La promesa que dio origen a una fiesta: Luján honra a San Juan Bautista
¿Sabías que una promesa del siglo XIX dio origen a esta celebración? Descubrí los secretos de la Fiesta Patronal de San Juan Bautista en Luján y cómo se vive hoy.
Luján se viste de fiesta. Desde este jueves y hasta el sábado 29 de agosto, el norte de San Luis revive una de sus tradiciones más arraigadas: la Fiesta Patronal de San Juan Bautista. Una celebración que mezcla fe, historia y patrimonio en un mismo ritual.
¿Qué se celebra y cuándo?
La novena comenzó el 20 de agosto y se extenderá hasta el viernes 28, con el rezo del Santo Rosario en la capilla San Juan Bautista. El momento cumbre llegará el sábado 29 a las 16:30, cuando se celebre la Santa Misa y la imagen del santo recorra las calles en procesión, acompañada por fieles que mantienen vivas promesas de generaciones pasadas.
Un templo con historia propia
La actual capilla no es un edificio cualquiera. Su origen se remonta a 1860, cuando Juliana Gómez de Montiveros levantó un humilde oratorio como promesa. La imagen del patrono, tallada en madera policromada por Anselmo Fernández, es una joya que se conserva junto al altar, el púlpito, el confesionario y unas andas históricas que aún llevan grabado el año 1868.
Pero la historia no termina ahí. Según la tradición oral, Don Juan Tomás Montiveros prometió construir una iglesia si sobrevivía a un episodio dramático durante las luchas civiles del siglo XIX. Cumplió su palabra en 1872, y hoy sus restos, junto a los de su esposa Juliana y su hijo Tomasito, descansan en el interior del templo, dándole un valor afectivo y simbólico incalculable.
Más que fe: cultura y turismo
La festividad no es solo un acto religioso. Es una oportunidad para recorrer Luján, con sus paisajes serranos y su tranquilidad característica. Durante la jornada del sábado, la plaza principal se llena de artesanos, productores y emprendedores que ofrecen gastronomía típica y productos regionales. La música cuyana y las danzas tradicionales completan un escenario que celebra las raíces culturales de la región.
Así, entre campanas, oraciones y música, la comunidad renueva cada año un legado que sigue dando sentido a su identidad y proyectando su riqueza cultural hacia las nuevas generaciones.