La tensión en Oriente Medio dispara el petróleo y hunde las bolsas: ¿Hasta dónde llegará la crisis?
El barril de petróleo supera los USD 92 y las bolsas europeas se desploman ante el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. ¿Estamos al borde de una crisis energética global que lleve los precios a niveles históricos?
Los mercados globales entraron en una espiral de nerviosismo este viernes, con el barril de crudo superando los 92 dólares y las bolsas europeas registrando sus peores caídas en meses. La escalada del conflicto geopolítico y una dura declaración del expresidente estadounidense Donald Trump avivaron los temores a una interrupción prolongada del suministro energético mundial, generando una volatilidad que los analistas no veían desde la pandemia.
El precio de referencia Brent superó los 92 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 90,48 dólares por barril. Estos niveles, los más altos desde 2023, reflejan la creciente alarma en los mercados de commodities. El detonante inmediato fue un mensaje de Trump en Truth Social, donde afirmó: “No habrá ningún acuerdo con Irán, sólo una rendición incondicional”.
Un cuello de botella crítico para el crudo
La situación se agrava por el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, un punto vital por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Este bloqueo, que ya cumple siete días, ha impedido el transporte de unos 140 millones de barriles, equivalente a 1,4 días de la demanda global. “Cada día que el estrecho de Ormuz permanece cerrado, el mercado petrolero se tensa más”, explicó Giovanni Staunovo, analista de UBS.
La búsqueda de barriles alternativos se ha intensificado. Aunque Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos tienen cierta capacidad para sortear la ruta bloqueada, aproximadamente 8,7 millones de barriles diarios siguen varados. La presión es tal que el gobierno de Estados Unidos autorizó temporalmente a India recibir petróleo ruso sancionado para paliar su desabastecimiento.
Advertencias de una tormenta perfecta
Las proyecciones de los expertos pintan un escenario cada vez más complejo. Homayun Falakshahi, de Kpler, advirtió que una prolongación de la crisis podría forzar el racionamiento de la producción y reducir la actividad de refinerías, especialmente en Asia. Más contundente fue la advertencia del ministro de Energía de Qatar, quien señaló que todos los productores del golfo Pérsico podrían suspender exportaciones en semanas, un escenario que, según dijo al Financial Times, podría empujar el barril hasta los 150 dólares.
“El peor escenario se está desarrollando ante nuestros ojos”, expresó John Kilduff, socio de Again Capital. Los números le dan la razón: los futuros del crudo en EE.UU. subieron más del 10% esta semana, y el Brent anotó una ganancia superior al 6%, su mayor avance semanal desde 2020.
Pánico en las bolsas europeas
Mientras la energía se disparaba, el piso se caía bajo los pies de los inversores en Europa. El índice paneuropeo STOXX 600 cerró la semana con un derrumbe del 5,5%, su mayor retroceso en casi un año. Solo el sector energético logró salvarse, con un avance del 0,8%. Las plazas de Fráncfort y París sufrieron sus peores semanas desde abril, mientras que Madrid experimentó su mayor desplome en cuatro años.
El nerviosismo se vio amplificado por datos económicos decepcionantes de Estados Unidos, que mostraron un descenso inesperado del empleo y un aumento de la tasa de desocupación, complicando las esperanzas de recortes de tasas de interés. Grandes nombres como HSBC, Allianz y Roche se encontraban entre las acciones más castigadas.
La medida de China, que pidió a sus principales refinerías suspender las exportaciones de gasóleo y gasolina para prevenir desabastecimiento interno, añadió más leña al fuego de la volatilidad. Los analistas coinciden en que, si la crisis se profundiza, el impacto en los precios de la energía podría incluso desencadenar una recesión económica global.