La razón por la que San Juan y Mendoza son el punto más caliente del mapa sísmico argentino
¿Sabías que esta región es la más expuesta a terremotos destructivos del país? Descubrí qué dice el mapa del INPRES y cómo se preparan las provincias para enfrentar un sismo de gran magnitud.
Tras los recientes terremotos que estremecieron a Venezuela y Colombia, la pregunta que resuena en la Argentina es inevitable: ¿podría ocurrir algo similar aquí? Mientras los especialistas intentan bajar el tono de la preocupación, los mapas de riesgo vuelven a poner a San Juan y Mendoza en el centro de la escena.
El sur de San Juan y el norte de Mendoza son las zonas con mayor peligrosidad sísmica del país, según las clasificaciones del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).
¿Qué dice el mapa del INPRES?
El INPRES divide el territorio argentino en zonas de amenaza, y la Zona 4, la de peligrosidad 'muy elevada', ubica a estas dos regiones en el tope del ranking de exposición a temblores destructivos. Esta categoría abarca tanto las áreas metropolitanas como las zonas rurales aledañas.
La explicación geológica es contundente: la constante interacción entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana es el motor que acumula energía en la franja cordillerana. Un fenómeno que no es nuevo, sino que ha moldeado la historia y la identidad de la provincia a lo largo de los siglos.
La memoria de los grandes sismos
San Juan no solo es una zona de riesgo, sino que ya ha vivido catástrofes que marcaron a la sismología mundial. El devastador terremoto de 1944 y el recordado evento de 1977 en Caucete son hitos que los sanjuaninos llevan en la memoria y que los científicos estudian hasta hoy.
La red de monitoreo local es tan sensible que puede registrar ondas de terremotos que ocurren al otro lado del mundo. De hecho, en el reciente sismo de Colombia, los instrumentos del Observatorio Sismológico del CONICET en San Juan captaron las ondas tan solo 12 minutos después del evento.
La cooperación internacional, clave
El trabajo del observatorio sanjuanino no solo es importante para el monitoreo local, sino que también es fundamental para la cooperación científica internacional. Como explicaron desde el CONICET, 'nuestros sismógrafos captaron las ondas generadas por el terremoto, que si bien se perciben de mucho menor intensidad en la zona del epicentro, esos datos después se utilizan para estudios sismológicos'.
Además, los datos de las estaciones argentinas están a disposición de la comunidad científica mundial. 'Entonces, luego, sismólogos colombianos van a poder entrar a nuestro sistema para ver cómo fue percibido en otras partes, para poder detallar mejor cómo fue el evento', agregaron.
Prevención: la única herramienta
Frente a la incertidumbre que generan los desastres naturales en el continente, los expertos insisten en que la preparación es la única salida. A diferencia de otras regiones del país con riesgo reducido o moderado, los centros urbanos de San Juan y Mendoza operan bajo estrictas normas de construcción sismorresistente.
Estas regulaciones, junto con la educación ciudadana y los simulacros constantes, son los pilares que permiten minimizar el impacto de un riesgo que, aunque no se puede eliminar, sí se puede gestionar. Así, mientras el mundo sigue temblando, el oeste argentino se prepara para convivir con la naturaleza cordillerana.