La santacruceña que convierte trajes viejos en armaduras de poder
¿Y si la ropa que descartamos pudiera contar historias y empoderar a quien la usa? Luján Hæder, una diseñadora santacruceña, convierte trajes viejos en piezas únicas llenas de significado.
Luján Hæder, nacida en Caleta Olivia, dejó la abogacía para fundar un proyecto de moda que desafía las reglas del sector. Su firma, Hæder, se basa en el diseño regenerativo: transforma prendas descartadas en piezas únicas cargadas de historia y emoción.
La diseñadora, que migró a los 20 años para estudiar derecho, encontró en la sastrería un camino para resignificar no solo la ropa, sino también los vínculos y las experiencias de quienes confían en ella sus prendas más íntimas.
¿Quién es Luján Hæder?
En una entrevista con la revista Para Ti, Luján se define como "la hermana del medio, la cuarta de ocho hermanos, la que está preparada para las conversaciones difíciles". Se reconoce intensa, exigente e inconformista, siempre cuestionando para entender el porqué de las cosas.
El origen: de la carencia a la creación
Luján recuerda su infancia marcada por la carencia económica, una experiencia que, aunque dolorosa, forjó su conciencia social. "Haber conocido la pobreza genera una conciencia social que permanece en el tiempo", afirma. Hoy, aunque ya no es aquella Luján, reconoce que esas vivencias siguen siendo parte de ella.
Su vínculo con la costura nació de ver a su madre y a su tía coser en casa. Más tarde, viajó a Venecia para estudiar sastrería veneciana, donde descubrió su verdadera vocación.
Reparar para regenerar
Para Luján, reparar es el primer paso hacia la regeneración. En su universo, cada prenda tiene un ciclo de vida abierto: "no te compres nada nuevo, vení, lo elaboramos de nuevo". Sus diseños incorporan tecnología NFC, que permite rastrear el origen y la historia de cada pieza.
Uno de sus conceptos más potentes es el "archivo emocional", una experiencia que va más allá de la compra. "Son personas que vienen a duelar", explica. Recuerda el caso de una hija que tenía rechazo a los trajes de su padre maltratador: "resignificamos y descontextualizamos para que pueda usar esa ropa".
El negocio con amor
Luján defiende que se puede hacer plata con amor y no con "cuchillo en diente". Su objetivo es que las marcas entiendan que es posible producir y ganar dinero de forma responsable, revalorizando lo que parece inservible. Presentó un paper en el Congreso Latino-Europeo de Moda y Regeneración sobre el diseño regenerativo, una parte inexplorada de la cadena productiva.
Para ella, el futuro de la moda es regenerativo: "alguien tiene que levantar el pie de la máquina de coser para hacer ropa nueva y empezar a reparar lo que ya existe".
La sastrería como arma
Luján encuentra en la sastrería una herramienta de empoderamiento, especialmente para mujeres. "La sastrería femenina sexualiza; la masculina habla de poder", sostiene. Al adaptar trajes de hombre a mujeres, busca darles "la misma espalda" para sentarse en mesas donde se toman decisiones. Su visión es feminista: "puede ser una pancarta o una daga; te visto pero no avisas".
También reflexiona sobre el lujo: "el lujo real viene de la mano del discernimiento, tiene que venir acompañado de criterio". Y sobre la moda argentina, critica la tendencia a imitar lo extranjero: "me parece aburrido; soy medio rebelde en este nicho".
Su historia es un ejemplo de cómo transformar el dolor en propósito, y sus prendas, verdaderas armaduras para quienes buscan fortaleza.