La presa quedó a 2 centímetros del desastre y 17 años después nadie cumple la orden
El dique Portezuelo Grande aguanta 11.500 m³ por segundo, pero un estudio de 2001 proyecta crecidas de hasta 25.000. La orden de la Corte Suprema para reforzarlo sigue sin cumplirse y el riesgo vuelve al centro de la escena.
El Alto Valle vive con una amenaza que no es teoría: una inundación podría afectar a más de 200.000 personas que habitan zonas vulnerables, según los estudios técnicos de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC). La crecida máxima probable alcanzaría los 23.000 m³/seg, un caudal de proporciones catastróficas. Si la infraestructura colapsara, ciudades como Cipolletti y Fernández Oro quedarían bajo el agua.
Las precipitaciones extraordinarias de estos días y el deshielo que se viene con la suba de temperatura vuelven a encender las alarmas. Pero el escenario ya se rozó: hace 20 años estuvo a punto de concretarse.
La noche que el río estuvo a punto de ganar
El 12 de julio de 2006 quedó marcado para los expertos en recursos hídricos. Esa noche, el sistema quedó a apenas 2 centímetros de un desastre total, ante la posible rotura del dique Portezuelo Grande. Pese al antecedente y a las sentencias judiciales que intiman al Estado Nacional a ejecutar obras preventivas, la inacción sigue marcando la agenda.
En ese contexto, el presidente del bloque CC ARI Cambiemos, Javier Acevedo, presentó un proyecto para exigir información sobre las obras de seguridad pendientes en la presa Portezuelo Grande. En diálogo con +P, fue contundente: «El riesgo existe porque ya ocurrió».
Un fallo que nadie cumple
Acevedo viene trabajando el tema desde marzo de 2025. Se reunió con autoridades del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP), con la AIC en Cipolletti y con meteorólogos, entre ellos Fernando Frasetto. Así reunió datos sobre los caudales y el comportamiento del río Neuquén. También conoció una sentencia que lleva 17 años sin cumplimiento: el 3 de marzo de 2009, la Corte Suprema de Justicia condenó al Estado nacional a ejecutar obras de seguridad en la presa Portezuelo Grande, que integra el complejo Cerros Colorados.
El fallo tuvo origen en las lluvias de intensidad extrema de 2006, cuando la presa quedó a 2 centímetros de que el agua la sobrepasara, con posible colapso. Desde 2009, ningún gobierno nacional cumplió la orden.
Portezuelo Grande soporta 11.500 m³ por segundo, su caudal de diseño. Sin embargo, el estudio del ingeniero Oscar Bardé, de 2001, indica que una crecida máxima probable llegaría a 25.000 m³ por segundo con tormentas extraordinarias o con El Niño. «Si la presa resiste 11.500 y llegan 25.000, la situación es muy complicada», advirtió Acevedo.
El proyecto y el reclamo de información
Hace un año, Acevedo reclamó al Gobierno nacional y no obtuvo respuesta. Ahora presentó un proyecto que solicita al Poder Ejecutivo y a la Secretaría de Energía información sobre el cumplimiento de la sentencia. También piden al Servicio Meteorológico Nacional su análisis del proceso climático y sus pronósticos sobre El Niño para lo que resta de 2026 y para 2027, y el posible impacto en la cuenca de los ríos Neuquén, Limay y Negro.
«Hoy no tenemos información precisa ni fidedigna, con datos y cálculos. Son reclamos avalados por ingenieros y por organismos nacionales e interjurisdiccionales, y aguas abajo viven más de 200.000 habitantes», sostuvo.
Sedimentos y capacidad reducida
Hay otro factor que agrava el panorama: las presas acumulan sedimento de suelo arcilloso, que se deposita en el fondo y reduce el volumen disponible. Eso achica los 11.500 m³ por segundo de soporte, porque nadie les hace mantenimiento.
El Niño y el deshielo, la combinación que preocupa
«El riesgo existe porque ya ocurrió. No hablamos de teoría, sino de sucesos que los ingenieros advierten», remarcó Acevedo. En 2006 el episodio llegó sin El Niño, solo con deshielo y tormentas convectivas en la cordillera, y el río Neuquén, un gran tobogán de agua, llevó la presa al borde del colapso.
Ahora se suma El Niño, que según los servicios meteorológicos tendrá su mayor impacto entre noviembre y diciembre. «Si pasó en 2006, ¿por qué no podría pasar de nuevo? Seguimos en un peligro latente», alertó. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indica, según su información, que subió entre 83 y 90% la probabilidad de episodios de El Niño históricos, superiores a todos los anteriores.
