La Ruta 34 se prepara para un cambio que puede golpear el bolsillo de los santiagueños

Un corredor de 536 kilómetros cambia de manos y en Santiago del Estero ya se habla de nuevas cabinas de peaje. Pero lo que nadie termina de responder es qué pasará con los baches que hoy complican cada viaje.

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La Ruta 34 se prepara para un cambio que puede golpear el bolsillo de los santiagueños
La Ruta 34 se prepara para un cambio que puede golpear el bolsillo de los santiagueños

La Ruta Nacional 34, una de las principales arterias productivas y logísticas del país, está a punto de cambiar de manos. El Gobierno nacional incluyó su tramo Centro-Norte dentro de un nuevo sistema de concesión privada con peaje, y en Santiago del Estero la atención está puesta en dos localidades: Pinto y Herrera, donde se proyectan nuevas cabinas de cobro.

La medida impactará de lleno en la vida cotidiana del interior santiagueño. Por la ruta circulan a diario camiones, colectivos, trabajadores, productores, estudiantes y familias. Y para quienes la transitan, el estado actual del camino es una preocupación constante: baches, deformaciones de la calzada y sectores deteriorados que obligan a extremar la precaución.

Un corredor de 536 kilómetros

El denominado Tramo Centro-Norte de la Red Federal de Concesiones abarca exactamente 536,43 kilómetros de la RN 34, desde el empalme con la Ruta Nacional 19, en Santa Fe, hasta el empalme con la Ruta Provincial 5 en La Banda, Santiago del Estero.

El proceso dio un paso decisivo el pasado 24 de agosto, cuando Vialidad Nacional comunicó la adjudicación de los ocho tramos que integran la Etapa III de esta red, que en conjunto suman más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales. El organismo nacional será el encargado de controlar el cumplimiento de los contratos mediante indicadores de desempeño y niveles de servicio.

Pinto y Herrera, en el nuevo mapa de peajes

Uno de los cambios que más sentirán los habitantes del interior será la modificación del esquema de peajes. A las estaciones existentes se proyecta incorporar nuevos puntos de cobro, entre ellos Pinto, en el departamento Aguirre, y Herrera, en el departamento Avellaneda.

Productores, transportistas, camioneros, comerciantes y vecinos que usan la RN 34 como vía habitual deberán estar atentos a cómo quedará definido el sistema tarifario y las condiciones para los usuarios frecuentes. También se prevé avanzar progresivamente hacia sistemas electrónicos como TelePASE y Free Flow.

¿Primero las obras o primero el peaje?

La documentación oficial de la Red Federal de Concesiones establece como principio que las empresas deberán alcanzar determinadas condiciones de transitabilidad antes de aplicar las nuevas tarifas ofertadas. Vialidad Nacional controlará el cumplimiento contractual mediante parámetros de desempeño.

Ese punto será clave para los usuarios santiagueños. La discusión no pasa solo por cuánto costará atravesar una cabina, sino por saber qué recibirán a cambio. Si un automovilista, camionero o productor empieza a pagar, la expectativa lógica es encontrar una ruta mantenida, señalizada y con mejores condiciones de seguridad.

Una ruta estratégica para la producción

La RN 34 funciona como una verdadera columna vertebral del este y centro santiagueño. Comunica localidades y zonas productivas vinculadas con Selva, Pinto, Colonia Dora, Herrera, Fernández y La Banda, además de conectar a Santiago del Estero con Santa Fe y con el corredor hacia el norte argentino.

Por allí sale una parte importante de la producción agrícola y ganadera regional. Por eso, el estado de la ruta no es solo una cuestión vial: repercute sobre costos de transporte, logística, competitividad de las empresas y economías regionales. Cada deterioro obliga a reducir velocidades, aumenta el desgaste de los vehículos y genera mayores riesgos para quienes recorren cientos de kilómetros por semana.

La seguridad vial, en el centro del debate

En diferentes puntos de la RN 34 se han registrado durante los últimos años siniestros graves y fatales. No corresponde atribuir automáticamente cada accidente al estado de la calzada —intervienen múltiples factores como velocidad, maniobras, vehículos, condiciones climáticas y conducta de los usuarios—, pero una infraestructura adecuada es un elemento central para reducir riesgos.

Baches, banquinas deterioradas, falta de demarcación o sectores con deficiencias de mantenimiento pueden transformar una maniobra cotidiana en una situación peligrosa. Por eso la llegada de la concesión será observada con especial atención desde Pinto, Herrera, Fernández y otras comunidades atravesadas por la ruta.

La promesa es mejorar; ahora habrá que controlar los resultados

El Gobierno nacional sostiene que el nuevo modelo permitirá que empresas privadas operen y mantengan los corredores sin subsidios públicos, mientras que Vialidad Nacional conservará las funciones de fiscalización y control de los contratos.

La documentación oficial del Tramo Centro-Norte contiene evaluaciones técnicas sobre rugosidad, ahuellamiento y fisuración de la RN 34, incluyendo sectores hasta el kilómetro 725, en territorio santiagueño. Es decir, existe información técnica sobre las condiciones de la infraestructura que recibirá el nuevo concesionario.

Ahora comienza otra etapa: comprobar en la ruta si el nuevo esquema se traduce en mantenimiento, reparaciones y mejores condiciones de circulación.

Peaje sí, pero con una ruta a la altura

Para Santiago del Estero, la discusión recién empieza. Después de años de reclamos por sectores deteriorados de una ruta fundamental para la provincia, la concesión privada genera expectativa, pero también interrogantes.

¿Cuándo comenzarán concretamente las intervenciones? ¿Qué sectores serán reparados primero? ¿Cuál será el cronograma de mantenimiento? ¿Qué obras se harán en los puntos críticos? ¿Cómo funcionará el esquema para quienes usan la ruta a diario? ¿Cuánto terminará pagando un transportista que atraviese varias estaciones?

Y, fundamentalmente: ¿cuándo empezará el usuario a percibir una mejora concreta? La llegada de nuevos peajes en Pinto y Herrera será la parte más visible del cambio. Pero las cabinas no deberían convertirse en la noticia principal. La verdadera noticia será saber si detrás del cobro aparecen menos baches, mejor señalización, mantenimiento permanente, servicios adecuados y una Ruta Nacional 34 más segura.

Porque para los miles de santiagueños que la recorren todos los días, el debate no pasa solo por quién administrará la ruta. Pasa por algo mucho más básico: poder viajar, trabajar y regresar a casa por una ruta en condiciones.

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