La pobreza dejó de bajar en Argentina: el dato que el INDEC difunde este jueves
El INDEC publica este jueves el dato de pobreza del primer semestre y los especialistas ya anticipan lo que nadie quería escuchar: después de años de baja, el indicador habría vuelto a subir. Qué pasó con los ingresos de las familias.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publica este jueves el dato de pobreza e indigencia del primer semestre de 2026, y las proyecciones privadas anticipan un corte en la tendencia bajista que venía mostrando el indicador.
Las estimaciones de distintos especialistas ubican la cifra en torno al 30%. El último dato oficial, correspondiente al segundo semestre de 2025, había marcado 28,2% de pobreza —casi 13 millones de personas—, el nivel más bajo en siete años, con una indigencia de 6,3%.
Qué proyectan los especialistas
El relevamiento de Martín González-Rozada, del departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella, calcula una tasa de pobreza de 31,3% para el semestre enero-junio de 2026.
"La incidencia proyectada se puede descomponer en un promedio ponderado de una tasa de pobreza de 30% para marzo de 2026, 32,7% para el segundo trimestre y 29,9% para el bimestre julio-agosto", explicó el economista.
Por su parte, Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), estimó que la pobreza subió del 28,8% al 30% en el primer semestre del año, mientras que la indigencia pasó del 6,3% al 6,5%. Para Salvia, el dato marca un cambio de tendencia: la pobreza volvió a crecer después del sendero descendente iniciado en la segunda mitad de 2024.
Por qué se frenó la caída
Los especialistas de la UCA atribuyen el incremento a la caída de los ingresos familiares y al peso creciente de la canasta de servicios —tarifas de luz, gas, agua y transporte— dentro del presupuesto de los hogares. A eso se suma el avance de la informalidad laboral.
Otro factor es la pérdida de poder adquisitivo de jubilaciones, pensiones y asignaciones que liquida la ANSES: se actualizan con dos meses de rezago y no llegan a seguir la evolución de los precios.
El deterioro del mercado de trabajo también jugó en contra, con más subocupación e informalidad, en un contexto de actividad económica que desaceleró su ritmo de crecimiento y que llega de manera heterogénea a los distintos sectores.
Si bien los ingresos promedio siguieron recuperándose frente a la inflación y la pobreza se mantiene por debajo de los niveles de un año atrás, esa mejora no se repartió de forma uniforme: los hogares de mayores ingresos avanzaron más que los de menores recursos, la brecha se amplió y muchas familias quedaron sin poder cruzar la línea de pobreza o de indigencia.
Foto: Juan Mabromata / AFP