La Quiaca en alerta: 3.500 familias pendientes de un hilo por lo que ARCA dejó de permitir
Walter Mamaní, de la Cámara de Comercio de La Quiaca, no duda: "Éstas 3.500 familias van a quedar sin trabajo". La nueva resolución de ARCA restringe la salida de productos a Bolivia y el sector asegura que nadie los consultó. ¿Qué pasará con los pasadores, fleteros y vendedores que viven del cruce?
La nueva resolución de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) restringe la salida hacia Bolivia de materias primas y de mercadería en envases de más de 10 kilos, y el comercio fronterizo de La Quiaca advierte que miles de hogares que viven del día podrían quedarse sin ingresos.
Walter Mamaní, presidente de la Cámara de Comercio local, contó que la medida cayó sin aviso: "Fue una sorpresa para toda la frontera", dijo, y pronosticó consecuencias económicas para toda la cadena que mueve el cruce entre La Quiaca y Villazón.
Qué prohíbe la nueva disposición
Según explicó el dirigente, la norma impide la salida de materias primas como trigo, maíz y soja. También limita la comercialización de harina, arroz y alimentos para mascotas cuando se despachan en presentaciones que exceden los 10 kilos. "Únicamente salen productos que sean menores de 10 kilos o menos", señaló Mamaní.
El comercio entre ambas ciudades no es un fenómeno nuevo: es una dinámica histórica que sostiene actividades económicas de los dos lados de la frontera. Por eso, la restricción no solo golpea a los comerciantes, sino a una red de trabajadores que dependen de ese movimiento diario.
Los trabajadores que quedarían afuera
Mamaní enumeró a los afectados: pasadores, trabajadores de carritos de mano, fleteros, estibadores, vendedores ambulantes y personas que alquilan locales y depósitos. A ellos se suman las familias que generan ingresos diarios vendiendo comidas, desayunos y jugos a quienes participan de la actividad fronteriza.
"Unas 3.500 familias viven en forma directa o indirecta del comercio", sostuvo el titular de la Cámara de Comercio. Y advirtió que el impacto social puede ser severo en una ciudad donde muchos dependen de lo que ganan cada día para subsistir.
La cadena que empieza en el trigo
El dirigente defendió el intercambio de productos de primera necesidad con Bolivia y explicó que la demanda del país vecino moviliza una cadena que arranca en la producción, sigue con el transporte y la industria, y termina en la comercialización. Como ejemplo, mencionó el recorrido del trigo hasta los molinos harineros y la posterior llegada de la harina a La Quiaca para su venta.
"Nosotros vivimos manejando cómo se maneja la frontera", expresó Mamaní, y remarcó que se trata de una actividad tradicional para la economía local.
El reclamo: "Viven del día"
El titular de la Cámara de Comercio cuestionó el impacto social de la medida y fue contundente: "Éstas 3.500 familias van a quedar sin trabajo y te puedo asegurar que viven del día y no piden ningún tipo de subsidio a la Nación".
Para cerrar, dejó una frase que resume la preocupación del sector: "La Argentina no termina en Buenos Aires, en 9 de Julio; termina aquí en La Quiaca".
