La remera que complica a Benítez: el ex empleador sembró dudas en el juicio por Loan

¿Qué escondía Benítez bajo esa remera arrugada? El ex empleador reveló detalles escalofriantes sobre la noche de la desaparición de Loan.

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La remera que complica a Benítez: el ex empleador sembró dudas en el juicio por Loan
La remera que complica a Benítez: el ex empleador sembró dudas en el juicio por Loan

Una prenda arrugada sobre el hombro, una linterna pedida a las apuradas y una frase que retumbó en la sala: la declaración del veterinario Ángel Fabián Duarte, ex empleador de Antonio Benítez, volvió a encender las alarmas en el juicio por la desaparición de Loan. Fue durante la decimotercera audiencia, cuando el testigo reconstruyó los dos encuentros que tuvo con el imputado el 13 de junio de 2024.

Duarte, quien fuera jefe de Benítez, llegó al estrado con datos precisos pero también con contradicciones que el fiscal no dejó pasar. Su relato se convirtió en una pieza clave para entender qué pasó después de que el nene de 5 años se esfumara en Corrientes.

El primer encuentro: una pregunta incómoda en la camioneta

Según contó el veterinario, esa mañana Benítez se ofreció a acompañarlo al campo. Durante el viaje, el imputado soltó una consulta que hoy resuena con otro peso: “¿Volvemos antes del mediodía?”. Ante la sorpresa de Duarte, explicó que tenía que buscar a su hijo. “Le digo: ‘¿Por qué no le decís a tu señora que le busque?’ Él me contestó: ‘No, no está, está en el campo’. Entonces le dije que se quedara”, relató el testigo ante el tribunal.

Ese intercambio, que en su momento pudo parecer trivial, ahora se analiza con lupa. ¿Por qué Benítez estaba tan apurado por volver? ¿Qué hacía su hijo en el campo? Las preguntas quedaron flotando en la sala.

La noche: sin remera y con una linterna bajo el brazo

El segundo encuentro fue más tarde, ya con el sol caído. Benítez llegó solo, en moto, a la casa de Duarte. “Se arrimó a la puerta y no tenía remera, de eso me acuerdo. Tenía una remera doblada sobre el hombro. No recuerdo bien el color porque estaba todo arrugado”, afirmó el veterinario. La visita duró apenas cinco minutos, pero dejó una escena imborrable.

Benítez no fue a charlar: fue a pedir una linterna. Y cuando Duarte le preguntó qué pasaba, la respuesta heló la sangre: “Se perdió. Lo busqué por todos lados. Fue un misterio, se desapareció”. Una frase que, dicha así, suena más a excusa que a explicación.

Pero hay más: el testigo reveló que ese mismo día, el comisario Walter Maciel también le solicitó una linterna. ¿Dos pedidos de linterna en el mismo día? La coincidencia no pasó desapercibida para los investigadores.

La contradicción que puso en jaque al imputado

El momento más tenso llegó cuando el fiscal confrontó a Duarte con su testimonio anterior. En esa primera versión, el veterinario había asegurado que la remera que Benítez llevaba sobre el hombro era roja. Esta vez, no pudo confirmarlo. “Yo le dije que no recordaba bien qué color era porque estaba enrollada. Parecía que era roja”, se excusó ante la repregunta.

Sin embargo, Duarte sí fue contundente con otros detalles de la vestimenta: “Cuando él llegó tenía un buzo celeste despintado y una bombacha negra despintada”. Esa precisión contrasta con la vaguedad sobre la remera, y el tribunal lo notó.

La indumentaria de Benítez durante las horas posteriores a la desaparición de Loan se ha convertido en un hilo conductor del caso. Distintos testigos lo describieron con prendas de colores diferentes a lo largo de esa noche, alimentando la teoría de que algo no cierra.

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