La Plata: La mujer acusada de apuñalar a su esposo ahora vive a cuadras de sus hijas
Ocho años después de un crimen que conmocionó La Plata, la acusada vuelve a vivir en el mismo barrio que sus hijas. Ellas denuncian amenazas y viven con miedo, mientras la defensa habla de una medida judicial sin oposición. ¿Cómo llegó la Justicia a esta polémica decisión?
Una decisión judicial en La Plata generó conmoción y temor. Sofía Magdalena Pantoja, acusada de asesinar a su esposo a puñaladas en 2018, obtuvo prisión domiciliaria y ahora reside a apenas cuatro cuadras de donde viven sus hijas. Las jóvenes denuncian haber recibido amenazas de muerte y viven con el miedo constante, mientras el caso avanza hacia un juicio por jurados.
Romina Pereyra, una de las hijas, expresó su desesperación en diálogo con el portal 0221. “Estamos desesperadas, está a cuatro cuadras de nuestra casa y con una familia que la cubre y nos hostigó en todo momento”, relató. El temor se profundiza por las supuestas amenazas que aseguran haber recibido.
Según el testimonio de Romina, Pantoja llegó a decirles que “van a terminar igual que su padre”. La angustia las llevó a manifestarse públicamente, incluso a través de un video en Instagram donde Romina expone la situación que atraviesan desde que su madre regresó al barrio Altos de San Lorenzo.
Los detalles de una noche trágica
El crimen que cambió todo ocurrió el 3 de mayo de 2018. Jorge Pereyra, un zapatero de 56 años, fue hallado muerto en su casa de la calle 48 entre 19 y 20, en La Plata. Las heridas eran brutales: un corte de 10 centímetros en el cuello, otra lesión en la mano y siete puñaladas en la espalda.
La policía llegó al lugar tras un llamado al 911 realizado por la exesposa de Pereyra, quien escuchó ruidos sospechosos en la habitación contigua. En ese momento, la pareja ya estaba separada y mantenía una relación conflictiva, pero seguían compartiendo la vivienda por problemas económicos.
Inicialmente, Sofía Pantoja intentó desvincularse del hecho. Sin embargo, la investigación forense fue determinante. Los investigadores encontraron rastros de sangre en su cama, en su camisón y en un guante de jardinería que utilizaba para las tareas domésticas. Ante la contundencia de las pruebas, la Justicia ordenó su detención.
El desgarrador reclamo de las hijas
Ocho años después de la tragedia, la causa finalmente tiene fecha para un juicio por jurados, previsto para agosto. Pero la concesión del arresto domiciliario a la acusada desató la indignación y el miedo en Romina y Patricia, las hijas de la víctima.
“Voy a exponer algo que es personal, pero es lo que me está pasando”, comenzó diciendo Romina en el video publicado en redes. Con la voz quebrada, continuó: “Hace ocho años mi mamá asesinó a mi papá y ahora la Justicia le dio lugar para volver a su casa”.
La joven fue enfática al calificar a su madre como “una persona peligrosa por su personalidad”. Aunque el distanciamiento familiar había comenzado mucho antes del crimen, el asesinato selló definitivamente la ruptura del vínculo.
Un grito de auxilio ante la desprotección
Las hermanas Pereyra denuncian haber sido víctimas de un hostigamiento sistemático y amenazas desde que su madre fue detenida. Afirman que las intimidaciones llegaron a través de llamadas desde la cárcel o por interpósitas personas cercanas a Pantoja.
“No tenemos más recursos que aseguren nuestra integridad física. La justicia liberó a una asesina a cuatro cuadras de su víctima y testigo, sin darnos ningún tipo de auxilio”, cuestionó Romina con crudeza.
La situación se agrava por su condición económica y la falta de asesoramiento legal adecuado. Esto les impidió constituirse como particulares damnificadas en la causa. Como consecuencia, no tienen acceso al expediente, no reciben notificaciones oficiales de las resoluciones judiciales y carecen de la posibilidad formal de oponerse a medidas como la prisión domiciliaria.
“Es una persona peligrosa”, insisten, y reclaman que Pantoja permanezca detenida hasta que se realice el juicio. Su mayor temor es que la acusada se acerque a su domicilio antes de que cualquier fuerza de seguridad pueda intervenir.
Romina cerró su mensaje con una advertencia contundente: “Esta es mi verdad y la voy a exponer poniendo cuerpo, cara y voz a todo esto que estoy viviendo”. Y agregó: “Si me pasa algo o si mi mamá se fuga, que se dé a conocer quiénes son los responsables”.
¿Qué dice la defensa?
Frente a estas acusaciones, el abogado defensor de Sofía Pantoja, Bruno Strassera, ofreció su versión. El letrado explicó que “el arresto domiciliario no fue apelado ni por la fiscalía ni por el particular damnificado”.
Según Strassera, este hecho es significativo: “Ni la acusación privada ni pública estuvieron en desacuerdo con que Pantoja volviera a su casa, dando cuenta de que no hay peligros procesales”. Su argumento busca presentar la medida judicial como un procedimiento consensuado y sin oposición formal de las otras partes en el litigio.