La Quiaca: la reunión de Sadir que dejó a los comerciantes con una sola certeza
¿Qué pasará cuando se cumplan los 120 días de prórroga que ARCA le dio a dos de sus restricciones? La Quiaca se juega algo más que un trámite: miles de familias viven del comercio fronterizo.
El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, se sentó a la misma mesa con el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, y con los representantes de la Cámara de Comercio local. El motivo: analizar el impacto que las restricciones de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) están teniendo sobre el comercio fronterizo. De la reunión no salió una solución, pero sí un compromiso: armar una mesa de trabajo conjunta para reclamar ante Nación.
La situación no está resuelta. Las autoridades acordaron avanzar en un espacio de diálogo entre la Provincia, el municipio y el sector comercial, con la mira puesta en presentar un reclamo formal ante el Gobierno nacional y buscar modificaciones a las medidas que el sector considera perjudiciales.
Por ahora, ni la eliminación de las restricciones ni una salida definitiva para los comerciantes de la ciudad fronteriza fueron anunciadas.
Qué se postergó y qué sigue vigente
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la prórroga de 120 días que alcanza a algunas de las disposiciones de ARCA. Según la información oficial, ese plazo beneficia a dos normas puntuales: una vinculada con el traslado de determinados granos y otra con mercaderías acondicionadas en envases de 10 kilogramos o más.
Esa ventana de cuatro meses abre una instancia para que las autoridades provinciales, municipales y los representantes comerciales gestionen una revisión de las medidas ante Nación.
Pero la postergación no equivale a una suspensión general. El límite de 150 dólares diarios por persona para el régimen de Tráfico Vecinal Fronterizo continúa vigente, de acuerdo con el comunicado oficial.
Por qué la medida preocupa en la frontera
La inquietud apunta a las consecuencias económicas y laborales para quienes viven del intercambio comercial entre La Quiaca y Villazón, Bolivia. El presidente de la Cámara de Comercio local, Walter Cadena, señaló que alrededor de 3.500 familias dependen directa o indirectamente de esta actividad. El dato fue aportado por el representante del sector y no constituye, por sí solo, una estimación oficial independiente.
El impacto podría extenderse a comerciantes mayoristas y minoristas, trabajadores de carga y descarga, transportistas, paseros y vendedores ambulantes, entre otros oficios ligados al movimiento de mercaderías en la frontera.
Las gestiones que vienen
Sadir indicó que buscarán mantener reuniones con organismos nacionales para exponer la situación y pedir una respuesta. Velázquez, en tanto, anticipó que se trabajará en una presentación conjunta para explicar las consecuencias que el sector atribuye a las restricciones.
El próximo paso será la conformación de la mesa interinstitucional y las gestiones ante Nación. Hasta que haya una decisión concreta sobre las normas vigentes, no se puede asegurar que las restricciones serán eliminadas ni que se mantendrán sin cambios una vez vencida la postergación.
Por ahora, los comerciantes de La Quiaca esperan que las negociaciones permitan modificar las disposiciones que consideran perjudiciales para la actividad económica de la frontera.