La pizzería que sobrevivió a seis décadas de crisis: el secreto de Antón en Villa María
¿Cómo hace una pizzería para sobrevivir 60 años en Argentina? La historia de Antón, el negocio familiar que resistió a todas las crisis y mantiene la receta original.
En el Día del Gastronómico, la Pizzería Antón de Villa María celebra más de 60 años de historia familiar. Su receta, que pasó de abuelo a bisnieto, sigue intacta desde 1963. ¿Cuál es la fórmula para resistir a Rodrigazo, Corralito y compañía? Sus dueños lo cuentan.
Un legado que empezó en 1963
Alfredo Carricaburu, actual dueño, recuerda los inicios: “Esto empezó en el año 1963 con mi abuelo Onesíforo, en la esquina de Entre Ríos y San Martín, frente al Banco de Córdoba. La pizzería estaba en la planta baja y, en la planta alta, los Tribunales”.
Enfrente funcionaba la confitería-comedor El Lazo, que luego se convirtió en Chac. Poco después, el padre de Alfredo, Agustín Pedro, se sumó al negocio familiar.
Alfredo ingresó cuando cursaba la secundaria: “Mi papá me llevaba a trabajar los sábados, sobre todo. ‘Vení, vení, ayudanos’, me decía, me ponía a lavar las copas y eso no me gustaba mucho”. Mientras sus compañeros se divertían, él trabajaba. “Cuando cerraba Chac, a eso de las 3 de la mañana, se llenaba. Teníamos 40 mesas y se ocupaban todas”, evoca.
El secreto de la pizza: harina, levadura y sal
Hoy, Alfredo está al frente, y su hijo Juan Manuel, bisnieto de Onesíforo, se encarga del amasado. La receta no cambió: “Se amasa todo acá, como siempre. Harina, levadura y sal, nada más”, revela.
Ante la pregunta por las proporciones, responde: “Las mismas de la receta de su bisabuelo”.
Mudanzas y clientes fieles
El local se mudó dos veces: primero, unos 50 o 70 metros más allá en la misma calle Entre Ríos, al otro lado del Banco de Córdoba; y en 2007, a su ubicación actual, 25 de Mayo 251.
A los clientes que los acompañan hace más de 60 años, Alfredo les agradece: “Uno no trata de no fallar y hacer las cosas siempre bien, porque vienen porque les gusta la pizza nuestra. Entonces hay que hacerla igual siempre”.
El nombre Onesíforo, de origen griego, significa “el que trae provecho” o “portador de utilidad”, algo que el negocio supo honrar.
Mensaje a los colegas
En su día, Alfredo saluda a los gastronómicos: “Quiero desear que les vaya bien y que tengan muy buenas ventas todos, porque Villa María tiene muy buena gastronomía. Cuando voy por ahí afuera veo que no hay mejor que acá”.