La salud pública, al límite: más de 1,2 millones de personas perdieron su cobertura privada
El número de personas sin obra social ni prepaga creció en más de un millón. ¿Qué pasará con el sistema público de salud?
Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) revela que más de 1,2 millones de personas quedaron sin obra social, prepaga o mutual entre fines de 2023 y comienzos de 2026. El dato, que surge de la Encuesta Permanente de Hogares y de la Superintendencia de Servicios de Salud, enciende las alarmas sobre la presión creciente que sufrirá el sistema público de salud.
La pérdida de empleos registrados y el aumento desmedido de las cuotas de las prepagas son los principales motores de este fenómeno. Según los datos recopilados, desde noviembre de 2023 se esfumaron más de 235.000 puestos de trabajo privados y alrededor de 73.000 empleos públicos.
¿Cuántas personas más dependen ahora de los hospitales públicos?
Las cifras son contundentes. En el cuarto trimestre de 2023, unas 9.428.131 personas no tenían ningún tipo de cobertura privada. Para el primer trimestre de 2026, esa cantidad saltó a 10.674.416. Es decir, 1.246.285 personas más que ahora dependen, en mayor o menor medida, de la salud estatal.
La proporción de la población sin cobertura privada pasó del 32% al 35,6%. Y solo en el último trimestre analizado, se estima que más de 231.000 personas tuvieron que recurrir al sistema público de salud.
Los jóvenes, los más golpeados
El impacto no es parejo. Entre las personas de 15 a 29 años, casi la mitad (49,9%) ya no cuenta con obra social, prepaga ni mutual. Son 438.790 jóvenes más que en 2023, lo que representa un crecimiento del 15,3%, el mayor aumento entre todos los grupos etarios.
Este dato refleja cómo la precarización laboral y el encarecimiento de las coberturas privadas castigan con dureza a quienes intentan dar sus primeros pasos en el mercado de trabajo.
Obras sociales: un derrumbe en cadena
Las principales obras sociales nacionales no escaparon a la debacle. Desde noviembre de 2023, el sistema solidario perdió más de un millón de beneficiarios (1.028.412 para ser exactos).
Mientras tanto, la única excepción fue OSDEPYM, ligada a los monotributistas, que vio crecer sus afiliados un 154%. No es casualidad: el universo de trabajadores monotributistas aumentó un 7,4% en el mismo período.
Por el contrario, las bajas más pronunciadas se dieron en:
- OSECAC (Comercio): -20,2%.
- OSPRERA (rurales): -15,9%.
- OSPCN (estatales): -19,1%.
- OSPeCon (construcción): -25,4%.
- OSPe (petroleros): -5,1%.
El empleo, el termómetro de la cobertura
La caída de afiliados va de la mano con la destrucción de puestos de trabajo. La construcción fue uno de los sectores más castigados, con 60.646 empleos menos (-13,8%). El comercio perdió 9.413 puestos (-0,8%) y el sector petrolero, 8.282 (-8,8%).
Entre los trabajadores estatales, la reducción fue de 73.052 empleos (-2,1%). Solo el sector rural se mostró como una excepción: la baja de afiliados a OSPRERA no se correspondió con una caída del empleo registrado de la misma magnitud.
Prepagas: un costo imposible de sostener
El otro factor que empujó a miles de personas a perder su cobertura fue el precio. Las cuotas de las prepagas aumentaron un 460%, mientras que la inflación acumulada en el mismo período fue del 320%. Esta diferencia hizo que mantener una cobertura privada se volviera un lujo para muchos.
El resultado es un sistema de salud pública cada vez más demandado, con menos recursos y más pacientes. Un cóctel que, según los especialistas, requiere de medidas urgentes para evitar un colapso.