La pulsera que creó una misionera y que avisa cuando alguien tiene una crisis mientras duerme
Hay padres que hace años duermen con un ojo abierto por miedo a que la crisis llegue de noche y nadie la vea. Una misionera de 25 años diseñó una pulsera que promete avisar a tiempo, pero todavía falta un paso clave para que llegue a las manos de esas familias.
Una joven de Misiones está detrás de un desarrollo que podría cambiarle la noche a miles de familias. Lucía Giuffrida, de 25 años, creó junto a su compañera Delfina Cid una pulsera capaz de detectar movimientos asociados a crisis epilépticas durante el sueño y de disparar una alerta a los contactos de emergencia.
El dispositivo se llama Safe Pulse y nació en las aulas de Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba, donde ambas estudian. La propuesta apunta a un problema que angustia a quienes conviven con epilepsia: que el episodio ocurra de noche y que nadie lo advierta a tiempo.
La preocupación es cotidiana, sobre todo entre padres de niños y adolescentes con esta condición, que muchas veces no logran descansar por el temor a que su hijo o hija tenga una crisis mientras ellos duermen.
De un trabajo práctico a la tesis
El primer prototipo apareció en 2024, dentro de la materia Instrumentación Biomédica. Allí las estudiantes armaron una versión inicial que les sirvió para explorar la idea y ver cómo podían llevarla a la práctica.
Lejos de dejarla archivada al terminar la cursada, decidieron retomarla cuando tuvieron que elegir el tema de tesis. Así arrancó una segunda etapa, con el foco puesto en perfeccionar el dispositivo y convertirlo en una propuesta más sólida.
“Nosotras arrancamos hace dos años, aproximadamente en 2024, en una materia que se llama Instrumentación Biomédica. Ahí hicimos como un prototipo inicial y, luego de eso, este año, cuando tuvimos que ver qué hacer para la tesis, decidimos continuarlo”, explicó Giuffrida.
El trabajo incluyó volver sobre el diseño original, revisar sus limitaciones y ajustar el algoritmo para reconocer patrones específicos de movimiento. También diseñaron una carcasa y realizaron simulaciones para evaluar el funcionamiento antes de avanzar hacia las pruebas clínicas.
Cómo funciona
Safe Pulse se coloca en la muñeca y monitorea los movimientos durante la noche. Su lógica se apoya en la identificación de patrones que suelen aparecer en determinadas crisis epilépticas.
“Vos cuando tenés una crisis tenés como un patrón de movimiento característico, que eso es lo que detecta la pulsera. Y manda una alerta a una aplicación que vos podés tener en el celular, en la tablet. Si vos tenés a la persona como contacto de emergencia, te va a notificar que la persona está teniendo una crisis”, describió la estudiante.
Además de la notificación a distancia, el dispositivo puede emitir un sonido para alertar a quienes estén cerca. Por ahora, el proyecto está pensado para el monitoreo nocturno: usarlo en otras actividades exigiría nuevas instancias de evaluación y desarrollo.
Lo que les dijo la comunidad
El contacto con personas que conviven con la enfermedad fue clave en la evolución del proyecto. Las estudiantes conocieron la Fundación Espacio Epilepsia a través de charlas y actividades de divulgación de la entidad, y participaron de encuentros virtuales sobre los distintos tipos de epilepsia y las precauciones ante una crisis.
Ese vínculo les permitió conversar con Ivana García, directora de la Fundación, quien las ayudó a contactar a personas con epilepsia y a padres de chicos con esta condición.
Las entrevistas sirvieron para contrastar la idea inicial con las necesidades reales de los potenciales usuarios. La devolución fue contundente: las familias querían un sistema que les avisara si se producía una crisis durante la noche.
“Nos decían que sí, que les servía tener algo que les notifique a ellos, que los alerte cuando su hijo o hija está teniendo alguna crisis”, contó Giuffrida.
“Están todo el tiempo alertas, o hacen guardias de noche, dependiendo de la edad de los hijos, y están todo el tiempo preocupados porque el hijo tenga una crisis sin que ellos puedan estar ahí socorriéndolos”, relató.
El intercambio también les mostró una dimensión que los números no alcanzaban a explicar. Habían investigado que la epilepsia afectaba a más personas de las que imaginaban, pero fue el contacto directo lo que les hizo ver la demanda.
“Ahí realmente vimos la necesidad, porque nosotros lo habíamos estudiado, habíamos investigado que había más gente que tenía epilepsia de lo que nosotros pensábamos, pero ahí realmente vimos la necesidad porque la gente nos hablaba y nos preguntaba dónde pueden conseguirlo”, recordó.
Tercer puesto y consultas
En 2026 el proyecto compitió en un certamen nacional y obtuvo el tercer puesto. La participación le dio visibilidad a la iniciativa y multiplicó las consultas de personas interesadas en el dispositivo.
Según Giuffrida, después de la competencia empezaron a recibir mensajes de gente que quería saber dónde podía conseguir la pulsera. Eso abrió una perspectiva nueva: que Safe Pulse deje de ser solo un desarrollo académico y se convierta, en el futuro, en una herramienta disponible para quienes la necesiten.
Para llegar a esa instancia todavía faltan etapas técnicas y de validación. La estudiante señaló que existen dispositivos similares en Europa, pero el equipo busca una alternativa lo más accesible posible.
“Sí, nuestra idea sería tratar de hacerlo lo más accesible posible y poder validarlo para poder comercializarlo. Eso sería lo siguiente”, afirmó.
La accesibilidad es, así, uno de los ejes que orientan el futuro del proyecto: no se trata solo de detectar movimientos, sino de que la tecnología llegue a quienes tienen una necesidad concreta en este tipo de herramientas.