experiencia de quienes llegan y de que ese encuentro beneficie también a las comunidades locales. Porque lo que queda de un viaje es mucho más que paisajes: son las historias que alguien contó en el camino, los lugares que no sabíamos que existían y esos encuentros que vuelven inolvidable a un destino. De todo eso, el noroeste de Santa Cruz tiene bastante para compartir.

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