La tala ilegal avanza en los bosques de Caimancito y Yuto: qué encontraron en el corredor del yaguareté

La tala ilegal de madera nativa no da tregua en los bosques de Caimancito y Yuto y ya puso en alerta a los especialistas: el corredor que usan los yaguaretés está en la mira. Piden una intervención urgente al Gobierno provincial, pero lo que encontraron en la zona clave es más grave de lo que se creía.

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La tala ilegal avanza en los bosques de Caimancito y Yuto: qué encontraron en el corredor del yaguareté
La tala ilegal avanza en los bosques de Caimancito y Yuto: qué encontraron en el corredor del yaguareté

Referentes ambientales, forestales y productivos de Jujuy denuncian una problemática persistente de tala, extracción y transporte ilegal de madera nativa en bosques de Caimancito y Yuto, con especial impacto en Sauzalito y la Reserva de Biosfera de las Yungas. Piden una intervención coordinada del Gobierno provincial para frenar el avance sobre áreas estratégicas de conservación.

Los episodios no son hechos aislados. Según las denuncias e informes técnicos reunidos, se trata de una práctica sostenida en el tiempo que incluye la apertura y reutilización de picadas, la extracción de especies forestales de alto valor y la presencia de elementos asociados a actividades ilegales dentro de áreas de bosque nativo.

La zona más comprometida es Sauzalito, un sector clave para la conectividad ecológica de las Yungas. Allí, los monitoreos de fauna registraron 12 especies clave de fauna nativa, cuatro de ellas con algún grado de amenaza. Entre ellas aparece el yaguareté, declarado Monumento Natural Nacional y Provincial.

Qué dicen los especialistas

Arturo Blanco, Jefe de Ambiente y Comunidad de Ledesma, sostuvo que la situación exige una respuesta sostenida y articulada de los organismos competentes. Destacó la necesidad de fortalecer los controles en terreno, mejorar la vigilancia sobre las vías de acceso y avanzar en acciones concretas para proteger los sectores de alto valor ambiental y frenar la presión sobre el bosque nativo.

Desde la Fundación ProYungas, Estefanía Sánchez, especialista en conservación y desarrollo sostenible, explicó que estos ambientes cumplen una función fundamental para el desplazamiento y la supervivencia de numerosas especies. La degradación de los corredores, advirtió, no solo implica la pérdida de recursos forestales: compromete procesos ecológicos esenciales para mantener la biodiversidad y el funcionamiento del ecosistema de las Yungas.

A ese impacto sobre la fauna y la conectividad se suma otro riesgo: los incendios forestales. La apertura de caminos, la degradación del bosque y el ingreso no autorizado a áreas sensibles generan condiciones que facilitan la ocurrencia de focos ígneos y dificultan la protección de sectores estratégicos. Por eso, los especialistas consideran que prevenir la tala ilegal también es una medida clave para reducir amenazas sobre uno de los ecosistemas más valiosos de la región.

El golpe a los productores legales

La problemática también afecta a la actividad forestal formal. Pablo Eliano, ingeniero forestal y asesor de productores madereros de Jujuy, señaló que la circulación de madera de origen ilegal perjudica la competitividad de quienes trabajan dentro de los marcos normativos vigentes, dificulta la trazabilidad de los productos forestales y genera una presión adicional sobre especies nativas de alto valor comercial.

Frente a este escenario, los referentes solicitaron al Gobierno de la Provincia una intervención coordinada y permanente de los organismos competentes para reforzar el control y la vigilancia en las áreas afectadas, investigar los circuitos irregulares denunciados y fortalecer la verificación del origen y la trazabilidad de la madera.

Además, propusieron conformar una mesa de trabajo integrada por autoridades provinciales, municipios, organismos de seguridad, actores del sector forestal, propietarios y organizaciones vinculadas a la conservación. El objetivo es construir una estrategia conjunta con metas, responsabilidades y plazos concretos.

Los referentes coinciden en que la protección de los bosques nativos de Caimancito y Yuto requiere una acción sostenida que integre conservación, legalidad y desarrollo productivo, para preservar uno de los ecosistemas más valiosos del país y garantizar condiciones equitativas a quienes trabajan de manera responsable.

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