La Patagonia ya no puede pagar la salud privada: el dato que encendió las alarmas
El 23,4% de los patagónicos ya no tiene obra social ni prepaga: ¿qué está empujando a miles de familias a caer en el sistema público?
Un informe oficial encendió las alarmas en la región: cada vez son más los patagónicos que dependen exclusivamente del sistema público de salud. Según un análisis del Instituto Argentina Grande en base a datos del INDEC, la falta de cobertura privada trepó al 23,4% en el período que va de fines de 2023 a principios de 2026.
La cifra representa un salto de 2,4 puntos porcentuales respecto del 21% registrado al inicio del período, y se traduce en 29.022 nuevos usuarios que pasaron a engrosar las listas de espera de los hospitales provinciales.
El informe, difundido en el marco de un debate sobre el sistema sanitario, atribuye el fenómeno a dos factores centrales: el desempleo y el costo cada vez más alto de la medicina privada. Las familias, sin trabajo o con ingresos insuficientes, se ven obligadas a abandonar las prepagas o a optar por los aranceles mínimos, y terminan recayendo en la atención gratuita de los centros de salud estatales.
Ushuaia y Río Grande, al tope de la lista
El estudio remarca fuertes disparidades dentro de la región. El aglomerado urbano de Ushuaia y Río Grande lideró los incrementos a nivel nacional: allí, la cantidad de personas sin cobertura privada creció un 47,1% en el período analizado.
El dato no es casual: el cierre de industrias tecnológicas y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo en Tierra del Fuego golpearon con dureza a la clase media, que hasta entonces podía afrontar una cuota de medicina prepaga.
También se detectaron aumentos relevantes en otros centros urbanos de la Patagonia, como el conglomerado Viedma-Carmen de Patagones y el Gran Rawson, aunque con menor intensidad que en el extremo sur.
La salud pública, bajo presión
La migración desde el sistema privado hacia el público no es un dato más: representa una presión extra sobre las guardias y los consultorios de la red sanitaria estatal, que ya de por sí sufren déficits estructurales.
El informe advierte que esta situación se da en un contexto de dificultades económicas generalizadas, donde muchas familias deben elegir entre pagar la cuota de la prepaga o cubrir otras necesidades básicas. Ante ese dilema, la balanza se inclina cada vez más hacia la atención gratuita, con el consecuente impacto en los tiempos de espera y la calidad del servicio público.