La ruta del dinero de Junior Vivas: los giros al casino que la fiscalía no logra explicar
La detención de Junior Vivas puso bajo la lupa los movimientos de dinero de su entorno: los giros al casino City Center que la fiscalía sigue de cerca y que podrían complicar a más de uno. ¿Qué encontraron en las billeteras virtuales?
La detención de Arnaldo Andrés “Junior” Vivas, de 39 años, en los operativos que la PSA realizó este martes en Rosario, Granadero Baigorria, Funes, Ibarlucea y Casilda, dejó al descubierto una estructura financiera que, según la fiscalía federal, canalizaba el dinero de los búnkeres hacia el casino City Center. Hubo 17 allanamientos y siete detenidos; dos personas siguen prófugas.
Para el fiscal Franco Benetti, de la Oficina de Narcocriminalidad del Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, Vivas es el jefe de una organización familiar que compraba cocaína en la provincia de Buenos Aires, la acopiaba en casas de Funes y Rosario y abastecía puntos de venta en la zona norte de la ciudad.
Dos caminos para la plata
El dinero de los puntos de venta seguía dos circuitos. Uno era físico: bolsas de gran peso que pasaban de mano en mano hasta llegar a Vivas. El otro, digital: cientos de transferencias por billeteras virtuales entre familiares y allegados que, en parte, terminaban en las cuentas del casino City Center.
Ese entramado aparece en el pedido de allanamientos y detenciones que Benetti presentó el 30 de octubre pasado ante el juez de Garantías. El escrito, de 48 páginas, reúne más de 60 informes de la PSA, escuchas telefónicas, seguimientos, datos de GPS y análisis de cuentas bancarias y de billeteras virtuales.
Los giros al casino
El dato más llamativo de la investigación financiera involucra a S. N. T., pareja de M. E. I., a quien la fiscalía señala como la mano derecha de Vivas. Según el escrito, la mujer giró al casino City Center más de 17 millones de pesos durante el período investigado, “solo desde billeteras virtuales”.
La fiscalía no la considera una jugadora aislada: la ubica dentro de la estructura financiera de la banda, recolectando fondos en cuentas virtuales para que el dinero de los puntos de venta llegara al jefe. Entre agosto de 2024 y abril de 2025 le transfirió 7.260.000 pesos, en 15 operaciones, a M. S. B., identificado como el testaferro y gestor financiero de Vivas.
Desde la cuenta de M. S. B. salió otra parte del dinero hacia el mismo destino. El análisis de la PSA registró 31 envíos al casino por 2.380.700 pesos. En paralelo, esa cuenta hizo 20 transferencias al propio Vivas por 2.220.000 pesos y 43 a un familiar suyo por 1.913.580 pesos. El fiscal sostiene que el dinero que ingresaba a esa cuenta provenía de personas que, a su vez, enviaban transferencias al grupo familiar de M. E. I., “quienes funcionan como recaudadores de los puntos de venta”.
Sumados, los giros al casino superan los 19,4 millones de pesos. El juego es uno de los mecanismos más usados para dar apariencia legal a fondos de origen ilícito: el dinero que entra como apuesta puede salir como premio y quedar registrado como ganancia.
El escrito no detalla todavía si ese dinero volvía a la organización de ese modo ni cuánto se perdía en apuestas, un punto que deberá profundizarse en la investigación patrimonial. Por ahora, los hechos que el fiscal anticipa que imputará son de comercio de estupefacientes; no hay una acusación formal por lavado de activos, aunque describe maniobras que los propios investigadores califican como “probable lavado”.
El testaferro y las escuchas
El papel de M. S. B. quedó expuesto en las escuchas. El 5 de marzo de este año le preguntó a Vivas: “Vos la plata que tenés en el banco te quería preguntar si la puedo gastar hasta la semana que viene”. Para la fiscalía, esa frase prueba que la cuenta estaba a nombre de M. S. B., pero que los fondos eran de Vivas.
