La "Puerta del Infierno" arde hace 55 años: el plan para apagarla que casi lo logra
La idea era quemar el gas en unos días, pero el fuego lleva más de medio siglo. Ahora, un plan oficial logró reducir las llamas un 75%, aunque el problema de fondo sigue intacto.
En el corazón de uno de los desiertos más vastos de Asia Central, un enorme cráter continúa escupiendo llamas hacia el cielo. Su aspecto, especialmente nocturno, le valió un apodo que dio la vuelta al mundo: la "Puerta del Infierno".
Se trata del cráter de gas de Darvazá, en Turkmenistán. La versión más difundida cuenta que su historia arrancó en 1971, cuando un grupo de geólogos soviéticos realizaba perforaciones en la zona. Lo que pensaron que sería una solución temporal se convirtió en un fenómeno que, 55 años después, sigue activo.
Cómo empezó todo
Según la historia más conocida, el equipo soviético trabajaba en una región rica en hidrocarburos cuando el terreno cedió sobre una cavidad subterránea llena de gas natural. El colapso dejó un cráter de grandes dimensiones y el gas comenzó a escapar. Para evitar el riesgo de una dispersión peligrosa, los responsables habrían decidido prenderle fuego, con la idea de que las llamas se consumieran en pocos días o semanas.
Pero no fue así. El gas subterráneo siguió alimentando el incendio y el cráter permaneció encendido durante más de cinco décadas, convirtiéndose en uno de los paisajes más insólitos del planeta.
Eso sí, hay un detalle: no existen registros soviéticos públicos suficientes para reconstruir con certeza total lo ocurrido. Algunas versiones sostienen que el colapso pudo haber ocurrido en la década de 1960 y que el gas recién se incendió años después. Por eso, 1971 sigue siendo la fecha más repetida, aunque el origen exacto todavía se discute.
Las llamas empiezan a ceder
Después de más de medio siglo, el cráter comenzó a cambiar. En los últimos años, Turkmenistán impulsó medidas para reducir el flujo de gas que alimenta las llamas, como la perforación de pozos cercanos para capturar parte del combustible antes de que llegue al cráter.
Los resultados ya se notan. Análisis recientes de imágenes térmicas y satelitales indican que la intensidad del calor producido por las llamas disminuyó más de un 75% en los últimos tres años. Sin embargo, esto no significa que la "Puerta del Infierno" se haya apagado por completo: en 2026 todavía hay focos activos, aunque mucho más débiles que antes.
Por qué quieren apagarla definitivamente
El espectáculo visual esconde un problema ambiental y económico. El cráter se asienta sobre una región riquísima en gas natural y durante décadas liberó y quemó parte de ese recurso. Además, el metano que escapa sin quemarse es un potente gas de efecto invernadero, lo que agrava el cambio climático.
Las autoridades de Turkmenistán llevan años buscando reducir o eliminar el fenómeno. En 2022, el entonces presidente Gurbanguly Berdimuhamedow volvió a ordenar que se encontrara una manera de extinguirlo, por sus consecuencias ambientales, sanitarias y económicas.
Pero reducir el fuego no resuelve todo: si baja la combustión pero el metano sigue escapando a la atmósfera, parte del beneficio ambiental esperado se pierde. Por ahora, el proceso continúa. Las llamas gigantes que iluminaron el desierto durante décadas son cada vez más pequeñas, pero la "Puerta del Infierno" todavía no se apagó del todo.