Un premio de u$s10 por tonelada paga hoy la soja con trazabilidad certificada. Los operadores del mercado ya tienen una fecha estimada para el final de esa diferencia y no es lejana: los detalles que nadie quiere perderse.
El director de Originación de Cofco, Martín Spino, puso el dedo en la llaga durante su exposición en el Congreso de Agroeducación 2026, que se realizó en la Bolsa de Comercio de Rosario ante unas 400 personas: la ventaja que hoy tiene la soja con trazabilidad certificada no es eterna y el productor que no la aproveche a tiempo puede quedarse mirando.
La razón es concreta. Las exigencias de certificación ambiental que la Unión Europea aplicará desde enero a toda la harina de soja que importe, entre otros productos, generaron un mercado paralelo con primas de precio que hoy benefician a quien tiene la soja inscripta en el sistema.
Cuánto paga hoy la soja certificada
El vicepresidente de A3, Andrés Ponte, aportó el dato que más circuló en el encuentro: el pase de soja Cámara a soja Visec tuvo un premio de u$s10 por tonelada durante la primera semana de vigencia de la nueva condición.
La pregunta que se instaló en los pasillos fue inevitable: ¿cuánto dura esa diferencia de precio para el productor que tiene soja con trazabilidad? Entre operadores y analistas del mercado la coincidencia fue casi total: el diferencial será corto. El pronóstico más repetido apunta a que se extiende hasta el ensamble con la nueva cosecha, en abril.
El fundamento es doble. Por un lado, la cantidad de empresas ya registradas en el Visec es alta. Por el otro, las exigencias ambientales no son tantas. Con ese combo, la certificación estará generalizada cuando ingrese la cosecha nueva y la prima perderá sentido.
El exportador todavía tiene margen
Distinto es el panorama para el exportador argentino de harina. Una vez comprada la soja, podría seguir capturando una ventaja de precio al vender a la UE, porque los competidores van atrasados: en Paraguay el proceso de registración es nulo y en Brasil arrancó tarde.
Estados Unidos, jugador de peso, ya comunicó a Bruselas que seguirá exportando lo que tiene sin adecuarse a la exigencia y que espera que le sigan importando normalmente. Claro que se trata del gran país del norte.
También hay quienes sostienen que, con las presiones inflacionarias que sacuden al viejo continente, la exigencia europea, que encarece precios, podría tener poca vida. Por eso gana suscriptores el cálculo de que la soja EUDR, como se conoce a la que cumple las normas, empezará más temprano que tarde a perder protagonismo y quedará como una condición más del mercado, tal como ocurrió con la soja EPA, la que reúne los requisitos que pide Estados Unidos para la producción oleaginosa que importa.
Spino lo explicó sin vueltas: "¿El 100% de la harina de soja de Argentina va a Europa? No. Entonces, tenemos mucha demanda de harina que no va a Europa y que tenemos que seguir abasteciendo, con lo cual, sí, vamos a seguir comprando soja sin trazabilidad".
Y sumó: "Yo creo que lo que se dio en estos últimos meses y que quedó la sensación de que no se compra la soja que no tiene esquema de sustentabilidad se debió a la cantidad de volumen exportado de otros productos que le quitó espacio a la nueva segregación y parecería como que no había logística para las sojas comunes, pero las necesitamos".
"Seguramente el que tenga esquema de sustentabilidad puede que tenga un premio, pero sí se va a seguir comprando la soja común", agregó.
Sobre el momento del mercado, señaló: "A fin de año la mayoría de las fábricas tiene paradas de mantenimiento, por eso también es que no se ve tan agresivo el mercado contrato soja común, porque estamos todos ya acopiados y seguramente compras planificadas, con lo cual no hay que temerle". Y cerró con un consejo directo al productor: "Tiene que decidir qué quiere vender y dónde está la oportunidad y cuánto dura también esa oportunidad".
Un mercado que ya no se explica solo con oferta y demanda
El ejecutivo de la firma china, uno de los principales compradores de granos del mercado argentino, advirtió que las reglas de juego cambiaron. "Las variables tradicionales como oferta, demanda, clima y posición de los fondos financieros ya no alcanzan", planteó.
En la actualidad, remarcó, las decisiones comerciales están directamente subordinadas a la geopolítica, la transición energética, el desarrollo de la inteligencia artificial y el consumo eléctrico de los centros de datos a escala global. En ese marco, la exigencia europea de trazabilidad y deforestación cero no es una amenaza aislada, sino una ventana estratégica para el complejo sojero argentino.
Spino recordó que el país no improvisa en sustentabilidad: el proceso de segregación y trazabilidad reconoce antecedentes formales desde 2015, con los esquemas de soja bajo estándar EPA para ingresar al mercado estadounidense. Sobre esa experiencia previa, consideró que las actuales exigencias de la UE representan una oportunidad inmejorable para consolidar la colocación de harina de soja nacional, rubro en el que Argentina mantiene un liderazgo productivo incuestionable.
En cuanto a las ventajas frente a otros orígenes, subrayó que la inmensa mayoría de la superficie agrícola argentina califica de manera natural dentro de los parámetros de no deforestación. Igual lanzó una advertencia: "Me parece una tremenda oportunidad, pero como toda oportunidad, dura poco. Lo vimos con las cuestiones geopolíticas y las trabas logísticas en el Mar Negro: en tres o cuatro días el mercado dio la vuelta y los precios volvieron a niveles de preguerra. Hay que actuar con rapidez".
El Visec, la carta que juega Argentina
Uno de los pilares que sostiene la posición argentina frente a sus competidores directos es el nivel de madurez alcanzado por la plataforma VISEC. Spino recordó que la herramienta se diseñó y perfeccionó a lo largo de varios años, y que las prórrogas en la aplicación de las normativas no respondieron a demoras de la cadena argentina, sino a revisiones administrativas de la propia Unión Europea.
En ese sentido, ponderó el volumen masivo de hectáreas georreferenciadas, productores validados y firmas acopiadoras ya operativas en la plataforma, lo que marca una distancia considerable frente a otros países exportadores que aún no disponen de mecanismos fiables de certificación.
Para cerrar, el ejecutivo de Cofco puso en valor la gimnasia histórica del productor y los operadores locales para asimilar escenarios complejos. Destacó que, a diferencia de lo que ocurre en otros mercados mundiales, la cadena agroindustrial argentina conserva una capacidad única para absorber transformaciones regulatorias y virajes de políticas públicas sin perder competitividad, una cualidad indispensable para capturar las primas de valor mientras la oportunidad comercial siga abierta.
¿Los exportadores de granos van a comprar #soja que no tenga la trazabilidad #Visec? La pregunta sonó en el congreso de @AgroEducacion en la @BolsaRosario Martín Spino, de @COFCOINTL, recogió el guante y respondió: "Sí, porque la necesitamos". Y agregó: "La oportunidad la tiene quien tenga esquema de sustentabilidad, pero como toda oportunidad dura un tiempo".— Mariano Galíndez (@GalindezM3) October 31, 2026