La sequía más larga de la historia golpea a la apicultura sanjuanina: el negocio que la mantiene viva
¿Cómo logran los apicultores sanjuaninos mantenerse a flote con la peor sequía en años? El secreto está en un negocio que no depende del agua y que cada vez gana más terreno.
En medio de la peor sequía en más de una década, los apicultores de San Juan encontraron en la polinización un salvavidas económico. Mientras la producción de miel sufre por la falta de agua, el alquiler de colmenas para cultivos de semilla se convirtió en el sostén del sector.
La actividad apícola provincial viene de una temporada que algunos califican como "relativamente buena", aunque con marcadas diferencias entre zonas. El rendimiento de las colmenas varió según la ubicación y el manejo de cada productor, reflejando el delicado equilibrio que existe entre la abeja, el ambiente y el trabajo humano. Cualquier alteración climática, como las que se vienen sucediendo, impacta de inmediato en la cosecha.
Una crisis hídrica que no da tregua
El déficit de agua no es un problema pasajero. Estudios del Consejo Interinstitucional de Gestión Integral del Agua en el Árido (CIGIAA), que integran INTA, INA-CRAS, CONAE, la UNSJ y el Gobierno provincial, advierten sobre una crisis estructural. Las coberturas de nieve en las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal están por debajo del promedio de los últimos 25 años, y el pronóstico oficial para la temporada 2025/2026 fue calificado como "muy seco".
Especialistas del Conicet ubican el inicio de este ciclo de sequía alrededor de 2010. Desde entonces, las precipitaciones níveas en cordillera cayeron de manera sostenida, lo que primero redujo los caudales, luego hizo descender las napas freáticas y finalmente golpeó a la agricultura y a actividades vinculadas, como la apicultura.
La baja de la napa afectó directamente a la flora autóctona, de la que depende gran parte de la producción de miel. A eso se suma la impermeabilización de acequias tradicionales, que redujo la infiltración de agua que antes alimentaba la vegetación nativa. Esta combinación de factores golpea con fuerza a la producción de miel y polen, aunque no afecta de la misma manera al servicio de polinización, que hoy es el principal sostén de la actividad.
El mapa apícola provincial
La actividad se concentra históricamente en el valle de Tulum, pero se expande hacia el norte, hacia Huaco e Iglesia, con un desarrollo incipiente en Calingasta. Este corrimiento responde, en parte, a la ley semillera, que exige una distancia mínima de dos kilómetros y medio entre cultivos de semilla. Esa exigencia saturó la zona tradicional e impulsó nuevas plantaciones y colmenas hacia otras áreas.
En números, San Juan cuenta con 70 apicultores en actividad, aunque los inscriptos en el Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA) suman 145. La producción provincial ronda los 108.715 kilos de miel al año, con un rendimiento promedio de 16 kilos por colmena. Sarmiento es el principal departamento productor, con cerca del 15,7% del total provincial, según datos del Área Apícola de la Dirección de Desarrollo Agropecuario del Ministerio de Producción.
Polinización, el negocio que sostiene al sector
El clima semidesértico de San Juan limita la oferta floral para la producción de miel, pero abrió una salida económica clave: el alquiler de colmenas para polinizar semilla de cebolla, zanahoria y alfalfa. De las aproximadamente 7.000 colmenas activas en la provincia, la mitad se destina a este servicio, y aun así la demanda no está cubierta. Se estima que faltan al menos otras 5.000 colmenas, lo que obliga a que ingresen ejemplares desde Mendoza para completar la temporada.
La ecuación económica explica esta preferencia. El servicio de polinización se cobra al inicio de la temporada y se paga de contado, mientras que la miel exige un proceso de cosecha, extracción y envasado antes de venderse. Esa diferencia de flujo de caja, sumada a un valor por colmena más previsible, lleva a muchos productores a priorizar la polinización por sobre la producción de miel clara, que es la de mejor precio en el mercado porque coincide con la floración de la cebolla.
El dilema se resuelve cada año en julio, cuando cada productor define qué colmenas destina a polinizar y cuáles reserva para producir miel. Las que quedan fuera de ese reparto producen recién en la segunda mitad del año la miel oscura, más difícil de colocar porque el mercado demanda mayormente mieles claras.
Costos que ajustan la cuenta
En los últimos años, los costos de colmenización se ajustaron al menos tres veces. El combustible y los insumos sanitarios son los componentes más determinantes de la estructura de costos. De todos modos, los productores logran compensar en parte ese incremento con los ingresos combinados de la cosecha de miel y los servicios de polinización. Como referencia, en el sector se suele decir que el valor del kilo de miel equivale, a grandes rasgos, al de un litro de nafta.
