La promesa que se hizo realidad: dos socios levantan su primer edificio en Cipolletti

Hace 12 años se prometieron levantar su propio edificio. Hoy, la obra ya tiene el 30% de las unidades vendidas. ¿Qué los llevó a apostar por una zona de Cipolletti que todavía no explotó?

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La promesa que se hizo realidad: dos socios levantan su primer edificio en Cipolletti
La promesa que se hizo realidad: dos socios levantan su primer edificio en Cipolletti

Hace 12 años, Leopoldo Jauregui y Juan González se prometieron que algún día levantarían su propio edificio. Hoy, esa promesa tiene forma de hormigón: se llama ÓGA y es la primera obra que desarrollan como socios y propietarios en Cipolletti, Río Negro.

La historia arrancó en 2014, cuando el arquitecto y el constructor ya trabajaban juntos en la Patagonia. Se conocieron en una obra y, con el tiempo, se hicieron socios. Fue en esas charlas donde nació la idea que parecía un deseo lejano: hacer su propio edificio.

“Dijimos como chiste: ‘En 10 años tenemos que hacer nuestro edificio’. Pasaron los años, seguimos trabajando, hicimos edificios para terceros y el año pasado empezamos con los planos y todos los papeles. 11 años después estamos; le pifiamos por un año, pero acá estamos”, recordó entre risas Jauregui.

ÓGA: un proyecto que combina viviendas, oficinas y comercio

La obra comenzó en febrero de 2026 y ya atraviesa la etapa en la que el hormigón empieza a marcar la escala del edificio. El desarrollo tendrá alrededor de 2.700 metros cuadrados e incluirá ocho monoambientes, 22 departamentos de un dormitorio, dos de dos dormitorios, tres oficinas, un local comercial, 20 cocheras y 10 bauleras.

Para llevar adelante este nuevo camino, los socios formaron Goja Desarrollos, la empresa desde la que impulsan el proyecto. La experiencia previa fue clave: Jauregui, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, lleva más de diez años proyectando y dirigiendo edificios en la región, mientras que González es constructor con experiencia en edificios en altura y obras de distinta envergadura.

“No somos paracaidistas. Nos dedicamos a esto. Juan hace muchos años que construye y yo hace muchos años que proyecto y dirijo. Hemos hecho edificios para otras empresas, conocemos lo que implica una obra desde el principio hasta el final y ahora quisimos hacer ese mismo recorrido, pero con un proyecto nuestro”, explicó Jauregui.

La apuesta por una zona de Cipolletti que todavía tiene margen para crecer

Antes de definir cómo sería el edificio, los socios tuvieron que decidir dónde hacerlo. Dejaron de lado el centro tradicional de Cipolletti y eligieron la calle Mariano Moreno, una avenida que, desde su perspectiva, puede ganar protagonismo por su conexión con los puentes, los accesos hacia Neuquén y el movimiento vinculado con Vaca Muerta.

“Nosotros veíamos que Mariano Moreno tenía una proyección importante. No queríamos necesariamente ir al centro, porque entendíamos que acá había una posibilidad de crecimiento”, señaló el arquitecto.

La ubicación se complementa con comercios, espacios verdes, propuestas deportivas, gastronomía y transporte. Y para los desarrolladores, ÓGA no será un proyecto aislado: “Tenemos pensado seguir construyendo en Cipolletti, pero primero queremos terminar este, aprender de todo lo que nos deje esta experiencia como desarrolladores y después seguir”, afirmó.

La participación de los socios es directa. Jauregui está a cargo del proyecto y la dirección de obra, mientras González sigue de cerca la construcción. “Si vos querés encontrarnos en vivo y en directo, vos vas a la obra. Nosotros estamos todos los días ahí. Yo estoy aparte del proyecto, estoy como director de obra, y estoy con Juan todos los días. Eso nos permite estar encima de los procesos y tomar decisiones rápido”, contó.

Departamentos más grandes y terrazas privadas

En el diseño de ÓGA hay una decisión que atraviesa buena parte del proyecto: priorizar el espacio privado, como balcones, parrillas y terrazas, en lugar de concentrar superficie en amenities compartidos. Los departamentos serán luminosos, con ventilación cruzada, balcones con parrilla privada y terrazas con espacios verdes. Los palieres también tendrán ventilación e iluminación natural, y el hall de acceso será de doble altura.

“Nosotros apostamos más al espacio privado que al espacio común. Vemos que muchas veces los amenities se usan poco y después generan un gasto permanente para todos los propietarios. Entonces preferimos que esa superficie esté dentro de cada departamento, que la persona tenga su balcón, su parrilla o su terraza y pueda aprovecharla cuando quiera”, explicó Jauregui.

Los departamentos de un dormitorio tendrán entre 51 y 57 metros cuadrados, una superficie que eligieron para evitar unidades demasiado compactas. “Veíamos muchos de 36 o 40 metros y decidimos no ir por ahí. Queríamos ambientes más cómodos, con buen ancho, luz y ventilación cruzada”, dijo.

Los dos departamentos de dos dormitorios tendrán grandes terrazas privadas: una rondará los 48 metros cuadrados y la otra se acercará a los 70, con sectores verdes. “Esos dos departamentos son prácticamente casas dentro de un edificio y la idea es que realmente tengas un espacio exterior importante, aunque estés viviendo en altura”, afirmó el desarrollador.

Los planos incorporan superficies absorbentes vegetales y techos verdes en determinados sectores. En las terminaciones aparecen vidrios DVH, carpinterías de aluminio negro, porcelanatos, mesadas de granito, calefacción por losa radiante y preinstalación para aire acondicionado.

“Hoy poner DVH, losa radiante o porcelanato ya no es una diferencia enorme. La diferencia la buscamos en cómo se construye, en los espacios que diseñamos y en el tamaño de los departamentos”, planteó Jauregui.

La obra avanza y ya vendieron cerca del 30%

La construcción comenzó en febrero y los primeros meses estuvieron concentrados en pilotes y fundaciones. Ahora la estructura de hormigón avanza con una losa aproximadamente cada 21 a 24 días, y el objetivo es completar todas las losas durante diciembre de 2026. La entrega está prevista para octubre de 2028, un plazo que contempla posibles contingencias y el esquema de financiación para quienes compren durante la obra.

La comercialización arrancó en etapa de pozo, con financiación propia. El ingreso inicial ronda los 33.000 dólares e incluye 30 cuotas financiadas por los desarrolladores. Ya se vendieron unas 10 de las 32 viviendas, cerca del 30%. Los ocho monoambientes fueron las primeras unidades en agotarse.

“Los monoambientes fueron los que más rápido salieron. Principalmente porque son unidades que tienen un valor de entrada menor y tuvimos bastante interés de inversores. Pero nosotros recién estamos empezando a vender”, afirmó Jauregui.

El nombre elegido tiene su propia historia: ÓGA significa “hogar” en guaraní. “Para mí hogar no es solamente una casa. Es el lugar donde uno está bien, donde quiere volver, donde se siente cómodo. Y un poco esa era la idea que queríamos transmitir con el edificio”, explicó.

La promesa finalmente tardó un año más de lo previsto, pero encontró su forma concreta en una obra que ya empieza a tomar altura. Y para Leopoldo y Juan, la intención es que sea apenas el primero. “Nuestro plan es por lo menos 20 años más seguir construyendo. No tenemos duda. Es lo que sabemos hacer y aparte es lo que disfrutamos”, cerró Jauregui.

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