La pelea interna del PRO que nadie vio venir: dos negociadores de Macri ya no se hablan igual

El PRO tiene una pelea interna que hasta ahora nadie blanqueó: dos de los dirigentes que Macri puso a negociar con la Casa Rosada quedaron enfrentados por la conducción de la Juventud, y lo que se define esta semana puede anticipar un armado electoral mucho más grande en la Ciudad.

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La pelea interna del PRO que nadie vio venir: dos negociadores de Macri ya no se hablan igual
La pelea interna del PRO que nadie vio venir: dos negociadores de Macri ya no se hablan igual

La disputa por la conducción nacional de la Juventud PRO dejó de ser un trámite y se convirtió en el primer choque explícito entre los dos dirigentes que Mauricio Macri puso a negociar con la Casa Rosada. La interna juvenil amenaza con partir en dos a los armadores del acuerdo con La Libertad Avanza.

La puja se concentra en la Ciudad de Buenos Aires y tiene tres nombres sobre la mesa. Por un lado, Pilar Brown, actual presidenta de la Juventud de la CABA. Por el otro, Alejandro Finocchiaro hijo. Y, más atrás, Valentina Etulain, con menor respaldo. Cada lista agrupa apoyos distintos que podrían anticipar distancias mayores de cara al armado electoral porteño.

Un pacto que se rompió antes de empezar

En el PRO conviven dos almas: los que quieren un acuerdo con La Libertad Avanza y los que prefieren la autonomía. Esas expresiones tienen referentes claros en la política porteña y bonaerense: Cristian Ritondo, Fernando de Andreis, Jorge Macri, María Eugenia Vidal y Hernán Lacunza.

El acuerdo original, según confiaron cerca de De Andreis, era no interferir en la elección de autoridades de la Juventud y dejar la definición en manos de los sub-30, siempre priorizando una lista de unidad. Pero la lectura orgánica partidaria indicaba que lo lógico era que Brown encabezara la agrupación, por ser una referente cercana a un gobernador. Ya le había tocado a Chubut; ahora debía ser la CABA y, después, Entre Ríos.

Los apoyos de los pesos pesados se adjudican por lo bajo. De Andreis respaldaría a Brown. Ritondo y Vidal, a la nómina de Finocchiaro. Sin embargo, la titular de la Fundación Pensar nunca participó abiertamente de la contienda. Etulain, en tanto, estuvo en la cena que Lacunza encabezó en la sede de la calle Balcarce, aunque aseguran que el precandidato presidencial no juega en esta disputa.

Hasta ahora, el único sector que blanqueó acompañamientos fue el del presidente del PRO bonaerense, a quien acusaron de romper el pacto de no intervención. El resto insiste en no meterse.

La paradoja de los dos negociadores

Se trata de la primera división explícita entre Ritondo y De Andreis, que eligieron una discusión menor —la conducción juvenil— para marcar distancia. La paradoja es que son los dos dirigentes designados por Macri para negociar la alianza con la Casa Rosada.

La próxima grieta ya se anticipa: mientras el jefe del bloque amarillo en Diputados impulsa la reelección de Jorge Macri en la Ciudad, el secretario general del partido condiciona cualquier candidatura a la lapicera de Mauricio.

El reloj corre y los avales no alcanzan

El sábado a medianoche termina el período de presentación de listas para comandar la Juventud. Si bien la unidad es deseable, el proceso de acuerdos atraviesa turbulencias. De no lograr una síntesis, el organismo irá a internas por primera vez, con fecha el 11 de octubre.

Las listas necesitan un mínimo de siete avales para presentarse, mientras que la unidad precisa 14. Cada presidente de las juventudes provinciales tiene esos avales. Pero ni Brown ni Finocchiaro llegan a los 14 para desactivar la competencia y conseguir una propuesta única. Etulain no alcanzaría ni el mínimo. Si no hay acuerdos, deberán elegir el Colegio de Asambleístas —49 representantes de todas las provincias— y los 24 jefes de las juventudes locales.

La unidad sigue siendo el escenario deseable por varias razones: la pelea interna es dañina, el antecedente cercano de las PASO entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich pesa, y en la Juventud el que pierde se va. Además, no es un buen mensaje para la militancia, porque desmotiva al que no logra imponerse. El sábado a medianoche se develará el misterio.

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