Miel: un mercado que se resuelve puertas adentro
A diferencia de lo que ocurre a nivel país, San Juan prácticamente no exporta miel: la escala productiva provincial no resulta competitiva para ese mercado. La mayor parte de lo que se cosecha se comercializa dentro de la provincia, con un fuerte componente de venta directa al público, una práctica muy habitual en San Juan porque el consumidor suele buscar directamente al apicultor por tratarse de un producto genuino.
El contraste con el panorama nacional es marcado. Argentina cerró 2025 con exportaciones de miel por 211,1 millones de dólares y 90.614 toneladas, y arrancó 2026 batiendo el récord de los últimos 20 años: en el primer trimestre exportó casi 30.000 toneladas por 74 millones de dólares, un salto interanual del 93,3% en valor y del 83,9% en volumen. Estados Unidos fue el principal comprador y la Unión Europea completó el cupo trimestral del acuerdo Mercosur-UE. El precio promedio por tonelada también mejoró, de 2.330 a 2.473 dólares entre 2025 y 2026. Ese envión exportador nacional, sin embargo, no impacta de forma directa en San Juan, cuya miel se mueve casi por completo en el circuito local.
Sanidad y convivencia con la agricultura
La varroa, un ácaro parásito (Varroa destructor) que ataca a las abejas melíferas y es considerada la plaga sanitaria más importante de la apicultura a nivel mundial, exige tratamiento anual, alternando productos orgánicos y sintéticos para evitar que desarrolle resistencia. En el vínculo con la agricultura, se advierte un incremento en la conciencia de los productores sobre el impacto de la polinización en sus propios cultivos, lo que permitió avanzar hacia un trabajo más coordinado. Hoy existe comunicación previa a las aplicaciones de agroquímicos, de modo que los apicultores puedan resguardar sus colmenas, y ambas partes coordinan la ubicación de los apiarios para minimizar riesgos.
La apuesta a diversificar: polen, reinas y mieles certificadas
El área pública provincial impulsa un cambio en la matriz productiva del sector, con el objetivo de correrlo del lugar de commodity que ocupa la miel convencional. Las líneas de trabajo pasan por la producción de polen, para la que San Juan tiene condiciones agroclimáticas favorables, la cría de abejas reinas y la búsqueda de diferenciación para la miel que permita salir del circuito de precios convencionales.
Las mieles certificadas (orgánicas, kosher o con certificación de origen, que garantizan la ausencia de adulterantes o pesticidas mediante procesos de validación independiente) tienen en el mercado un valor al menos 30% superior al de la miel tradicional. En ese sentido, se mira especialmente a Valle Fértil, con condiciones climáticas distintas a las del valle de Tulum y rodeado por un parque provincial protegido, un requisito favorable para la producción orgánica, que exige que no haya producción intensiva en un radio de tres kilómetros alrededor de las colmenas. Ya hay productores de la zona trabajando en miel agroecológica, el primer escalón hacia la certificación orgánica plena.
La cría de abejas reinas todavía es una actividad de nicho: sólo un puñado de productores la desarrolla, generalmente como excedente y no como negocio en sí mismo.
El rol de la Asociación de Apicultura
La Asociación de Apicultura ofrece principalmente apoyo logístico al sector: un espacio para el traspaso de colmenas entre productores, asistencia en la formación de núcleos hasta que la colmena está lista para pasar a campo, y trabajo compartido de extracción y envasado de miel. También organiza y participa de instancias de capacitación y ferias, tanto locales como en otras provincias, entre ellas San Luis.
Dependencia al clima
El futuro del sector está atado, en gran medida, a un cambio en las condiciones ambientales: más disponibilidad de agua y menor evaporación. Mientras tanto, ya se aplican técnicas para sostener la actividad frente al calor extremo, consultadas incluso con especialistas de Chile, como el aporte de agua dentro de las colmenas para sostener la cría en los meses más duros.
El servicio de polinización se perfila como el segmento más sostenido de la actividad, en la medida en que continúe la demanda de colmenas para ese fin y se consoliden nuevos cultivos, como viene ocurriendo en Iglesia. En materia de política pública, desde el sector se remarca que el foco está puesto en la capacitación, central frente a la aparición de nuevas técnicas y productos, junto con una mayor apertura del Estado para atender las demandas del sector apícola.