La revancha que esperaban: así festejó Paraná el título en el Entrerriano U17
Después de dos torneos que se les habían escapado, esta camada por fin pudo gritar campeón. Lo que dijeron el capitán y el MVP sobre la final, adentro.
La Selección de Paraná se consagró campeona del Entrerriano U17 de básquet tras vencer en la final 84 a 77 al combinado Pancho Ramírez, representante de Concepción del Uruguay. El equipo levantó la copa en Villaguay y obtuvo un título que sus jugadores definieron como una revancha luego de las anteriores competencias provinciales.
Vicente Carranza (Recreativo), capitán del seleccionado, y Emiliano Morande (Estudiantes), elegido como el jugador más valioso del torneo, visitaron El Once Deportivo con el trofeo. Los jóvenes repasaron el camino recorrido durante el fin de semana y remarcaron el compromiso colectivo.
“Con esta camada todavía no habíamos podido ganar. Que finalmente se nos haya dado fue hermoso”, expresó Morande. El jugador había afrontado una importante exigencia física, debido a que también disputó un encuentro de la Liga Provincial antes de incorporarse al certamen.
Un comienzo contundente
Paraná inició su participación con una amplia victoria por 107 a 57 frente a Concepción del Uruguay, el mismo adversario que luego volvería a encontrar en la definición.
El equipo también superó a Colón por 83 a 68 en un encuentro más exigente, en el que debió resolver la defensa zonal planteada por su rival. Después avanzó a las semifinales, donde enfrentó al conjunto anfitrión.
Villaguay sorprendió al seleccionado paranaense por su intensidad y resistencia. El primer tiempo se desarrolló de manera equilibrada, pero Paraná logró construir una diferencia durante la segunda mitad y controló el cierre.
“No teníamos tan visto a Villaguay y la verdad es que nos sorprendió. Fue un equipo bastante duro. El primer tiempo estuvo parejo, pero después pudimos sacar una ventaja y jugamos más cómodos”, relató Morande.
Una final diferente al partido de la fase inicial
Aunque Paraná había derrotado por 50 puntos a Concepción del Uruguay en su primer cruce, el plantel sabía que la final presentaría condiciones diferentes.
El entrenador advirtió a los jugadores que no debían confiarse ni subestimar al adversario. La previsión se confirmó durante el partido decisivo, que se mantuvo igualado al finalizar la primera mitad.
“Antes del partido sabíamos que no iba a ser igual que en la fase de grupos. Papona nos remarcó que no debíamos confiarnos porque les habíamos ganado por mucha diferencia”, explicó Carranza.
Los jugadores consideraron que el amplio resultado del primer encuentro había estado relacionado con la energía con la que Paraná comenzó el certamen y el desgaste que arrastraba su rival.
“Era nuestro primer partido y estábamos con muchas ganas. Ellos ya habían jugado contra Colón y nosotros estábamos más frescos. Salimos con toda la energía, entraban los dobles y los triples, sacamos una ventaja y después la mantuvimos”, recordó Morande.
Los tiros libres y los nervios de la definición
Uno de los principales problemas de Paraná en la final fue la baja efectividad desde la línea de tiros libres. Los errores comenzaron durante el primer cuarto y continuaron a pesar del trabajo realizado en el entretiempo.
El preparador físico Martín Lambarri organizó ejercicios de lanzamientos y una nueva entrada en calor antes del tercer período. Sin embargo, el equipo recién consiguió mejorar parcialmente su rendimiento en el último tramo.
“Arrancamos todos errando tiros libres. En el entretiempo nos mandaron directamente a practicar, hicimos una nueva entrada en calor y seguimos lanzando. En el tercer cuarto continuamos fallando, aunque en el último estuvimos un poco más equilibrados”, explicó Morande.
Los protagonistas atribuyeron las dificultades a la tensión propia de una final. Pese a las imprecisiones, el seleccionado mantuvo la concentración y consiguió imponerse por siete puntos.
El mensaje del capitán en el momento decisivo
Carranza contó que procuró mantener tranquilo al plantel desde los trabajos previos. Según sostuvo, sus compañeros ingresaron a la cancha concentrados y convencidos de sus posibilidades.
