La Quebrada del Toro llegó a la Catedral: el baile que emocionó a toda la Plaza 9 de Julio
Llegaron con los pies destrozados y una promesa que los sostenía. Pero cuando las quenas sonaron frente a la Catedral, la Plaza 9 de Julio se vino abajo: el baile que nadie quería que termine.
Con los pies cansados pero el corazón intacto, los peregrinos de la Quebrada del Toro arribaron a la Catedral para cumplir con el encuentro que esperaron durante todo el camino: estar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro.
El momento más esperado se vivió frente al templo, cuando la delegación desplegó su típico baile y desató la emoción de todos los presentes en la Plaza 9 de Julio.
A puro ritmo de su música, esa que sostienen los jóvenes para que la tradición no se pierda, los peregrinos dijeron presente una vez más. Sonrisas, lágrimas y cansancio se mezclaron en cada rostro, pero sobre todo fe.
Una multitud que renueva el pacto de amor
Grandes, chicos, bebés en brazos y viejitos: todos llegaron con el mismo sentimiento intacto y el pacto de amor renovado. La delegación, integrada por unas 6 mil personas, encabezó el tramo final con el sonido de las quenas.
Ese sonido fue el que le dio paso a los bailarines, que desplegaron sus danzas típicas para la admiración y gratitud de los presentes. La Plaza 9 de Julio se convirtió así en el escenario de un reencuentro cargado de devoción.
La peregrinación de la Quebrada del Toro volvió a demostrar por qué es una de las más esperadas: no solo por la distancia recorrida, sino por la forma en que contagia a propios y extraños con su música y su baile.