La rotonda fantasma que ya cobró una vida: el peligro latente en Choele Choel que nadie frena
La rotonda de Choele Choel, un punto negro en las rutas 22 y 250, sigue abandonada tras la muerte de un camionero. ¿Qué esperan las autoridades para actuar?
Hace apenas 15 días, un camionero de 26 años perdió la vida en un vuelco en la rotonda de acceso a Choele Choel. Pero el peligro no desapareció: la obra sigue paralizada, el desvío es una trampa y la comunidad teme que vuelva a ocurrir.
Álvaro Espreiger falleció el 15 de julio. Su muerte no fue un accidente aislado. En ese mismo sector, en la intersección de las rutas nacionales 22 y 250, ya se habían registrado múltiples despistes y vuelcos previos. La causa es siempre la misma: desvíos sin iluminación, señalización deficiente y material suelto sobre la calzada.
¿Sabían del riesgo antes de la tragedia?
Semanas antes del fatal desenlace, un recurso de amparo presentado ante la Justicia Federal pedía la reactivación urgente de los trabajos a Vialidad Nacional. El juez federal de General Roca, Hugo Greca, lo rechazó. Consideró que solo expresaba el "descontento de un ciudadano con las políticas públicas" y que no existía un riesgo inminente. Quince días después, el desvío provisorio se cobró una vida.
El abandono no solo es peligroso, sino también costoso. Especialistas consultados por 7 en Punto explicaron que el canal pluvial de hormigón se ejecutó bien, pero la falta de colectoras asfaltadas y cordones permitió la infiltración de agua. El agua socavó y rompió la estructura, comprometiendo el drenaje y acelerando la destrucción de la calzada.
El tránsito pesado circula sobre una capa asfáltica sin la carpeta definitiva. El pavimento se destruye a diario. El Estado terminará pagando dos veces: primero por lo construido y luego por la reconstrucción total de lo dañado.
Mientras tanto, los vecinos de Choele Choel conviven con el miedo constante a choques frontales en los desvíos que conectan con la rotonda del ACA. En invierno, el riesgo se multiplica con los turistas que viajan hacia la cordillera.
Ante la inacción nacional, el municipio local debe destinar sus propios recursos al mantenimiento de las calles urbanas afectadas por el desvío. La comunidad exige respuestas antes de que una nueva víctima sea la que ponga el grito en el cielo.