La polémica crónica de Chiche Gelblung que retrató al norte neuquino como un lugar donde "el siglo XX no llegó"

La muerte de Chiche Gelblung reabrió una herida neuquina: hace 56 años, una crónica suya retrató al norte de la provincia como un lugar donde el tiempo se detuvo. Lo que hoy es patrimonio de la región, entonces fue motivo de rechazo.

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La polémica crónica de Chiche Gelblung que retrató al norte neuquino como un lugar donde "el siglo XX no llegó"
La polémica crónica de Chiche Gelblung que retrató al norte neuquino como un lugar donde "el siglo XX no llegó"

La muerte de Samuel "Chiche" Gelblung, a los 82 años, reflotó en Neuquén el recuerdo de una de sus crónicas más controvertidas y menos difundidas fuera de la provincia. La publicó la revista Gente el 17 de abril de 1970, cuando el periodista tenía 26 años y llevaba apenas cuatro dentro del icónico semanario.

Bajo el título "Aquí el siglo XX no llegó. Este es el norte de Neuquén", el joven cronista describió a Andacollo, Las Ovejas, Invernada Vieja y Varvarco como un territorio olvidado, aislado y marginado de la propia Argentina.

El texto, rescatado en el trabajo académico "La miseria de los veranadores del Alto Neuquén, según Samuel 'Chiche' Gelblung", del historiador Luis Felipe Sapag (Cutral Có, 1947-2019), disponible en el repositorio SEDICI de la UNLP, arranca así: "Aquí viven argentinos. En pueblos con nombres desconocidos, nunca vieron funcionar un motor, ignoran que el hombre llegó a la luna...".

Los personajes de aquella mirada

Para sostener su relato, Gelblung se apoyó en tres figuras locales.

Lucía Acuña, de 13 años, de Las Ovejas, vivía con nueve personas en una pieza de adobe con techo de paja. De siete hermanos, dos habían muerto. No iba a la escuela, nunca había visto un auto, viajaba a caballo y se curaba las heridas con un trapo. Le dolía siempre el estómago y no sabía en qué provincia estaba.

Adelaida Merino, de 78 años, a quien todos llamaban "abuela", era hija de chilenos, madre de diez hijos, curandera y caudilla del pueblo. Para el cronista representaba el atraso: atendía partos y curaba con aguas preparadas, y se negaba a que su familia fuera vista por médicos. Una de sus hijas había muerto en un parto asistido por ella.

El contrapunto civilizatorio lo ponía el doctor Antonio Manuel Gorgni, primer médico radicado en Las Ovejas, Varvarco y Manzano Amargo. Cruzaba la nieve en invierno, abría salas sanitarias precarias con ayuda de los vecinos y soñaba con instalar 13 puestos sanitarios. Hoy el hospital de Andacollo lleva su nombre. Gelblung lo presenta como quien viene a "educarlos, integrarlos a los medios adecuados de vida".

También aparece la carta de Miguel Martín Hernández, un chico de 13 años llevado por Gorgni a Buenos Aires, donde describe por primera vez un ascensor, una escalera y un avión como si fueran descubrimientos de otro planeta.

La lectura de Sapag y el paso del tiempo

Para Luis Felipe Sapag, esa construcción periodística es un caso de manual de "yo-testifical". Mientras el periodista porteño veía miseria, abulia y degradación en las casas de adobe, la dieta de chivo y las curanderas, los pobladores se percibían de otra manera: no como un pueblo olvidado de Dios, sino como una comunidad con lógicas propias de subsistencia, conforme con los saberes de la tierra.

La publicación en una revista masiva como Gente se leyó en Neuquén como una mirada porteña, prejuiciosa y civilizadora, que justificaba la tutela del poder central y desconocía el tejido cultural. Generó fuerte impacto político y profundo rechazo local.

Paradójicamente, esa polémica sirvió para reforzar la identidad.

Hoy, 56 años después, aquello que Gelblung tildó de miserable y premoderno es patrimonio. Cerca de 1.500 familias mantienen la trashumancia en los departamentos Minas, Chos Malal y Ñorquín. No es solo mover animales de la invernada a la veranada: es el corazón productivo, un pilar de la neuquinidad y un patrimonio vivo de la Patagonia que el Estado provincial protege, con sus huellas, aguadas y saberes ancestrales.

El país despide a un periodista que marcó más de cinco décadas de medios. Neuquén recuerda, con esa misma despedida, una crónica que dolió, pero que terminó ayudando a entender qué es lo que realmente valía la pena defender.

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