Se la acusa de atacar al ganado, pero el análisis de lo que regurgita dice otra cosa. La rapaz que casi nadie logra ver en Neuquén y el detalle que la ubica en Auca Mahuida.
Entre las aves rapaces que sobrevuelan la geografía neuquina hay una que se lleva todos los méritos de la dificultad: el águila coronada (Harpyhaliaetus coronatus), una de las mayores de Sudamérica y una de las más esquivas. Su presencia en la provincia empezó a confirmarse hace poco y cada avistamiento se convierte en un dato valioso para la ciencia.
El motivo de tanta expectativa es simple: se trata de una especie amenazada, con poblaciones muy bajas, que necesita extensiones enormes de territorio para vivir. Encontrarla no es tarea fácil.
Dónde se la puede ver en Neuquén
La provincia marca el límite sur de su distribución. Los registros que existen provienen de los departamentos Pehuenches y Añelo, y la mayoría se concentra en el Área Natural Protegida Auca Mahuida, sobre todo en los arbustales de los sectores bajos de la reserva.
Allí, guardaparques y otras personas que trabajan en el territorio lograron observarla y fotografiarla. Los avistamientos son pocos y varios corresponden a ejemplares juveniles, lo que podría vincularse con movimientos de dispersión y con una expansión hacia el extremo austral de su área de distribución.
Hay un dato que todavía falta: hasta ahora no se registró nidificación de la especie en suelo neuquino. Esa ausencia abre interrogantes y, a la vez, deja la puerta abierta para seguir investigando.
Una "figurita difícil" de la fauna patagónica
Su mapa de distribución es amplio: en Argentina abarca desde provincias del norte —Jujuy, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y Córdoba, entre otras— hasta Neuquén, y también está presente en Bolivia, Paraguay y Brasil.
Pero ese territorio extenso engaña. Que ocupe una superficie enorme no quiere decir que abunde: es una especie escasa y amenazada, que requiere grandes áreas para completar su ciclo de vida. Por eso cada observación en el norte provincial resulta relevante para entender sus desplazamientos y cómo usa los ambientes.
Cómo reconocerla
El águila coronada impone por su porte: puede medir alrededor de 72 centímetros de altura y pesar entre 3,5 y 4 kilogramos. Su nombre viene de una característica inconfundible: un copete de plumas en la parte posterior de la cabeza que parece una pequeña corona.
Los adultos lucen un plumaje gris ceniciento, con el dorso más oscuro. La figura robusta, las patas poderosas y ese copete particular la vuelven imposible de confundir para quien tiene la suerte de verla. Suele andar sola o en pareja, y sus hábitos todavía guardan muchos aspectos por descubrir.
Qué come y por qué la culpan sin razón
Es carnívora y de dieta variada: pequeños y medianos vertebrados como armadillos —el piche, por ejemplo—, zorrinos, roedores, otras aves y reptiles. Las serpientes ocupan un lugar importante en su menú, y sus patas fuertes y relativamente largas le permiten capturarlas. En otras regiones incluso se registró el consumo de grandes serpientes.
Para conocer qué come, los especialistas estudian las egagrópilas: bolos que el ave regurgita con huesos, pelos, plumas y otros materiales que no pudo digerir. Analizarlos permite reconstruir buena parte de su dieta sin necesidad de observar cada episodio de alimentación.
Esos estudios también sirven para desarmar creencias que perjudican a las rapaces. Al águila coronada se la responsabilizó en ocasiones por ataques al ganado doméstico, pero los análisis de su alimentación muestran que ese tipo de presas no forma parte habitual de su dieta.
Las amenazas que la ponen en riesgo
Puede habitar desde bosques y sabanas hasta estepas arbustivas. En Neuquén se la asocia principalmente a la estepa arbustiva del monte, donde encuentra espacio para desplazarse y alimentarse.
Su gran exigencia territorial es también su punto débil: necesita áreas extensas y relativamente poco disturbadas. La transformación y pérdida de bosques y arbustales nativos es una de las principales amenazas para su conservación.
A eso se suman otros impactos de la actividad humana: la persecución directa, los disparos y los envenenamientos. Con pocos individuos en circulación, la especie queda especialmente expuesta.
Auca Mahuida, el refugio del extremo sur
El Área Natural Protegida Auca Mahuida cumple un rol central en la provincia. De allí provienen la mayoría de los registros, en general de juveniles observados en los arbustales de las zonas más bajas.
Cuidar esos ambientes es clave para sostener la presencia de la especie. En ese sentido, sumar mayor superficie de arbustales y cañadones en los sectores bajos —especialmente hacia el sur y el oeste de la reserva— ayudaría a proteger áreas que la rapaz podría estar utilizando.
Que el águila coronada llegue hasta Neuquén es una oportunidad para conocer y valorar a una especie que encuentra en la provincia el extremo austral de su distribución. Cada nuevo registro aporta información y, al mismo tiempo, recuerda la importancia de conservar los ambientes naturales que hacen posible su presencia.