“Desde la entrada en calor traté de que todos estuvieran tranquilos, pero ellos ya lo estaban. Sabíamos que, si dábamos lo mejor de cada uno y jugábamos como equipo, el partido podía ser nuestro”, manifestó.
En el entretiempo, con el resultado igualado, varios integrantes del seleccionado aseguraron que no estaban dispuestos a perder. Esa expresión fortaleció al equipo antes de regresar al campo de juego.
“Decían: ‘No hay ninguna posibilidad de que perdamos este partido’. Escuchar eso en el entretiempo te levanta muchísimo. Todos estaban mentalizados y eso fue muy bueno para el grupo”, afirmó el capitán.
Carranza aclaró que la confianza surgía de todo el plantel y no solamente de las indicaciones de quienes asumían roles de liderazgo. “Cuando alguno estaba desesperado había que ordenarlo, pero todos aceptábamos los consejos. Se formó un grupo muy bueno”, valoró.
El trabajo del cuerpo técnico
Los jugadores destacaron el acompañamiento permanente del entrenador Darío “Papona” Albornoz, del asistente Pedro Ayala y del preparador físico Martín Lambarri.
Morande arrastró golpes y una paralítica durante el torneo, por lo que la intervención del equipo de trabajo resultó importante para que pudiera mantenerse en competencia.
“Martín, Pedro y Papona estuvieron pendientes de nosotros todo el tiempo, ante cualquier inconveniente dentro o fuera de la cancha. Eso suma permanentemente y es muy bueno para el equipo”, expresó.
El plantel atravesó un calendario exigente, con varios partidos concentrados durante el fin de semana. Algunos jugadores también debieron afrontar compromisos con sus clubes antes de incorporarse al seleccionado.
Un título construido sin egoísmos
Morande fue distinguido nuevamente como el jugador más valioso del certamen, pero atribuyó el reconocimiento al rendimiento colectivo.
“Todos sabíamos el rol que teníamos y eso ayudó al equipo. El domingo me tocó anotar a mí, pero podía haber sido cualquiera. Fuimos compañeros y eso permitió que ganáramos el título”, remarcó.
Después de la consagración, el entrenador agradeció el compromiso de los jugadores para asistir a las prácticas, incluso cuando debían trasladarse hasta San Agustín durante la tarde.
También destacó que el plantel había dejado de lado las búsquedas individuales para priorizar el funcionamiento conjunto. Esa actitud fue señalada por los protagonistas como una de las claves de la campaña.
La revancha que esperaba la camada
Tanto Carranza como Morande ya habían sido campeones con selecciones paranaenses en otras categorías. Sin embargo, los dos eligieron esta conquista como la más significativa.
“Yo me quedo con este título porque la final fue más pareja, tuve mayor protagonismo y me gustó mucho cómo jugamos como equipo”, señaló Morande.
Carranza coincidió y destacó el valor especial de haber llevado la cinta. “En el campeonato anterior era más chico y había varios jugadores en mi puesto. Ahora tuve más protagonismo y ser capitán le dio otro sabor al torneo”, contó.
Los jóvenes recordaron los torneos de 2022 y 2024, en los que Paraná no había podido alcanzar el objetivo. “Pensé inmediatamente en esos equipos. Me quedó la palabra revancha en la cabeza”, confesó el capitán.
El respaldo de las familias
Los jugadores también resaltaron la presencia de familiares, amigos y simpatizantes que viajaron a Villaguay para acompañar al seleccionado.
Según explicaron, el respaldo fue tan numeroso que por momentos se sintieron locales, incluso durante el partido frente al equipo anfitrión.
“No esperábamos que viajara tanta gente. El aliento se sintió durante todos los partidos y ayudó muchísimo al equipo”, aseguraron.
Tras la final, los campeones cortaron las redes, se tomaron fotografías con sus familias y emprendieron el regreso a Paraná. La celebración grupal quedó pendiente para cuando pudieran reunirse todos los integrantes del plantel.