La promesa del helado que se convirtió en una batalla judicial de 10 años
Un simple dolor de garganta terminó en una tragedia que conmocionó a Tucumán. Hoy, diez años después, la justicia finalmente escucha el reclamo de una madre que jamás aceptó plata a cambio de silencio. ¿Qué pasó en el quirófano?
Diez años después de la muerte de Matías Juárez, un nene de 8 años que falleció tras una cirugía de amígdalas, arrancó esta mañana el primer juicio por mala praxis médica de la historia de Tucumán. Tres profesionales de la salud están en el banquillo de los acusados.
El debate oral comenzó este martes y representa un hito sin precedentes en la justicia del norte argentino. El caso se remonta a octubre de 2016, cuando Matías fue sometido a una intervención catalogada por los médicos como de "baja complejidad" y sin riesgos significativos. Su madre, María, aún recuerda sus últimas palabras antes de entrar al quirófano: "Mamá, espérame con el helado".
¿Qué pasó después de la operación?
La situación se complicó gravemente. Matías comenzó a sufrir un sangrado severo y descontrolado, llegando a vomitar sangre por la boca y la nariz. Según la denuncia de la familia, los profesionales a cargo no localizaron ni detuvieron el origen de la hemorragia, sino que se limitaron a reponer el volumen de sangre perdido.
Esa falta de control hemodinámico provocó que el niño sufriera un ataque cerebral isquémico, que le causó un daño cerebral masivo e irreversible. Cinco días después de la cirugía, el 25 de octubre de 2016, Matías falleció.
¿Quiénes son los médicos imputados?
El juicio tiene en el banquillo a tres profesionales de la salud que, para indignación de la familia y la comunidad, continúan atendiendo pacientes pediátricos tanto en el sector público como en el privado:
La Dra. Federica Castro, pediatra, sigue trabajando para el Estado en la terapia intensiva del Hospital de Niños. La Dra. Florencia Jerez, jefa de terapia intensiva, también continúa en funciones estatales en el mismo hospital, tratando diariamente a pacientes en estado delicado. El Dr. Páez, cirujano, sigue atendiendo de forma particular en su consultorio y realizando cirugías en el Sanatorio San Lucas.
María expresó ante la prensa su profundo malestar por esta situación: "Personas que no han sabido manejar un sangrado sigan teniendo contacto con niños en un hospital público… es un peligro total. No debería pasar esto, pero bueno, la ley se lo permite".
Diez años de apelaciones y ofertas económicas
El camino hacia la justicia para la familia de Matías estuvo plagado de obstáculos. Durante diez años, la defensa de los imputados interpuso numerosas apelaciones que lograron dilatar el proceso, a lo que se sumaron dos suspensiones del inicio del juicio en instancias anteriores.
Además de las demoras judiciales, María reveló que en reiteradas ocasiones se les ofrecieron arreglos económicos para que retiraran la acusación y cerraran la causa. Sin embargo, la postura de la familia siempre fue inquebrantable: "Mi hijo no vale plata. Matías no es un número más, no es una estadística. Era mi único hijo, mi vida, un niño excelente", aseveró con firmeza.
Un fallo que podría sentar precedente
Tucumán observa con suma atención el desarrollo de este debate oral. Con la declaración de testigos clave, incluida la de la propia madre de la víctima, la querella busca determinar la responsabilidad penal médica en el fallecimiento de Matías. El caso no solo busca traer paz a una familia que lleva un tercio de su vida luchando en los tribunales, sino también sentar un precedente fundamental sobre la praxis, el deber de cuidado y la ética profesional en la medicina pediátrica de la provincia.