La siguieron hasta la casa de su paciente: le robaron la moto y después vino lo peor
Una enfermera fue emboscada por dos motochorros cuando llegaba a atender a una paciente en barrio Del Bono. Se llevaron la moto con la que trabaja, pero lo que había adentro les permitió seguir gastando antes de que pudiera reaccionar. La investigación ya tiene las imágenes clave.
Una enfermera de 57 años vivió una tarde de terror el sábado pasado en pleno barrio Del Bono, en la Capital sanjuanina. Dos motochorros la emboscaron por la espalda, la tiraron al piso y le arrebataron la moto con la que trabaja todos los días. Pero la cosa no terminó ahí.
La mujer, identificada como Myriam Sagua, llegaba alrededor de las 14:30 a una vivienda de la intersección de Del Bono y Rivadavia. Su objetivo era atender a una de sus pacientes en el marco de una internación domiciliaria. Nunca imaginó que la estaban esperando.
El ataque, a plena luz del día
De acuerdo a lo que informaron fuentes policiales, los asaltantes circulaban en una moto negra y venían siguiéndola desde hacía un rato, aguardando el momento exacto en que la enfermera se bajara del rodado. Todo quedó filmado por las cámaras de seguridad de la zona.
En las imágenes se ve con claridad cómo uno de los delincuentes frena, se baja de un salto y la embiste con violencia por la espalda. Myriam cayó de frente contra la vereda y se llevó golpes y heridas visibles en el rostro.
Mientras ella intentaba incorporarse, el ladrón escapó a toda velocidad por calle Del Bono hacia el norte, siempre custodiado por su cómplice, que lo seguía en el otro vehículo. La trabajadora hizo el esfuerzo de levantarse y perseguirlos, pero los dos se perdieron de vista en cuestión de segundos.
El rodado que se llevaron es una Zanella ZB de 110 cc de color azul. No se trata de un vehículo cualquiera: es la herramienta con la que Sagua se moviliza para cumplir con sus visitas y sostener su trabajo.
La denuncia y el hallazgo que complicó todo
Horas más tarde, la enfermera radicó la denuncia formal en la Comisaría 4° de Capital. Fue allí donde sumó un dato que agravó el episodio: en la gaveta de la moto guardaba una billetera con documentación personal y una tarjeta de débito bancaria.
Poco después del asalto, el teléfono de Myriam empezó a sonar con notificaciones de movimientos financieros sospechosos. Así confirmó que los delincuentes habían usado el plástico para hacer compras antes de que lograra bloquearlo.
El caso quedó en manos de la policía, que ahora busca identificar a los dos ocupantes de la moto negra a partir de las grabaciones de las cámaras del barrio.