La tobillera no la frenó: seguía vendiendo droga desde su casa y ahora la Justicia tomó una decisión
Usaba la tobillera electrónica como pantalla para regentear una red de drogas en El Calafate. Cuando el GOE entró a su casa, corrió al baño para deshacerse de todo. Lo que encontraron en el inodoro selló su suerte.
La Justicia de Santa Cruz tomó este lunes una determinación que cambia el futuro inmediato de los tres integrantes de una banda narco desbaratada en El Calafate. En una audiencia realizada en las primeras horas de la jornada, se revocó de manera inmediata el beneficio de morigeración de la pena que tenían las dos mujeres imputadas y se dictó prisión preventiva por 90 días para los tres involucrados en el Operativo "Tobillera Blanca".
La resolución pone fin a una situación que las autoridades consideraban insostenible: las mujeres cumplían con monitoreo electrónico en sus domicilios, pero según la investigación utilizaban esa medida como pantalla para seguir operando una red de venta de cocaína y marihuana en la villa turística.
Qué encontraron en los allanamientos
La caída de la estructura se produjo cerca de las 22:30 del viernes, cuando efectivos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) irrumpieron de manera simultánea en dos viviendas. Al escuchar la voz de alto, los sospechosos intentaron deshacerse de la evidencia: varios corrieron hacia el baño para arrojar la droga al inodoro.
La reacción del personal táctico evitó que se perdiera todo. Del interior del sanitario se recuperaron los envoltorios con clorhidrato de cocaína que estaban a punto de ser arrastrados por las cloacas.
En total, los allanamientos dejaron como saldo el secuestro de cocaína de máxima pureza fraccionada en nylon y lista para la venta callejera, con un valor estimado en el mercado ilegal de siete millones de pesos. También se incautaron picadura de marihuana, balanzas de precisión, elementos de estiramiento, una réplica de arma de fuego, munición de diversos calibres, material informático y los vehículos utilizados en la logística.
Cómo funcionaba la banda
La investigación estuvo a cargo de la División de Investigaciones y Narcocriminalidad de El Calafate, bajo las directivas de Pablo Mansilla, titular del Área de Delitos Sencillos. Durante semanas, los pesquisas lograron mapear el modus operandi de la organización.
La banda tenía un esquema de doble vía: una vivienda sobre la calle Justo Azua funcionaba como "kiosco" de expendio para clientes fijos, mientras que el mayor volumen de ventas se canalizaba a través de un servicio de "delivery" con motocicletas que distribuía dosis en distintos puntos de la ciudad a cualquier hora del día.
Quién es la acusada con antecedentes
El caso dejó al descubierto el prontuario de una de las imputadas, identificada como I. Verón. En junio de 2025, Verón había sido condenada a cuatro años de prisión tras ser atrapada con un cuarto de kilo de cocaína. En ese proceso reconoció su rol de dealer, pero logró mantener la domiciliaria.
Lejos de retraerse, en abril de ese mismo año ya había sido objeto de un procedimiento de la misma división narcocriminal patagónica, bautizado irónicamente "No hay dos sin tres", donde le incautaron otros 80 gramos de la misma sustancia.
Ahora, las dos mujeres y el tercer hombre involucrado deberán cumplir la prisión preventiva tras las rejas en las instalaciones de la Escuela de Policía, en las afueras de Río Gallegos, donde se encontraban alojados de manera provisoria.