La rinitis alérgica ya no perdona: ahora ataca a quienes nunca fueron alérgicos
Se los veía venir por el lado de los alérgicos de siempre, pero la rinitis está complicando a misioneros que jamás habían estornudado por polen. El combo de frío, lluvia, viento y floración tiene una explicación que muchos van a pasar por alto.
Los cambios bruscos de temperatura, la lluvia, el viento y la floración dispararon las consultas por alergias respiratorias en Misiones, y lo llamativo es que ahora también afectan a personas sin antecedentes. Así lo advirtió la jefa del Servicio de Neumonología y Alergias del Hospital Madariaga, María Susana Azcona, quien en diálogo con PRIMERA EDICIÓN explicó que en las últimas semanas crecieron especialmente los casos de rinitis.
La especialista detalló que los síntomas típicos incluyen “picazón en la nariz, rinorrea, es decir goteo o secreción nasal, picazón de garganta e irritación ocular”. Y remarcó que “es importante asistir a la consulta médica” si esas molestias persisten por más de una semana, además de advertir que “es fundamental no automedicarse sin seguimiento médico”, sobre todo en quienes tienen patologías de base o antecedentes.
Un combo climático que complica a todos
Según Azcona, en esta época del año se dan las condiciones ideales para que los alérgenos invadan el ambiente: mayor floración y viento que traslada el polen o el polvo. En Misiones ya se ven lapachos en flor, y también otras especies que generan alergias, como el palo rosa y el pino Paraná.
El clima de las últimas semanas tuvo un papel clave: períodos de frío seguidos de temperaturas más altas, lluvias y jornadas ventosas. Todo eso, combinado con la floración, hizo que la exposición al polen no afecte solo a quienes ya tenían antecedentes. “En este momento cualquier persona puede mostrar alergia, en especial pueden hacer rinitis alérgica, incluso personas que han sido sanas y después van cambiando”, afirmó la neumonóloga.
La intensidad de los síntomas, en cambio, sí varía. Alguien sin antecedentes puede presentar estornudos o molestias nasales tras exponerse al viento o al polen. Quienes ya tienen rinitis alérgica, sinusitis o asma pueden desarrollar cuadros más severos y prolongados, “que incluso pueden afectar el sueño”, precisó Azcona. También los fumadores son un grupo sensible, porque la inflamación de los cornetes nasales favorece que la rinitis se mantenga más tiempo.
La evolución es otro dato a tener en cuenta: una rinitis leve puede mejorar en 4 a 7 días, mientras que las manifestaciones moderadas pueden requerir un tratamiento más largo. En casos crónicos pueden aparecer complicaciones como inflamación y engrosamiento de los cornetes o infecciones que se confunden con una alergia.
Como prevención, Azcona recomendó cubrirse nariz y boca en días de viento, mantener limpios los ambientes y evitar que las mascotas duerman en el dormitorio. También aconsejó ventilar las habitaciones con las ventanas cerradas cuando haya viento fuerte.
El peligro de automedicarse
Si bien para los casos leves “no es un problema el consumo de antialérgicos”, la especialista insistió en no automedicarse, mucho menos si los síntomas duran más de una semana. Puso el foco en las gotas descongestivas para la nariz: “Hay pacientes que se ponen las gotitas cuando sienten que se les tapa de un lado a otro y sin control médico esto puede traer otras complicaciones”.
El riesgo mayor es que la automedicación retrase la detección de una infección. “Algunos pacientes llegan a la consulta después de haber utilizado durante meses las mismas gotas porque creían tener una rinitis, cuando en realidad habían desarrollado una sinusitis. No es que las gotitas produzcan la sinusitis, las gotitas enmascaran un cuadro infeccioso”, aseguró Azcona.
Como los virus y las bacterias también ingresan por la nariz y provocan síntomas parecidos a los de una alergia, la confusión es frecuente hasta que aparece fiebre, dolor u otros signos de infección, cuando el cuadro ya puede estar avanzado. Por eso, la recomendación es consultar si los síntomas persisten, afectan el sueño o la respiración se vuelve dificultosa. Así se puede conocer qué pasa de forma temprana y acortar los tiempos de tratamiento.