M. S. B. también figura como titular de un Fiat Cronos que manejaba Vivas. El 9 de marzo los investigadores lo captaron llamando a una concesionaria para pedir un “service” para ese auto: se presentó con el nombre de su testaferro. Según el escrito, M. S. B. también pagaba patentes y planes de ahorro de autos de la banda y participaba en la compra de dólares con pesos de la venta de droga.
La red familiar y el efectivo
G. V. Y., madre de M. E. I., movió más de 57,1 millones de pesos en Mercado Pago entre 2024 y 2026: envió 31,6 millones y recibió 25,5 millones. I. D. A., señalado como encargado de los puntos de venta de las calles Maratón, Centeno y Pueyrredón, le transfirió 4.284.100 pesos a M. E. I. en 76 operaciones y 3.377.500 pesos a S. N. T. en otras 15.
El efectivo seguía otra lógica. La PSA registró a M. E. I. entregándole bolsas pesadas a Vivas en distintas fechas entre marzo de 2025 y junio de 2026. En julio de 2025, M. E. I. compró una máquina profesional para contar billetes. En marzo de este año, la fiscalía encontró en su cuenta de TikTok un video con hileras de fajos de pesos y dólares.
Las escuchas muestran a Vivas con dinero guardado en su casa. En una conversación, un hermano le preguntó dónde tenía billetes escondidos y él le indicó que estaban en la mesa de luz. En enero le reclamó a su madre que le faltaban dos millones de pesos de una caja de un mueble. En febrero y en mayo pagó en efectivo cubiertas para sus vehículos por más de 2,4 millones de pesos.
Uno de sus hijos también aparece en las maniobras financieras. El 3 de octubre consultó a un hombre no identificado si podía cambiarle “un par de pesos largos” que tenía en cuentas bancarias por efectivo. Para la PSA, el objetivo era cortar la trazabilidad del dinero.
Un nivel de vida bajo la lupa
La fiscalía sostiene que Vivas mantenía un nivel de vida incompatible con su perfil fiscal. Su familia usaba un Peugeot RCZ, una Ford Raptor, una Toyota Hilux y un Mercedes-Benz C250. M. E. I. figura como titular de una Nissan Frontier que, según los seguimientos, permanecía estacionada en las casas de Vivas aun cuando él no estaba.
El fiscal pidió el secuestro de los vehículos para su eventual decomiso y una medida de “no innovar” sobre la casa de Granadero Baigorria donde vive Vivas. El inmueble no está a su nombre, pero fue reformado durante la investigación.
De una queja a la investigación
La investigación se inició el 3 de diciembre de 2024, durante un allanamiento por microtráfico en la zona norte rosarina. Un hombre se acercó a los agentes y les reprochó el procedimiento: “Estos son perejiles, vayan por los que manejan la zona norte”. Mencionó a Junior Vivas.
No era un nombre nuevo: Vivas había sido condenado en 2012 por tenencia simple, y posteriormente en dos causas federales por tráfico agravado. Las penas se unificaron en ocho años de prisión. Obtuvo la libertad condicional en agosto de 2022 y la condena venció en junio de 2025. Según la fiscalía, la nueva organización opera al menos desde marzo de 2025, cuando todavía cumplía la pena en libertad condicional.
La cocaína y los procedimientos
De acuerdo con el escrito, la cocaína llegaba desde la localidad de 9 de Abril, en el partido de Esteban Echeverría, en el conurbano bonaerense, donde vive un grupo familiar señalado como proveedor.
A la banda se le atribuirá la provisión de la droga secuestrada en cinco procedimientos que la Justicia provincial y la Gendarmería realizaron entre octubre de 2025 y abril de 2026. El más importante ocurrió el 8 de abril en una casa de la calle Centeno al 2400: se incautaron 1014 dosis de cocaína —269,7 gramos en total— y 1.770.000 pesos en efectivo. Entre los detenidos había un adolescente que, según la PSA, días antes custodiaba la puerta del búnker.
Parte de la prueba surgió del intercambio de información entre la fiscalía federal y el Ministerio Público de la Acusación santafesino, y del aporte de un imputado colaborador. En la audiencia del jueves, la fiscalía deberá exponer esa prueba y los imputados podrán ejercer su defensa.