La policía golpeada salió del hospital: el crudo relato de sus hermanas y el rol clave de su hijo de 10 años
¿Qué pasó realmente en la fiesta institucional y por qué el hijo de 10 años fue clave? El estremecedor relato de las hermanas de la cabo agredida y la denuncia de acoso que remueve los cimientos de la fuerza.
La cabo de 29 años, brutalmente agredida por su pareja, recibió el alta médica en el Hospital Escuela de Corrientes. Sus hermanas, Laura y Raquel Ayala, rompieron el silencio y revelaron una trama que estremece: la joven sufría acoso laboral por parte del comisario removido y su hijo de 10 años fue quien evitó una tragedia mayor. El testimonio de la familia expone una red de violencia y desprotección institucional que ahora investiga la Justicia.
El caso que conmociona a la provincia sumó nuevos y escalofriantes detalles. La uniformada, que permaneció internada tras la paliza sufrida después de una fiesta institucional, fue dada de alta este miércoles. Según pudo saber EL LIBERTADOR, los estudios descartaron una fractura de maxilar, aunque su recuperación física es solo el comienzo de un proceso que dejó al descubierto una realidad mucho más oscura.
El llamado desesperado del hijo
El momento más desgarrador del relato familiar ocurrió durante el ataque. El hijo de la víctima, de apenas 10 años, fue quien dio la alerta y probablemente evitó un femicidio. «El nene le llamó por teléfono a mi mamá y le dijo: 'Abuela, vení porque mi mamá está muerta'», contó Laura entre lágrimas.
La madre de la cabo tuvo que forzar la entrada a la vivienda. «Este tipo no la dejaba entrar a la casa, mi mamá tuvo que darle unos empujones… cuando entró la vio a mi hermana tirada en la cama con el rostro desfigurado», detalló una de las hermanas, pintando una escena que estremece.
Acoso y complicidad en la fuerza
Las hermanas Ayala no solo apuntaron contra la pareja de la cabo, quien ya recuperó la libertad tras pagar una fianza, sino que denunciaron un contexto de violencia previo dentro de la propia institución policial. Revelaron que el ahora removido comisario Amaro ya venía acosando a la joven en su lugar de trabajo.
«Este señor Amaro ya la venía acosando», afirmaron, y agregaron que cuando la cabo intentó quejarse ante sus superiores, «hicieron oídos sordos y al contrario, le recargaron la tarea laboral». Según el relato, el comisario habría sido el detonante del incidente inicial en la fiesta, al intentar besarla a la fuerza frente a su pareja, lo que desató la primera agresión física en el evento, ante la pasividad de los demás uniformados presentes.
El pedido de justicia y el temor
Mariela ya está en su casa, pero con reposo absoluto y una profunda afectación emocional. «Llora todo el tiempo», confesó su hermana. La familia pidió asistencia psicológica para los hijos y expresó su indignación por la rápida liberación del agresor. «Lo que más pedimos es seguridad para ella y sus hijos. Él está suelto», reclamaron, y solicitaron el cambio de carátula de la causa ante la ferocidad del ataque.
Este jueves se espera un paso clave: la víctima podría declarar ante el fiscal Osvaldo Ojeda. Su testimonio será fundamental para la causa por violencia de género y para las actuaciones contra el comisario relevado por «conductas impropias».