La presión de Kroneberger y Huala obligó al Gobierno a dar marcha atrás con la venta de tierras a extranjeros
El Gobierno dio marcha atrás con el capítulo que permitía a extranjeros comprar más tierras. ¿Qué dijeron Kroneberger y Huala? Los detalles de una negociación que terminó en derrota.
El Gobierno retiró el polémico capítulo de extranjerización de tierras del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada tras la resistencia de senadores clave y la amenaza de perder la votación en el recinto.
La decisión se confirmó este martes, cuando la jefa del oficialismo en el Senado, Patricia Bullrich, se reunió con la oposición dialoguista en el bloque radical y aceptó sacar el artículo que iba a discutirse este jueves.
¿Qué proponía el capítulo retirado?
El texto original contemplaba subir el tope para la compra de tierras por parte de extranjeros del 15% al 25% de la superficie de cada distrito. Bullrich había calificado ese límite como “razonable”.
Sin embargo, la iniciativa generó un fuerte rechazo en varias provincias, especialmente en La Pampa, donde los senadores Daniel Kroneberger (UCR) y Victoria Huala (PRO) anticiparon su voto en contra.
Las deserciones que hicieron caer el proyecto
La endeble mayoría oficialista se derrumbó cuando dos aliadas del Gobierno, la salteña Flavia Royón y la tucumana Beatriz Ávila, decidieron oponerse al capítulo. También se sumó la neuquina Julieta Corroza, que sigue los lineamientos de su gobernador.
A ellas se sumaron las resistencias ya conocidas en el bloque radical de Maximiliano Abad, Kroneberger y Flavio Fama. El efecto dominó llegó al PRO, donde Huala no quiso quedar sola votando a favor de un proyecto convertido en una “mancha venenosa política”.
¿Qué pasará ahora con la sesión?
La Secretaría Parlamentaria convocó a los senadores para este jueves a las 14, para retomar la sesión que había pasado a cuarto intermedio el 19 de julio. La UCR presionó para que el proyecto vuelva a comisión.
En tanto, el catamarqueño Fama, impedido de viajar por problemas de salud, pidió el mismo tratamiento que la mendocina Anabel Fernández Sagasti, autorizada a votar de manera virtual por su embarazo de 32 semanas.