La tala ilegal avanza sobre las Yungas: 680 rollos recuperados y una zona a un kilómetro del parque

La tala ilegal en las Yungas jujeñas ya tocó el límite del Parque Nacional Calilegua y golpea el bolsillo de los productores que trabajan en regla. Lo que recuperaron este año y la zona que quedó al borde, en la nota.

· 4 min de lectura
La tala ilegal avanza sobre las Yungas: 680 rollos recuperados y una zona a un kilómetro del parque
La tala ilegal avanza sobre las Yungas: 680 rollos recuperados y una zona a un kilómetro del parque

La extracción ilegal de madera en los bosques nativos de las Yungas jujeñas sigue sumando capítulos. Desde la empresa Ledesma advirtieron que la actividad se repite en áreas protegidas, algunas muy cerca del Parque Nacional Calilegua, y que en lo que va del año ya presentaron más de 20 denuncias y recuperaron 680 rollos listos para transportar y vender.

Durante un recorrido por las zonas afectadas, especialistas ambientales y referentes del sector forestal mostraron los daños sobre la biodiversidad y las dificultades que la tala clandestina genera para los productores que trabajan dentro de la ley.

Un frente que no se detiene

Arturo Blanco, jefe de Ambiente y Comunidad de Ledesma, explicó que el problema se arrastra desde hace años en distintos sectores de las Yungas. "Pudimos recorrer hoy picadas donde se está produciendo este daño, en áreas protegidas de la empresa Ledesma, y vinculadas en algunos puntos al Parque Nacional Calilegua", señaló.

El directivo advirtió que una de las zonas afectadas está a apenas un kilómetro del límite del parque nacional y que la actividad ilegal también estaría avanzando sobre esos sectores. Según detalló, los hechos se registran en áreas cercanas a El Piquete, Fraile Pintado, Caimancito, Yuto y, en algunos casos, El Talar.

"En este año hemos realizado ya más de 20 denuncias y recuperado 680 rollos de madera que estaban listos para ser transportados y comercializados", afirmó Blanco.

El representante de Ledesma precisó que la empresa administra 160.000 hectáreas: 60.000 destinadas a actividades productivas como caña de azúcar y cítricos, y otras 100.000 reservadas para la conservación del bosque nativo de Yungas.

El golpe a la biodiversidad

Las áreas afectadas integran la Reserva de Biosfera de las Yungas, reconocida por la UNESCO en 2002, y albergan una diversidad de especies animales y vegetales difícil de reemplazar. Estefanía Sánchez, especialista en conservación y desarrollo sostenible de ProYungas, contó que desde hace unos diez años trabajan junto a Ledesma en el monitoreo de la biodiversidad a través del Programa Paisaje Productivo Protegido.

En ese lapso registraron más de 80 especies de mamíferos —entre ellas siete de felinos—, 230 de aves y más de 80 de peces en los ambientes naturales de la empresa.

"Para nosotros es fundamental mantener la conservación, no solamente de las especies, sino de la estructura de los bosques, porque mantener la estructura de los bosques implica que tienen el hábitat propicio para mantener la biodiversidad", sostuvo Sánchez.

La especialista remarcó que la extracción ilegal altera la estructura natural del bosque y afecta de lleno los ambientes donde viven numerosas especies, varias amenazadas de extinción. En estos ecosistemas habitan el yaguareté, el lobito de río y el pecarí labiado, cuya supervivencia depende de que esos entornos se mantengan intactos.

Competencia desleal y pérdida fiscal

El daño no es solo ambiental. Pablo Eliano, ingeniero forestal y asesor de productores madereros de Jujuy, explicó que la extracción clandestina genera una competencia desleal para quienes trabajan con planes de manejo autorizados.

"La madera talada en forma ilegal y sin normativa técnica que la respalde es un problema para el sector en general, sobre todo para los propietarios que tienen planes de manejo y extracción controlada por la provincia", manifestó.

El especialista indicó que la madera ilegal se comercializa a precios muy inferiores, lo que golpea a los productores que cumplen con las regulaciones. También aclaró que el aprovechamiento forestal no es perjudicial en sí mismo cuando se hace con criterios técnicos y permisos en regla.

"La extracción forestal, si está hecha técnicamente, está bien, pero debe estar respaldada por un plan de manejo y por la normativa", remarcó.

Eliano sumó otro costo: la comercialización de madera ilegal implica pérdidas fiscales, porque se trata de productos que no tributan como los de actividades registradas. Entre las especies más buscadas por su valor comercial mencionó el cedro, el cedro real, la quina, el lapacho y la mora, aunque también se extraen palo blanco, palo amarillo, cebil y urundel.

Buscan coordinar acciones

Frente a la reiteración de los hechos, desde Ledesma plantearon la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre empresas, productores y organismos vinculados a la actividad forestal. Blanco contó que se impulsa la conformación de una mesa de gestión para abordar la problemática a través de la Mesa de la Cuenca Forestal de Caimancito.

La iniciativa apunta a coordinar acciones contra una actividad que amenaza la conservación de los bosques nativos de las Yungas y, al mismo tiempo, perjudica a los productores que realizan un aprovechamiento autorizado y bajo control provincial.

Más para leer

Jujuy suma dos peajes en rutas clave: dónde estarán y qué pasará con el pago
Sociedad
La Fiesta Nacional de los Estudiantes busca a sus nombres más importantes: abrieron las postulaciones
Sociedad
Alerta en Jujuy por cómo las redes sociales se convirtieron en la puerta de entrada a la trata
Sociedad
Perico: la residencia de ancianos que estuvo años frenada ya tiene otra cara
Sociedad
La FNE cumple 75 años y busca a los nombres que hicieron historia: cómo proponer al tuyo
Sociedad
Marcha universitaria en Jujuy: la cita es este jueves y el punto de partida ya está definido
Sociedad