Chihuido, la obra de fondo que no se hace
El 16 de mayo de 2025, Acevedo envió una nota al ministro de Economía, Luis Caputo, para que se priorice con extrema urgencia la construcción de la presa Chihuido, con fondos específicos. La Academia Nacional de Ingeniería ya lo advertía, porque Chihuido sería la solución de fondo.
«Se dice que esos fondos existieron y que fueron a las represas de Santa Cruz, que tampoco se terminaron. No se sabe qué pasó, pero Chihuido no se hizo. Tampoco veo otra definición, como tercerizar la obra o llamar a licitación a una empresa privada», planteó.
Consultado sobre si es realista pensar en obras en el marco del ajuste, fue tajante: «Está bien equilibrar las finanzas, pero ¿a cambio de qué? ¿De pérdida de vidas humanas? Eso no lo apoyo. No se puede abandonar las rutas ni las represas: si una cede, la gente pierde su capital y su vida. Si tengo que gastar dinero para asegurar la vida de los habitantes, lo gasto. Primero está la vida».
Defensa Civil y la deuda de los protocolos
A nivel local, Acevedo advirtió que los gobiernos no terminan de dimensionar el riesgo. Un día antes de la entrevista, se reunió en Viedma la Junta Provincial de Protección Civil, convocada por el Ministerio de Seguridad, con la AIC para explicar el tema y activar alertas tempranas.
Aun así, con los años de sequía los ríos bajaron su cauce y se produjeron muchos asentamientos. «Opino que hubo irresponsabilidad de gobiernos municipales al permitir lotes pegados al río, porque lo que el río deja, en algún momento lo recupera», afirmó.
Tampoco ve un trabajo conjunto entre Nación, provincia y municipios. En las localidades del Alto Valle, las defensas civiles nunca enseñaron protocolos de evacuación, como sí ocurre en los países con represas. En Cipolletti no hay señalización ni comunicación. En Neuquén, al menos, una parte del centro tiene carteles que indican por dónde circular. «Si hubiera que evacuar media ciudad, la gente no sabría hacia dónde ir y se amontonaría en el puente. Ninguna localidad de Río Negro dividió la ciudad por zonas, definió destinos para cada una y consideró barreras geográficas como los puentes», detalló.
Simulaciones que mostraron el peor escenario
Sobre si se minimiza el riesgo de una rotura real, Acevedo respondió que sí. A mediados de 2025 organizaron en Viedma, junto con el vicegobernador Pedro Pesatti y su bloque, un encuentro en el auditorio del casino con el ORSEP, la AIC y el Departamento Provincial de Aguas. Asistieron intendentes, legisladores y público. Se proyectaron simulaciones con distintos caudales, incluido el escenario más catastrófico, con Barda del Medio, Cinco Saltos y Cipolletti bajo el agua. «Después hubo silencio», lamentó.
También valoró que Elías Sapag, exfuncionario de la AIC, dijera que Portezuelo es un peligro. Y trajo el ejemplo de Bahía Blanca: «sin protocolos, la gente no sabía adónde salir».
La negligencia de no planificar
¿Por qué no se implementa un plan local para una emergencia hídrica? «Creo que en las defensas civiles hay desconocimiento o funcionarios que no están a la altura. Defensa Civil es defensa de la vida. Su primera tarea consiste en reunir un comité, ubicar qué hay aguas arriba, convocar a los organismos y armar un plan de contingencia. No hacerlo es negligencia», sentenció.
En cuanto a la coordinación entre Río Negro y Neuquén, señaló que hay mucho diálogo entre los gobernadores Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa. «La región del Comahue funciona casi como una unidad: intercambiamos economía, trabajadores, salud y educación. El escollo aparece cuando el Gobierno nacional no escucha».
Ordenar la ribera, una medida urgente
Sobre la ocupación de las riberas, Acevedo fue claro: «Si falta legislación, hay que legislar. No puede seguir el avance de construcciones, clandestinas o habilitadas por municipios de cualquier color político. Hay que ordenar las líneas de ribera, desocupar esas zonas y definir cómo se reubica a quienes viven ahí. Quien construye dentro del cauce, si no se va, en algún momento lo saca el río».
Para generar conciencia sin miedo, propuso información clara y presencia. «Los organismos que controlan el caudal deben informar a los vecinos de la ribera antes de que el río llegue, porque muchas veces la gente se acuesta a dormir y a la mañana encuentra el agua dentro de la casa. Los municipios, con Defensa Civil, deben caminar los barrios, controlar e informar. Cuando la gente ve que la cuidan, se tranquiliza. Si nadie comunica y el río se acerca, aparece el pánico. Se contiene a la gente acompañándola, sin mentir ni esconder datos».
*Contenido elaborado a partir de la entrevista de Carla Barbuto para +P, del diario La Mañana de Neuquén.