La Patagonia quiere que las exportaciones de gas paguen las facturas de sus casas
Los senadores patagónicos quieren que una parte de lo que el país gana exportando gas vuelva a las casas de la región: la factura de calefacción de miles de familias podría cambiar, pero hay una condición que el Gobierno ya puso en duda.
Los senadores del bloque patagónico presentaron un proyecto de ley que busca que una parte de lo que el país gana exportando energía vuelva a los hogares de la región en forma de gas más barato. La iniciativa se llama Sistema de Abrigo Sostenible de Acceso al Gas (ABRIGAS) y apunta a garantizar un acceso "asequible, equitativo y sostenible" al gas natural y al propano indiluido por redes para las familias de ingresos bajos y medios.
El senador nacional por Chubut Carlos Linares explicó los alcances del texto en diálogo con LU12 AM680 Radio Río Gallegos. Según dijo, la propuesta nació como respuesta a las últimas medidas del Gobierno nacional sobre Zona Fría y busca recuperar lo que regía antes de esa modificación, además de sumar beneficios para los sectores más postergados.
Qué propone el proyecto ABRIGAS
El texto parte de una premisa: el acceso a la energía no puede analizarse separado de la capacidad económica de cada familia ni de las condiciones climáticas de la región. En ese marco, contempla especialmente las necesidades de calefacción de los territorios con temperaturas bajas.
Entre los puntos centrales, la iniciativa plantea restablecer de forma integral el régimen de Zona Fría, fijar bonificaciones diferenciadas según los ingresos, ampliar los volúmenes de gas subsidiados y poner límites al peso que el servicio tiene en el presupuesto familiar.
De dónde saldría el dinero
Linares fue claro sobre la fuente de financiamiento: un porcentaje de las exportaciones energéticas y de las regalías. "Un porcentaje de las regalías que sean compensados para poder subsidiar el gas en las zonas patagónicas", sostuvo.
El senador mencionó que se está construyendo el gasoducto Néstor Kirchner y que ya se traen dos barcos gasificadores para exportar gas licuado al mundo. Ese negocio, dijo, va a generar una facturación enorme para las grandes compañías, muchas de ellas beneficiadas por el RIGI. "Al país el RIGI ya le costó USD 8.500 millones de reducción de impuestos en recursos naturales no renovables", afirmó.
"Me parece que un porcentaje de las enormes ganancias que van a tener estas compañías tienen que ser también para el subsidio a la población patagónica", agregó.
Un reclamo con historia: el 99% del gas sale de la Patagonia
El legislador insistió en que la región produce casi todo el gas del país y, sin embargo, lo paga a precio internacional. "No puede ser que hoy nos vendan el gas a los patagónicos a precio internacional de mercado. Esto es una locura", disparó.
En la misma línea, recordó que la propuesta no perjudica a las zonas cálidas del norte. "No estamos en contra de subsidiar la electricidad o tener una electricidad más barata en ciertos sectores del norte del país", aclaró. Y apuntó contra el Gobierno por lo que consideró un compromiso incumplido: cuando se recortó parte de Zona Fría, se prometió compensar a las zonas cálidas, algo que, según Linares, nunca ocurrió.
También cuestionó a algunos gobernadores por haber entrado, a su entender, en una disputa por ver quién resultaba menos beneficiado. "Entre los gobernadores de la Patagonia tenemos 18 senadores, es un número más que importante para empezar a dar el debate", subrayó.
El tope del 10% y 15% del salario mínimo
Uno de los mecanismos concretos que contempla el proyecto es tomar el salario mínimo vital y móvil como referencia para calcular el descuento en los consumos protegidos. La idea es que el beneficio llegue primero a quienes menos tienen.
"Hay gente que hoy, sobre todo en nuestra zona, está por debajo del salario mínimo", señaló Linares. Por eso se pensó en una escala proporcional entre invierno y verano, para que el subsidio no se esfume en los meses de calor. Según advirtió, la ley actual casi borra el subsidio en un 100% en octubre, noviembre y diciembre, cuando en Tierra del Fuego la temperatura promedio ronda los 5 grados.
"Empezar con la familia menos pudiente, con la clase trabajadora, con los jubilados y ahí empezar a armar el balance de hasta dónde van a llegar los beneficios", resumió.
La herencia de Vaca Muerta y la cuenca abandonada
Linares también se refirió al impacto que el auge de Vaca Muerta tuvo en las cuencas históricas. Según dijo, muchas empresas se fueron de Santa Cruz y Chubut no porque perdieran dinero, sino porque conseguían una rentabilidad mayor en Neuquén, y dejaron en "desolación" toda la cuenca del Golfo San Jorge.
"Perdimos en mi ciudad, en Comodoro Rivadavia, en un año y medio más de 10.000 puestos de trabajo", afirmó. Y sumó otro dato: 7.000 pozos abandonados en el ejido urbano de Comodoro, con la promesa empresarial de arreglarlos con 25 millones de dólares de indemnización. Ese expediente, contó, hoy está judicializado por decisión del intendente.
Para el senador, la salida de YPF de la cuenca fue "totalmente errónea" y las empresas "tienen que tener sus costos". Su crítica de fondo apunta a la falta de un plan energético nacional: "¿Ese recurso va a ser únicamente para la exportación o va a servir para las casas, para la pequeña y mediana industria?", se preguntó.
Los plazos en el Senado
El proyecto ya fue presentado y entró a las comisiones. Linares anticipó que el tratamiento podría comenzar la semana próxima. La intención del bloque es llegar al recinto antes de fin de año; si no se logra, el debate se retomaría en los primeros meses del año que viene.
El objetivo declarado es conseguir media sanción del Senado "mucho antes del invierno".