La Rioja ya tiene una ley de bioconstrucción, pero los que sabían construir así no podían hacerlo
La Rioja aprobó su primera ley de bioconstrucción y los que ya trabajaban con adobe, tapial y piedra celebraron. Pero el texto esconde una paradoja que explica por qué la norma llegó recién ahora.
La Cámara de Diputados de La Rioja aprobó una ley que promueve la bioconstrucción y los sistemas constructivos sostenibles en toda la provincia. La norma apunta a reducir el impacto ambiental de las edificaciones, impulsar el desarrollo local y recuperar técnicas ancestrales. Pero hay un dato que explica por qué la iniciativa llegó recién ahora: hasta hoy, los bioconstructores no podían construir de manera formal.
La arquitecta Paula Garello, secretaria de Enlace para el Ordenamiento Territorial y el Desarrollo Sostenible, dialogó con Medios Provincia y subrayó el valor de contar con un marco normativo que permita incorporar estas técnicas a las reglas de construcción vigentes.
“Tenemos la primera ley de promoción de bioconstrucción para toda la provincia de La Rioja. Lo que hace es un fomento al desarrollo de estas técnicas constructivas y del desarrollo sostenible aplicado a los sistemas de hábitat”, explicó.
Según detalló la funcionaria, la normativa se apoya en cuatro ejes: sostenibilidad ambiental, eficiencia energética, desarrollo local y reducción del déficit habitacional. A ellos se suma un objetivo que la propia Garello calificó como central: preservar el patrimonio cultural y recuperar las técnicas constructivas ancestrales propias de La Rioja.
Qué materiales entran en juego
La bioconstrucción no se limita al uso de ciertos materiales, sino que abarca un concepto más amplio de sistemas constructivos de bajo impacto ambiental.
“Son sistemas constructivos que hacen al hábitat con materiales naturales que podemos obtener en nuestro medio, sin generar impacto en la extracción”, señaló Garello.
Entre los ejemplos mencionó el adobe, el tapial y la piedra, técnicas tradicionales que forman parte del patrimonio arquitectónico provincial y que se abastecen de recursos disponibles en el territorio. La propuesta también contempla el aprovechamiento del clima y la orientación de cada lugar, el uso de energía solar para conversión energética y calentamiento de agua, y el tratamiento y la reutilización de aguas grises. Para Garello, este último punto es especialmente relevante por la situación hídrica de La Rioja.
El obstáculo que la ley busca destrabar
Existen profesionales y constructores que ya trabajan con estas técnicas, pero chocan con la falta de normativas específicas para formalizar su actividad.
“Hoy en la provincia no podemos los bioconstructores construir de manera formal porque no tenemos ordenanzas o códigos de edificación que acompañen este proceso”, sostuvo la arquitecta.
La nueva ley funcionaría como una base para que los distintos departamentos identifiquen sus sistemas constructivos tradicionales y luego avancen en normativas que los incorporen a los códigos de edificación. La iniciativa responde a un reclamo de una comunidad integrada por bioconstructores, arquitectos, académicos, empresas constructoras y organizaciones de la sociedad civil. En ese marco, Garello destacó el trabajo de una comisión de bioconstrucción que reúne a representantes de distintos sectores.
Saberes ancestrales, estándares actuales
Uno de los desafíos, según la secretaria, es recuperar sistemas constructivos tradicionales sin resignar seguridad ni habitabilidad.
“Hay sistemas constructivos que están cargados de cuestiones culturales y técnicas. El desafío es enorme porque se carga, por ejemplo, al adobe como un sistema que no puede dar una respuesta científica, cuando sí lo puede hacer”, afirmó.
Para cerrar, Garello planteó que la legislación abre un proceso de diálogo entre los actores del territorio para promover construcciones que respondan a la historia, el patrimonio y el clima riojano, con menor impacto sobre el ambiente.
“Esta ley nos permite empezar a tener estos diálogos que nos debemos y fomentar el desarrollo de la bioconstrucción y de sistemas naturales que respondan también a nuestra historia, nuestro patrimonio y nuestro clima”, concluyó.
