La promesa de empleo que no llega: el lado oscuro del boom energético
Mientras las proyecciones oficiales hablan de cientos de miles de nuevos empleos, la realidad muestra una caída récord de empresas y un aumento del desempleo. ¿Por qué las industrias prometedoras no logran compensar las pérdidas laborales?
Mientras el gobierno proyecta una revolución laboral impulsada por Vaca Muerta, la realidad muestra una caída récord de empresas y un aumento del desempleo que las nuevas industrias no logran compensar.
El concepto de “destrucción creativa”, retomado por el presidente Javier Milei en su discurso del 1° de marzo, prometía que las nuevas industrias energéticas y tecnológicas reemplazarían con creces los empleos de sectores obsoletos. Sin embargo, los datos revelan un panorama preocupante: en diciembre del año pasado había 22.608 empresas menos que en noviembre de 2023, según el centro de investigación Fundar.
Esta es la peor caída en los primeros 25 meses de un gobierno desde 2003, superando incluso el período de las cuarentenas de 2020. El derrumbe empresarial ya se refleja en el índice de desocupación, que subió al 7,5% en el cuarto trimestre del año pasado, un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre de 2024.
¿Dónde se concentra la pérdida de empleos?
Los sectores más golpeados son precisamente aquellos con mayor demanda potencial de puestos de trabajo: la industria y la construcción. En el Gran Buenos Aires, donde se asienta buena parte de la industria nacional, la desocupación pasó del 7,4% al 9,5% en los últimos dos años.
Patrones similares se observan en el Gran Córdoba (8,8%), Gran La Plata (9,5%) y San Nicolás-Villa Constitución (9,4%), todas regiones con tradición fabril. Al cierre de 2025, había aproximadamente 250.000 desocupados más que un año atrás, según las estadísticas oficiales.
La excepción que confirma la regla
En contraste con esta tendencia general, el aglomerado Neuquén-Plottier, cercano a Vaca Muerta, registró una caída del desempleo de 3,9% a 2,3% en el último año. Este descenso solo fue superado por la región Jujuy-Palpalá entre los 31 centros urbanos medidos por el Indec.
El problema es que, aún con este salto, el impacto de Vaca Muerta sigue siendo limitado en términos de empleo. En Neuquén-Plottier hay una población total de 328.000 habitantes, con 150.000 integrando la población económicamente activa, según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.
¿Qué dicen las proyecciones oficiales?
El gobierno mantiene su apuesta optimista. “El Gran Neuquén, en pocos años, será otra de las metrópolis argentinas. Y quiero decirles que ya muchas otras ciudades cuentan con el mismo potencial. La minería se desplegará por toda la Cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo”, afirmó Milei en la apertura de sesiones ordinarias.
Horacio Marín, presidente de YPF, estimó que solo el megaproyecto Argentina LNG, enfocado en la producción y exportación de gas natural licuado, “generará seguro 40.000 puestos de trabajo” entre directos e indirectos en los próximos años.
La otra cara de la moneda energética
Mientras se proyecta crecimiento en Vaca Muerta, otras áreas del sector hidrocarburífero sufren pérdidas significativas. La salida de YPF, Halliburton y Schlumberger de las cuencas maduras del Golfo San Jorge provocó una caída del 33% en la producción de gas y del 20% en la producción de petróleo entre 2017 y 2025.
Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentina (SIPA), en los últimos dos años se perdieron más de 18.000 puestos de trabajo registrado en Santa Cruz y Chubut. Río Gallegos, vinculada a la actividad carbonífera y petrolera en Santa Cruz, registró el mayor salto de desocupación del país después de Corrientes: pasó del 6,1% al 9,5%.
Los obstáculos estructurales
“Dentro del sector de hidrocarburos, el no convencional demanda menos trabajo que el convencional, y por eso hasta ahora Vaca Muerta no fue capaz de compensar ni siquiera la destrucción de puestos de trabajo de los puestos convencionales”, explicó Guido Zack, director de Economía de Fundar.
A los desafíos económicos se suman cuestiones culturales y de infraestructura. A diferencia de Estados Unidos, en Argentina no hay una gran tradición de traslado en busca de opciones laborales. Además, las localidades cercanas a Vaca Muerta enfrentan crecientes demandas de infraestructura escolar, vivienda, salud y transporte.
“Mudarse a la zona sin tener una oferta laboral concreta puede ser un riesgo considerable”, advirtió Federico Madro, cofundador de MV Recursos Humanos. “Es fundamental contar con un ahorro que permita cubrir aquellos meses que se invertirán en la búsqueda laboral, ya que los procesos de selección en ocasiones pueden demorarse más de lo previsto”.
La brecha de capacitación
Otro cuello de botella es la falta de personal calificado. En respuesta a esta necesidad se creó recientemente el Instituto Vaca Muerta, un centro de formación técnica en el Polo Científico Tecnológico de Neuquén que apunta a cubrir la demanda de unos 17.000 puestos de trabajo a corto plazo.
Sin embargo, Zack señaló que “cada sector aporta lo que le corresponde: el de hidrocarburos lo que le puede dar a la economía argentina no es tanto empleo, sino divisas”.
¿Y los otros sectores “ganadores”?
Los demás sectores promocionados tampoco muestran capacidad para compensar las pérdidas laborales. El auge del litio no logra contrarrestar el mal desempeño de la minería ligada a la construcción en los últimos años.
En la intermediación financiera, la digitalización viene reduciendo la cantidad de personal en sucursales bancarias. El año pasado se registró por primera vez desde 1997 un fenómeno paradójico: crecimiento económico del 4,4% junto con una caída del 0,4% en el empleo registrado del sector privado.
“Destrucción creativa es cuando ante una crisis desaparecen las unidades productivas menos eficientes, y a partir de esa estructura más eficiente, la economía empieza a crecer”, explicó Zack. “Pero en Argentina están cayendo empresas que son igual o más productivas que sus pares de la región. No hay destrucción creativa ni un desplazamiento geográfico de los puestos de trabajo, sino una tendencia decreciente del empleo en el país con algunas excepciones”.