La primavera llega y los mendocinos corren al gimnasio: lo que casi nadie tiene en cuenta antes de arrancar

Llega el calor y los gimnasios mendocinos se llenan de consultas. Pero hay un detalle que la mayoría descubre recién cuando ya pagó la cuota: la actividad que eligen no es la que imaginan y el precio no siempre es lo que más pesa.

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La primavera llega y los mendocinos corren al gimnasio: lo que casi nadie tiene en cuenta antes de arrancar
La primavera llega y los mendocinos corren al gimnasio: lo que casi nadie tiene en cuenta antes de arrancar

Con los días más cálidos, los gimnasios de Mendoza vuelven a llenarse de consultas e inscripciones. Pero detrás de ese movimiento hay un dato que sorprende: no todos empiezan por la misma razón y la actividad que eligen tampoco es la misma.

Así lo explicó a Sitio Andino Andrea De Marco, licenciada y CEO-directora de OXYGENO Fitness Hub, quien señaló que la llegada del buen tiempo genera una mayor predisposición a moverse y perfiles muy variados de personas según sus preferencias y objetivos.

Qué eligen los mendocinos para entrenar

No hay una disciplina que concentre toda la demanda. Las opciones van desde el gimnasio y el entrenamiento funcional hasta pilates, baile, cycling y actividades al aire libre. También crece la búsqueda de propuestas que mezclen ejercicio, entretenimiento y sociabilidad.

“Ya no alcanza solamente con tener máquinas; muchas personas valoran sentirse acompañadas, tener variedad y encontrar una actividad con la que realmente disfruten”, detalló De Marco.

El clima y los espacios verdes juegan a favor en Mendoza: caminar, correr o andar en bicicleta pueden complementar las rutinas bajo techo. Para la especialista, más que buscar una actividad ganadora, la clave está en la elección individual. “La mejor actividad es aquella que la persona puede disfrutar y sostener”, sostuvo.

¿Sigue existiendo el “cuerpo del verano”?

Los motivos estéticos no desaparecieron. “El ‘cuerpo del verano’ sigue existiendo como motivación, sería ingenuo negarlo”, reconoció la profesional. Con la primavera, el cambio de ropa y más horas al aire libre, algunas personas buscan mejorar su imagen.

Pero al mismo tiempo ganan terreno otros objetivos: salud, bienestar, calidad de vida, prevención y salud mental. También están quienes arrancan porque pasan muchas horas sentados, sienten cansancio, quieren mejorar la postura, dormir mejor o simplemente recuperar el hábito de moverse.

“La estética puede ser una excelente puerta de entrada, siempre que después podamos transformar esa motivación inicial en algo más profundo: ‘No entreno solamente para verme mejor en diciembre; entreno porque me hace bien durante todo el año’”, afirmó De Marco.

Septiembre y octubre, los meses de mayor movimiento

Según la especialista, la estacionalidad es marcada y las consultas empiezan a crecer desde fines de agosto. “En Mendoza empezamos a notar movimiento desde fines de agosto y durante septiembre y octubre suele aumentar considerablemente la cantidad de consultas e inscripciones”, precisó.

El verdadero reto, para ella, no es que alguien empiece: “el verdadero desafío no es conseguir que alguien venga en septiembre: es conseguir que siga viniendo en marzo, abril o julio”. Por eso propone reemplazar el “operativo verano” por un “proyecto personal”, con objetivos realistas, progresión y una frecuencia sostenible, y valorar avances que no se ven en la balanza, como tener más energía o mejorar la movilidad.

Cuánto cuesta entrenar en Mendoza

Los precios varían según el tipo de establecimiento, los servicios incluidos y la modalidad. Como referencia, De Marco indicó que una cuota mensual de gimnasio puede rondar los $60.000, con alternativas por debajo y por encima de ese monto. Una hora de entrenamiento personalizado puede partir de los $10.000, según la formación y experiencia del profesional.

Para bajar el costo individual existe la posibilidad de armar grupos y dividir el valor del profesor entre varias personas. De todos modos, la recomendación es no mirar solo el precio: también importan la formación profesional, el seguimiento, la planificación, la infraestructura y la seguridad.

¿Cuál es la mejor actividad para empezar?

Quienes nunca hicieron ejercicio o llevan años sin entrenar deberían evitar arrancar con alta intensidad. Caminar, andar en bicicleta, nadar, hacer pilates, fuerza supervisada, funcional adaptado o clases grupales moderadas son opciones válidas, siempre adaptadas a cada persona.

“Personalmente, considero que una combinación de fuerza y actividad aeróbica de intensidad moderada es una excelente base para comenzar”, explicó. El trabajo de fuerza ayuda a mantener la masa muscular y la autonomía, mientras que el aeróbico mejora la capacidad cardiovascular.

Hay otro factor determinante: el disfrute. “Si una persona odia correr, no tiene sentido decirle que tiene que salir a correr. Si disfruta bailar, quizás una clase de baile sea la mejor puerta de entrada”, ejemplificó.

La primera meta, entonces, no debería ser bajar determinada cantidad de kilos en pocas semanas, sino algo más simple: tener ganas de volver a entrenar la semana siguiente. El objetivo no es convertirse en atleta, sino incorporar el movimiento a la vida cotidiana y encontrar una actividad que se pueda sostener en el tiempo.

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