La táctica silenciosa de Verna para condicionar a Ziliotto de cara al 2027
¿Hasta dónde puede tensar la interna sin romper el principal activo electoral del peronismo pampeano? La jugada que desplegó Verna y el silencio que sostiene Ziliotto.
Hay dos dirigentes que definirán, más tarde que temprano, el futuro del peronismo pampeano en 2027. El gobernador y presidente del PJ, Sergio Ziliotto, y el ex mandatario y conductor de la Línea Plural, Carlos Verna comparten espacio político y una larga historia personal, pero también dos estrategias que van chocando mientras se acerca la hora de discutir nombres y armar la oferta electoral para enfrentar a la Gran Alianza opositora.
Ziliotto se para sobre la gestión y un gobierno fuerte como capital político. Verna sigue siendo el centro del peronismo. Ambos saben que llegará el momento de sentarse a hablar, pero en el mientras tanto lo que hace uno condiciona al otro, aunque el gobernador intente evitarlo y el ex mandatario lo provoque.
Dos estilos, dos formas de acumular poder
Ziliotto se reafirma en la gestión, se vincula con los referentes del PJ nacional y hace caminar al justicialismo provincial. Esa combinación de gestión y unidad fue la fortaleza electoral del peronismo pampeano en cada elección. Verna, en cambio, reafirma el poder interno que tiene y busca condicionar los movimientos del gobernador.
Cuando se sienten a hablar, Ziliotto tendrá el poder de la lapicera, como gobernador y presidente del PJ. Verna tendrá a su favor ser el conductor validado por su ascendiente. Para inclinar la balanza, el ex mandatario está tratando de limar el poder de Ziliotto, aunque eso implique dinamitar el principal activo electoral del peronismo.
El arsenal que desplegó Verna
La tregua que se había dado en la Línea Plural hasta hace poco estalló cuando Verna desplegó su arsenal: convocó a los dos precandidatos a gobernador lanzados, aunque no lo digan abiertamente, el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, y la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso. Una demostración de fuerza.
A su vez le dio algo de viento a Fuerza Pampa con el pase de dos intendentes, aunque juntos sumen menos de 300 votos. Y, finalmente, le cayó indirectamente al Gobierno provincial a través de la diputada provincial Silvia Larreta por el caso de la restitución del bebé por parte de la familia de contención de Rancul.
"Con Verna esto no pasaría", dijo Larreta, olvidándose del caso Biocca que ocurrió en 2005 cuando Verna era gobernador. El ministro de Desarrollo Social, Diego Alvarez, tildó los ataques de "carancheo político". Larreta no hubiera actuado, como ocurrió con la denuncia judicial por el caso de El Medanito justamente contra el Gobierno de su mismo partido, sin la venia de Verna.
La estrategia arriesgada
Con la táctica de limar el poder de Ziliotto, Verna busca limitar sus movimientos y dejar el terreno preparado para imponer las reglas de la sucesión. Esa es la lectura que hacen todos. Y es también una estrategia arriesgada.
Ziliotto es el principal capital electoral que tiene el peronismo. Una gestión que se mantiene de pie frente al gobierno nacional del ajuste y la motosierra, y un mandatario con una imagen positiva alta luego de siete años en el cargo y sin reelección, lo que muestra el músculo político que tiene. De ahí a que se lo considere el candidato natural, y punta de lanza del PJ, para encabezar la boleta a senador en las legislativas nacionales de 2027. Hasta los presidenciales del peronismo nacional lo ven con buenos ojos para ser un posible ministro de su gabinete si llegaran al gobierno.
La pregunta que ronda al peronismo, que no es vernista o afín, es hasta dónde esa estrategia de poder personal puede desatarse sin dinamitar la gestión y destartalar al PJ, justo en momentos en que la oposición parece que logrará juntarse con toda su fuerza y que Milei sigue golpeando una y otra vez al Gobierno peronista provincial.