La puerta digital que nadie vigila: así llega el contenido adulto a los adolescentes tucumanos

Stickers en grupos de clase, videos breves en redes: el primer contacto con material sexual explícito llega a los 11 años, a menudo sin buscarlo. Adolescentes tucumanos relatan cómo se normalizó lo que comenzó como un “shock”. ¿Qué están aprendiendo realmente sobre sexualidad?

· 5 min de lectura
La puerta digital que nadie vigila: así llega el contenido adulto a los adolescentes tucumanos

El primer contacto con material sexual explícito ocurre, en promedio, a los 11 años y a menudo de forma accidental. Un sticker en un grupo de WhatsApp o un video breve en redes sociales marcan una iniciación digital que padres y educadores muchas veces desconocen. En Tucumán, como en el resto del país, la omnipresencia de los celulares ha transformado este acceso en un fenómeno masivo y preocupante.

Las conversaciones con jóvenes revelan una normalización alarmante. “Si no lo vieron, si no consumen, saben que existe y que forma parte del entorno digital a unos niveles muy altos”, explica Raúl Useros, técnico de participación infantil de la Plataforma de Infancia. Este conocimiento casi universal contrasta con las cifras oficiales, que probablemente subestiman la realidad.

¿Qué dicen las cifras sobre el consumo?

Según el sondeo EU Kids Online España, la pornografía llega al 18.2% de los adolescentes, con un 6.3% que afirma verla de forma habitual. Otro estudio de Red.es, Unicef y la Universidad de Santiago de Compostela presenta datos más elevados: el 29.6% de los estudiantes reconoce haber visto este contenido alguna vez. La brecha entre estas cifras y la percepción de los propios jóvenes sugiere un subregistro significativo.

Un informe de febrero de 2025 sobre violencia sexual entre adolescentes, también de la Plataforma de Infancia, indica que la edad del primer acceso se sitúa alrededor de los 12 años y que un 62.5% lo ha visto en alguna ocasión. La definición de “acceso” es clave aquí: no se trata necesariamente de buscar sitios web especializados. Un simple sticker, una foto o un GIF compartido en un grupo de clase ya constituye una exposición.

La experiencia de la primera vez: “Fue como un shock”

Los relatos de los adolescentes pintan un panorama claro. “Estaba un día tan tranquila con el móvil por la tarde y habían preguntado los deberes. Lo abro y empiezo a ver un montón de stickers y yo, claro, al final era la primera vez que veía eso. Fue como un shock”, recuerda Lucía, de 13 años. Para muchos, esta primera experiencia es involuntaria. Se estima que en uno de cada tres casos el acceso es fortuito.

La reacción evoluciona con la edad. “A mí cuando era pequeña me molestaba más, ahora como que lo ignoro… Por suerte o por desgracia creo que ya se normalizó”, confiesa Carolina, de 17 años. Esta normalización preocupa a los expertos, pues trivializa contenidos que pueden distorsionar la percepción de la sexualidad.

El rol de las redes sociales y las apps de mensajería

Las plataformas son el canal principal. Snapchat, por ejemplo, tiene una sección de videos breves similar a TikTok donde, según los jóvenes, el contenido adulto es abundante. “Si te metes ahí todos son vídeos de porno, y llegas a un punto en que no lo ves nunca”, explica una adolescente.

Instagram, aunque prohíbe este material, no es una excepción. Los algoritmos pueden ser engañados y el contenido surge en lugares inesperados, como los comentarios de publicaciones. Una encuesta interna de Meta reveló que el 19% de los usuarios de entre 13 y 15 años había visto en Instagram imágenes sexuales no deseadas.

Una brecha de género evidente

El consumo muestra una marcada diferencia entre chicos y chicas. “En mi clase hay 25 hombres. Veo muy claro cómo los chicos todos los días hablan de eso, mandan chistes de eso, todo el rato”, describe Lucía, de 17. Martina, de 14, es aún más contundente: “De las chicas casi nadie, por no decir ninguna, consume ese tipo de contenido, pero de los chicos creo que todos. Todos, no se salva ni uno”.

Este consumo no siempre tiene la intención de un adulto. “En ocasiones, solo lo hacen para saciar curiosidades o para experimentar su consumo antes que sus amigos y ser líderes de conversaciones”, aclara Raúl Useros. El problema surge cuando ese contenido suple la educación sexual. “Vimos que se recurre a la pornografía con la intención de aprender sobre sexualidad, lo que denota que hay un hueco gigante en la educación sexual de adolescentes”, advierte Pilar Escudero, también técnica de la Plataforma de Infancia.

Los adolescentes mayores desarrollan cierto escepticismo. “Ya vas creciendo y te vas dando cuenta. Con mi edad sí veo que no todo es así, pero en primero, segundo… incluso tercero, la gente se puede creer lo que ve en el móvil”, reflexiona Carolina. La madurez trae conciencia, pero para entonces, la exposición ya ha dejado su huella. El debate sobre cómo proteger a los jóvenes en el entorno digital, sin alarmismos pero con firmeza, es más urgente que nunca en Tucumán y en todo el país.

Más para leer

Salta capacita a la comunidad para salvar vidas ante un ACV: ¿qué son los 'espacios neuroprotegidos'?
Sociedad
Ahora, en Saladillo, las ambulancias sabrán exactamente dónde vive un paciente electrodependiente
Sociedad
Sorteo de viviendas en Salta: ¿qué día se define la ubicación de las primeras casas del IPV?
Sociedad
Un puente clave en la Ruta 66: cómo avanza la obra que unirá Alto Comedero y Palpalá
Sociedad
Ya es ley: el IPV se queda con 11 hectáreas en el oeste de Ciudad para construir viviendas
Sociedad
Vuelve el alma de Catamarca: la Fiesta del Poncho abre sus pabellones con lo mejor de la artesanía local
Sociedad
Publicidad