La pesadilla del GNC en La Plata: cuánto perdieron los taxistas y qué planean hacer
¿Cuánto perdieron los taxistas platenses por la falta de GNC? El gremio revela cifras impactantes y anuncia medidas para evitar que se repita.
El regreso del GNC a las estaciones de servicio no borró el amargo recuerdo de semanas de restricciones. Mientras los taxis platenses vuelven a cargar combustible con normalidad, el Sindicato de Taxistas Unificado saca cuentas y revela la cifra que cada chofer dejó de facturar.
Juan Carlos Berón, titular del gremio, estimó que en la ciudad circulan entre 1.200 y 1.300 taxis y que una parte importante de esos vehículos no pudo cargar GNC con la frecuencia necesaria para sostener una jornada habitual.
¿Cuánto perdieron los choferes?
El problema no se redujo, según explicó, a algún día aislado sin combustible. Un taxi que trabaja normalmente entre 10 y 14 horas necesita cargar GNC dos veces para completar su jornada. Con las restricciones, muchos choferes que conseguían cargar podían hacerlo solamente una vez y, por lo tanto, reducían sus horas de trabajo. Otros directamente no podían salir.
La consecuencia fue directa sobre los ingresos. “Un taxi que no puede trabajar un día es lo que come al otro día”, planteó Berón al describir la situación de los trabajadores. En los casos en que solamente podían trabajar durante media jornada, la pérdida también era significativa.
El cálculo que hace el sindicato ubica esa pérdida en torno de los $25.000 a $30.000 por jornada. En un domingo trabajado solamente durante medio día, por ejemplo, la merma puede rondar los $15.000. Son estimaciones del propio sector y funcionan como una referencia del impacto que tuvieron las restricciones sobre cada trabajador.
A esa cuenta individual hay que multiplicarla por cientos de vehículos y por las jornadas en las que el abastecimiento estuvo condicionado. Por eso, desde el sindicato sostienen que el perjuicio acumulado fue mucho mayor que el de un simple día sin actividad.
Escenas de desesperación
La situación también generó escenas poco habituales entre los trabajadores. Según relató Berón, algunos taxistas que conseguían cargar combustible procuraban conservar el lugar para poder trabajar al día siguiente. Otros directamente pasaban la noche dentro del vehículo para asegurarse una posibilidad de cargar y salir a trabajar.
El problema, además, no fue nuevo. Desde el sindicato recuerdan que las interrupciones o restricciones al GNC ya habían provocado dificultades en años anteriores. Berón cuestionó que La Plata haya quedado particularmente expuesta frente a decisiones vinculadas con el abastecimiento de gas y remarcó que, para los taxistas, cada interrupción se traduce rápidamente en una jornada de ingresos perdida.
¿Qué pasó con el suministro?
La situación comenzó a cambiar durante el fin de semana. Camuzzi informó que quedaron liberados los consumos interrumpibles de las industrias y de las estaciones de GNC, y desde el sector de los taxis confirmaron que las estaciones de la Región estaban nuevamente despachando con normalidad. El alivio llegó después de varias semanas en las que el abastecimiento había quedado condicionado por la necesidad de priorizar el consumo residencial en medio de las bajas temperaturas.
Medidas para evitar otra crisis
Pero los taxistas no quieren que la historia vuelva a repetirse. Por eso, mientras las estaciones vuelven a funcionar normalmente, el sindicato buscará avanzar esta semana con un proyecto para que el GNC destinado a taxis y remises sea considerado esencial. La intención es que, ante futuras restricciones, el transporte público municipal tenga garantizado el combustible necesario para funcionar.
La discusión adquiere una dimensión particular en una actividad donde el combustible no es un gasto accesorio sino la condición indispensable para trabajar. Sin GNC, el taxi no circula; y si no circula, el trabajador no cobra.
En paralelo, el sindicato analiza la posibilidad de iniciar acciones por los perjuicios económicos provocados durante el período de restricciones.