La pregunta que destrabó todo: por qué se plantan toneladas de caña si alcanza con una yema
Durante casi una década investigaron cómo reemplazar las toneladas de caña semilla por algo mucho más pequeño. La respuesta estaba en una yema, y ahora buscan llevarla al mercado.
Grupo Arcor y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) desarrollaron Uninod, un sistema que convierte cada yema de caña en una unidad individual protegida y dosificable. Según los responsables, permite reducir entre un 80% y un 90% la caña semilla necesaria para implantar el cultivo.
Hoy, sembrar una hectárea de caña de azúcar demanda unas 12 toneladas de caña semilla en los sistemas manuales y entre 18 y 20 toneladas en los mecanizados. La nueva tecnología apunta a bajar ese volumen a solo una o dos toneladas por hectárea.
Una idea simple, casi una década de trabajo
El punto de partida fue una obviedad que nadie había explotado del todo: cada nueva planta nace de una yema. A partir de esa premisa, el equipo convirtió cada yema en una unidad biológica recubierta con una película biodegradable que conserva su viabilidad y facilita el manipuleo, el almacenamiento, el transporte y la distribución mecanizada en el campo.
“Uninod nació de una pregunta muy sencilla: si cada nueva planta se origina desde una yema, ¿por qué necesitamos plantar toneladas de caña? El desafío fue convertir esa idea en una solución que pudiera funcionar en condiciones reales de producción. Después de casi una década de investigación y ensayos, logramos desarrollar una unidad que puede almacenarse, transportarse y plantarse de manera precisa”, explicó Enrique Valenti, gerente de Producción Agrícola del Ingenio La Providencia, de Arcor.
Menos volumen, menos costos y suelos más sanos
La reducción de biomasa impacta en varias etapas de la operación agrícola. Al necesitar menos caña semilla, se achican las tareas de cosecha, carga, transporte y distribución. También se puede trabajar con maquinaria más chica, lo que potencialmente baja el consumo de combustible y la compactación del suelo.
Cada unidad puede seleccionarse y trazarse, lo que permite ajustar la densidad de plantación según las condiciones productivas. En los ensayos se probaron densidades de seis, ocho y doce unidades por metro lineal.
Más materia prima para azúcar y etanol
Con menos caña destinada a la siembra, una porción mayor de la biomasa queda disponible para la industria. Así, el sistema podría derivar más materia prima a la producción de azúcar, etanol y otros derivados de la cadena sucroalcoholera.
“Cambia la lógica de la implantación: pasamos de distribuir grandes volúmenes de tallos a trabajar con unidades individuales que podemos plantar con precisión. Esto permite reducir el material de plantación y, al mismo tiempo, mejorar la uniformidad en el establecimiento del cultivo”, señaló Hernán Salas, director técnico de la Eeaoc.
El sistema también integra el surcado, la plantación y el tapado en una sola etapa mecanizada, con el objetivo de simplificar las tareas y lograr un establecimiento más eficiente y uniforme.
Alianza y patentes
Uninod surgió de la colaboración entre Grupo Arcor y la Eeaoc, que combinaron investigación científica y experiencia productiva. “Para la empresa, innovar también significa mirar nuestros procesos productivos y preguntarnos cómo podemos hacerlos más eficientes. La nueva tecnología es un ejemplo de cómo una pregunta sencilla puede transformarse, a través de la investigación aplicada y el trabajo conjunto, en una tecnología con potencial para generar valor en toda la cadena”, afirmó Mariano Tamborini, gerente general de Agronegocios de Grupo Arcor.
Tamborini agregó que la tecnología ya tiene patentes otorgadas en la Argentina y Brasil, mientras que hay solicitudes en trámite en otros países de América Latina. “El próximo paso es avanzar en el escalamiento industrial y en acuerdos de licenciamiento que permitan llevar la tecnología al mercado”, completó.