El Tren del Oeste se juega el primer capítulo de la semifinal ante Huracán de Goya y el técnico guardó una decisión que puede inclinar la serie: la cancha elegida no es casual y el rival ya lo sabe.
La Picada se quedó con la bandera del fútbol misionero en el Torneo Regional Federal Amateur y este domingo dará el primer paso de la semifinal de la Región Litoral Norte. Desde las 17:00, el Tren del Oeste recibirá a Huracán de Goya en el estadio de Villa Sarita, con la serie de ida como antesala de la revancha en Corrientes.
El conjunto que dirige Omar “Chumpi” Benítez llega con el envión anímico de haber dejado en el camino a Guaraní Antonio Franco, uno de los pesos pesados de la provincia. Esa eliminación cambió el clima interno y el técnico no lo escondió al hablar con Fórmula Tuerca.
“Estamos muy motivados porque tumbamos a un gigante de la provincia”, resumió el entrenador, que sabe que el grupo atraviesa uno de sus mejores momentos en el certamen.
La defensa que se rearmó a fuerza de juveniles
El pasaje a semifinales no fue sencillo. La Picada debió sobreponerse a la suspensión de sus dos marcadores centrales, una baja sensible para cualquier serie de eliminación directa. Benítez apeló entonces a los pibes de la casa y el resultado lo dejó conforme.
“Fue un partido trabajado, con mucho esfuerzo, sacrificio y sobre todo con mucha humildad de parte de los chicos para entender que sin eso es muy difícil conseguir cosas”, analizó sobre el encuentro que definió la llave anterior.
El DT lamentó la ausencia de Mazacote, a quien considera un valor fundamental: “Me expulsaron a los dos centrales y dentro de esos centrales hay uno que para mí es el mejor de la provincia”. Aun así, el recambio respondió y uno de los que mejor lo hizo fue Cabrera, un juvenil que se ganó el respaldo del cuerpo técnico.
“Es un chico muy interesante, está rindiendo un montón y tiene un buen futuro”, destacó Benítez sobre el defensor surgido de las divisiones formativas.
La receta de la casa: jugadores de la región
La idea del cuerpo técnico no es nueva ni improvisada. Benítez sostiene que la continuidad de un plantel con identidad local es lo que permite sostener el rendimiento a lo largo de los torneos y competir contra equipos con más presupuesto.
“Nosotros como equipo tenemos una base de hace varios años. Si vos no tenés base, es muy difícil que la casa permanezca firme”, explicó el entrenador, que apela a la cohesión del grupo por encima de las individualidades.
En ese punto, el recuerdo del Guaraní de las mejores épocas le sirve como espejo: “Me viene a la memoria el Guaraní de las mejores épocas, donde eran el 80 o 90 por ciento de jugadores locales y se consiguieron grandes cosas. Eran jugadores con sentido de pertenencia, acostumbrados al calor, y todo eso suma porque los partidos importantes se ganan por detalles”.
Por qué Villa Sarita y no otra cancha
La localía en el estadio de Villa Sarita no es una elección caprichosa. El cuerpo técnico estudió a Huracán de Goya y detectó que el rival correntino se siente cómodo en canchas amplias, donde puede desplegar su juego con comodidad.
“Estuvimos mirando a Huracán de Goya y tienen muy buen pie en canchas grandes. La cancha de Guaraní es un poco más chica, ahí nos acomodamos mejor y en los detalles se puede sacar alguna ventaja”, argumentó Benítez sobre el escenario elegido para el duelo del domingo.
Paciencia y los 180 minutos que definen todo
Más allá de la ilusión por pelear el ascenso al Torneo Federal A, en La Picada prefieren no adelantarse. El técnico entiende que la serie ante Huracán de Goya es una final de ida y vuelta y que el primer objetivo es no perder como local.
“Somos conscientes de que estamos cerca, pero jugamos la primera final de 180 minutos. Tenemos que estar muy atentos y sacar un buen resultado, que para mí es no perder”, cerró Benítez, con la mirada puesta en el partido de este domingo a las 17:00 en Villa Sarita.